Democratizar a Bolívar

Marcos T. Cabrera

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Marcos T. Cabrera

El ideograma chino para crisis es la combinación de los símbolos para riesgo y oportunidad. La reciente crisis en el sector financiero venezolano, que pareciera vertiente de una mayor de origen político, representa amenazas para muchas instituciones bancarias y del mercado de capitales.

Es una situación en pleno desarrollo, en la cual aún se siguen interviniendo bancos y casas de bolsa supuestamente por haber realizado transacciones con los bancos generadores del problema, lo cual es inevitable ya que se trata de un sistema interconectado.

Necesario e importante es un sistema financiero saludable, tanto para la banca como para el mercado de capitales, ya que tiene una correlación positiva con el crecimiento del país y constituye además un asunto de política pública, puesto que en ellos se ven involucrados los ahorros de los ciudadanos y la calidad de sus inversiones.

Chile, como ejemplo (aunque parezca chocante, hay que saber compararse con los mejores), será el segundo país latinoamericano después de México en formar parte del selecto club de países del Primer Mundo al ingresar oficialmente en enero de 2010 a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la cual reúne a los 30 países democráticos más ricos del mundo.

bolivar-bancoPara ello ha tenido que cumplir con una serie de requisitos en materia de estabilidad económica y gobernabilidad, política fiscal y bancaria, inversiones y medio ambiente. Y aunque en 2009 la economía chilena también sufrió los golpes de la crisis, registrando una caída de su Producto Interno Bruno (PIB) del 1,8%, para los próximos dos años la OCDE prevé una aceleración progresiva de su crecimiento: 4,1% en 2010 y 5% en 2011.

Impresionante el orden de su sistema bancario, y la profundidad y la sofisticación de su mercado de capitales, en el que su Sistema de Pensiones por sí solo se ha convertido en un catalizador del progreso de la economía chilena.

En lo que respecta a Venezuela, confiamos que con todas sus ineficiencias y al margen de las motivaciones políticas, con estas acciones gubernamentales prevalezca el interés y conveniencia de depurar y mejorar el sistema financiero, cuyas perversiones funcionales tienen como origen al injustificable y enmarañado sistema de controles implantado por el mismo gobierno.

Respecto a los bancos, luego de las múltiples liquidaciones e intervenciones, se abre un  período de incertidumbre en el que lo único claro parece ser la fecha de reapertura (lunes 21) de los bancos Bolívar, Confederado y Central bajo su nueva condición de estatizados. Sin estar todavía totalmente decidido si Bolívar formará parte del naciente Banco Bicentenario, y ni siquiera si éste último podrá realmente constituirse y operar en forma normal a pesar de que se estarían violentando los lapsos naturales que toda institución financiera requiere para su gestación y buen funcionamiento.

Con Bolívar Banco, dado su concepto de negocio sui generis, se presenta una oportunidad única e interesante, no compartida con los otros bancos, que daría como resultado un insuperable estado para todos los actores involucrados y comprometidos con su óptimo desempeño, como son el Ejecutivo, los usuarios (inversionistas y ahorristas), empleados, administradores y accionistas.

Asumiendo que pueda haber nuevos grupos económicos con la disposición para la toma de control de algunos de estos bancos, la propuesta de que sean los mismo Apoderados-Asociados de Bolívar Banco, quienes asuman su dirección y administración, tras el control accionario, sería la mejor solución a la compleja ecuación que la normalización de sus actividades demanda.

Recordemos que son los Apoderados-Asociados, cuyo verdadero rol se ha visto empañado algunas veces por fallas y deficiente manejo de alguno de ellos la verdad sea dicha, quienes indudablemente con sus oficinas propias de baja estructura de costos han venido captando y atendiendo la mayor parte de la cartera de clientes del banco, mediante la prestación de un servicio personalizado, eficiente y altamente rentable.

Son ellos los que a lo largo de la vida del banco mejor conocen su funcionamiento y sobre quienes se ha apoyado su exitoso crecimiento, por tanto esta posibilidad sería un acto de reivindicación y reconocimiento a su comprobada gestión y lealtad.

Se presenta entonces una oportunidad de oro para que el Ejecutivo, en virtud de una decisión políticamente reivindicatoria y aceptable por la ciudadanía,  contribuya al logro de una verdadera democratización en la gerencia de la actividad bancaria. Ya los hechos han demostrado que los Apoderados-Asociados disponen de los tres principales requisitos exigidos para tranquilidad de las autoridades regulatorias (por cierto, los más pisoteados por la saliente administración y últimos propietarios), a saber, solvencia, experiencia y honestidad, y de que pueden ejercer además el mejor gobierno corporativo para dicha institución bancaria.

Exhortamos por consiguiente a que el Ejecutivo le conceda esta oportunidad a los Apoderados-Asociados de Bolívar Banco, a fin de democratizar verdaderamente su dirección, con el objeto de asegurarle un óptimo funcionamiento y la máxima contribución al sistema financiero venezolano.

 
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