Enfrentar la boliburguesía reto difícil para el Chávez

Leopoldo Puchi

Leopoldo Puchi

Enfoque
Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

La estructura constitucional de la división de poderes no representa, en la actualidad, un problema para el gobierno, porque en todos tiene mayoría.  Así que no se entiende muy bien a qué viene la propuesta de Luisa Estela Morales para cambiar la Constitución en este aspecto. Lo que sí llama la atención es lo de un “constitucionalismo popular”. Aquí sí hay que poner el ojo, no por lo de popular, sino porque se pretende convertir a la Sala Constitucional en una especie de Asamblea Constituyente permanente, que sin necesidad de cambiar la Constitución, interprete su espíritu y redacte artículos con el mismo rango que los aprobados en el referendo de 1999.

chavez-socialismo

Enfrentar a laboliburguesíaes el grandesafío deChávez.

Un intenso debate se viene produciendo entre los delegados del Congreso del PSUV. Se ha discutido sobre temas de financiamiento y también sobre la gestión gubernamental. Pero la polémica se centra entre los que consideran que debe meterse el acelerador socialista y los partidarios de un sistema mixto que evolucione de manera progresiva. Con la crisis bancaria, los sectores radicales se han fortalecido. Sostienen que un pedazo de capitalismo en la sociedad actúa como una manzana podrida que contagia el conjunto, por lo que hay que ampliar las nacionalizaciones y crear un poder popular distinto a la democracia representativa.

Si se necesitaba una prueba más de lo deteriorado del sistema judicial y policial del país, causa fundamental del grado de inseguridad que vivimos, ahí tenemos la fuga de Eligio Cedeño. Complicidad de jueces, policías, alguaciles. Así no se puede, obviamente, controlar la delincuencia.

Flash NEGRO

Nada gana la oposición defendiendo a la juez María Lourdes Afiuni. En Venezuela nadie se chupa el dedo con los jueces y se sabe, desde antes de que William Ojeda escribiera ¿Cuánto vale un juez?, cómo funciona la cosa. Esas conductas no se pueden alcahuetear simplemente para llevarle la contraria a Chávez. O para criticar la manera como se llevaba el juicio. Si la oposición quiere ser una alternativa tiene que actuar con seriedad y no con la rochelita de respaldar cualquier exabrupto creyendo que así se perjudica al gobierno.

El gobierno colombiano le hace mucho daño a la oposición venezolana metiéndose en los asuntos internos del país y queriendo mover piezas de este lado de la frontera. En Mérida se detectó una conducta rara de su consulado durante los disturbios. Y ya había antecedentes de que jóvenes del partido de la “U” (de Uribe) que hacen estudios en nuestras universidades habían intentado comprar líderes estudiantiles en Caracas. No conviene, para nada, encaratar más los problemas.

