Hay una guerra psicológica contra la población

“El Polo no es un partido, tampoco es anti partido, sino más bien una estructura abierta, horizontal que tiene una expresión nacional”.

“El Polo no es un partido, tampoco es anti partido, sino más bien una estructura abierta, horizontal que tiene una expresión nacional”.

MANUEL FELIPE SIERRA

Cuando nadie apostaba por su  éxito se hizo jefe de campaña del teniente coronel Hugo Chávez Frías. Lo acompañó por todo el país y en los primeros viajes a Uruguay, Argentina y Chile. Electo senador en 1998 presidió el Congreso Nacional que dio paso a la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución vigente. Fue ministro del Interior y Justicia y Canciller en los primeros años del  régimen chavista. Ahora es uno de los promotores del Polo Constitucional, un grupo de opinión que rescata los contenidos del texto constitucional bolivariano. Así habló para los lectores de “ABC de la semana”.

Usted ha señalado en diversas entrevistas que la penetración de cubanos fidelistas en el país llega a las 60 mil personas. ¿Qué fuentes confiables sustentan esta afirmación cuya gravedad es demasiado obvia?

Para nadie es un secreto la dependencia del régimen – cada vez mayor- de la Cuba de Fidel Castro, dependencia que se da en todos los órdenes de la vida nacional y que es  elogiada y reivindicada por el propio presidente Chávez. Justamente, hace unos días  cuando ofrecía una rueda de prensa conjunta con el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, anunció que la noche anterior había estado en Cuba reunido con Castro para examinar las tensiones bilaterales con Colombia. Allí tiene una demostración de cómo son de estrechas e íntimas estas relaciones.

Si,  por supuesto sabemos de los niveles y de la injerencia cubana. El propio Chávez anuncia con frecuencia la importación de médicos cubanos. Pero la cifra de 60 mil luce como exagerada.

Los datos son muy claros. Durante las elecciones legislativas del 2005 en el portal de “Venelogía” se indicaba que había un total de 35 mil cubanos en Venezuela, 30 mil como personal médico y paramédico para la misión “Barrio Adentro” y 5 mil entrenadores deportivos.  Para aquel momento se habían suscrito 49 convenios entre los dos países. En septiembre de 2006 el politólogo Eugenio Yánez, especialista de la realidad cubana, indicaba que ya se encontraban 45 mil cubanos en el país. En 2007, Juan José Ravilero, presidente de los Comités de Defensa de la Revolución, anunciaba en la inauguración de laboratorios de bioconsumos “Cipriano Castro” en el estado Táchira, que “más de 30 mil cederristas están en Venezuela”. Es decir, estamos hablando de cederristas que son activistas, que cumplen una función política muy concreta. En la medida que Chávez ha seguido firmando convenios con Cuba, la cantidad necesariamente se ha incrementado.

Se sabe del personal médico,  deportivo y también de asesores militares.¿En que otras áreas estarían ocupados estos contingentes de cubanos?

Bueno, ya dijimos que en la misión “Barrio Adentro”.   Justamente en octubre de este año, Chávez anunció que llegarían  más 1100 médicos  nuevos para atender los 2000 módulos de atención sanitaria que estaban abandonados. Fue cuando Chávez reconoció el fracaso de la misión, pero además se sabe que están repartidos en otras áreas y organismos como el Hospital Central de la FAN, el llamado “hospitalito” de Fuerte Tiuna, el ministerio de Educación, en registros y notarías; en el Consejo General de Policías; en el transporte aéreo presidencial, en los operativos de cedulación y  hasta en las  operaciones de bombardeo de nubes. Por supuesto, el número crece en la medida que se incrementa también el intercambio bilateral entre los dos países. El ministro de comercio exterior de Cuba,  Rodrigo Malmierca, señaló que el intercambio ascendió a 4.392.000 millones de dólares. Pero según el especialista en asuntos cubanos y reconocido académico