-prar líderes estudiantiles en Caracas.No conviene, para nada, encaratarmás los problemas.En Washigton cambian los presi-dentes, pero lo que no cambia es laforma de relacionarse con Lati-noamérica. A lo que le dan más im-portancia es a la fuerza, a la presenciamilitar. Poco hablan de cooperacióneconómica o social, sólo de libre mer-cado. Y además con ese tonito amena-zante, que de nuevo utiliza Hilla-ry Clinton. Por ese camino, no tienemucho futuro la gestión del nue-vo encargado de la región por el De-partamento de Estado, Arturo Va-lenzuela.DESDE LA SALA SITUACIONALChávez Vs. boliburguesíaCon la crisis de varias institucionesbancarias se han puesto de manifiestolas limitaciones y contradicciones delproceso político en curso, entre lasque destaca la inconsistencia ética eideológica de importantes cuadros di-rigentes del sector gubernamental, alos que les correspondía marcar pautaen un proceso de cambios contrario alcapitalismo. Si se critican los vicios dela “IV República” y se cuestiona la ex-cesiva acumulación de riquezas, sedebe actuar en correspondencia.El otro rasgo de la actual si-tuación creada es la fragilidadde las instituciones del Estadofrente a la corrupción, en parti-cular de aquellas a las que le co-rresponde ejercer la vigilancia,como la Contraloría, la Super-intendencia de Bancos, laSuperintendencia de Seguros.Éste no es un fenómeno casual,sino expresión de la fragilidadde los equipos dirigentes delproceso, lo que pone seriamen-te en duda las posibilidades deque  éste pueda continuar avanzandoexitosamente.Un tercer aspecto tiene que ver conla existencia de un clase social, unafracción del capital, que se dedica alas funciones de contratación y sumi-nistro de bienes al Estado, a lo largo yancho del país, con pequeñas, media-nas y grandes inversiones. La “boli-burguesía” siempre ha existido con di-ferentes nombres. Sus intereses declase no son los de una revolución so-cialista, aunque por momentos se ha-ya mimetizado y brindado soporte alíderes del chavismo.Por diferentes razones Chávez hatomado la decisión de enfrentar el fe-nómeno que la “boliburguesía” repre-senta. Para hacerlo tiene que tomaren consideración las tres dimensionesdel asunto y dar los pasos en funciónde elevar la conciencia política de ladirigencia, sanear las instituciones delEstado, fortalecer el equilibrio institu-cional, colocar un cortafuego entre la“boliburguesía” y los miembros delpartido y, finalmente, debilitar políti-ca y económicamente a este sector.Enfrentar a la “boliburguesía” esuno de los retos más difíciles que exis-ten, porque está adentro y afuera,en la apariencia y en las costumbres.Si se le trata de extirpar, reaccionacon violencia y busca un golpe, y sise le tolera, devora desde el interior.¿Boliburgueses, temblad?| ENFOQUE |LEOPOLDOPUCHI

¿Convertirán a la Sala Constitucional en una Asamblea Constituyente?

En Washigton cambian los presidentes, pero lo que no cambia es la forma de relacionarse con Latinoamérica. A lo que le dan más importancia es a la fuerza, a la presencia militar. Poco hablan de cooperación económica o social, sólo de libre mercado. Y además con ese tonito amenazante, que de nuevo utiliza Hillary Clinton. Por ese camino, no tiene mucho futuro la gestión del nuevo encargado de la región por el Departamento de Estado, Arturo Valenzuela.

DESDE LA SALA SITUACIONAL

Chávez Vs. boliburguesía

Con la crisis de varias instituciones bancarias se han puesto de manifiesto las limitaciones y contradicciones del proceso político en curso, entre las que destaca la inconsistencia ética e ideológica de importantes cuadros dirigentes del sector gubernamental, a los que les correspondía marcar pauta en un proceso de cambios contrario al capitalismo. Si se critican los vicios de la “IV República” y se cuestiona la excesiva acumulación de riquezas, se debe actuar en correspondencia.

El otro rasgo de la actual situación creada es la fragilidad de las instituciones del Estado frente a la corrupción, en particular de aquellas a las que le corresponde ejercer la vigilancia, como la Contraloría, la Supeintendencia de Bancos, la Superintendencia de Seguros. Éste no es un fenómeno casual, sino expresión de la fragilidad de los equipos dirigentes del proceso, lo que pone seriamente en duda las posibilidades de que éste pueda continuar avanzando exitosamente.

Un tercer aspecto tiene que ver con la existencia de un clase social, una fracción del capital, que se dedica a las funciones de contratación y suministro de bienes al Estado, a lo largo y ancho del país, con pequeñas, medianas y grandes inversiones. La “boliburguesía” siempre ha existido con diferentes nombres. Sus intereses de clase no son los de una revolución socialista, aunque por momentos se haya mimetizado y brindado soporte a líderes del chavismo.

Por diferentes razones Chávez ha tomado la decisión de enfrentar el fenómeno que la “boliburguesía” representa. Para hacerlo tiene que tomar en consideración las tres dimensiones del asunto y dar los pasos en función de elevar la conciencia política de la dirigencia, sanear las instituciones del Estado, fortalecer el equilibrio institucional, colocar un cortafuego entre la “boliburguesía” y los miembros del partido y, finalmente, debilitar política y económicamente a este sector.

Enfrentar a la “boliburguesía” es uno de los retos más difíciles que existen, porque está adentro y afuera, en la apariencia y en las costumbres. Si se le trata de extirpar, reacciona con violencia y busca un golpe, y si se le tolera, devora desde el interior. ¿Boliburgueses, temblad?

 
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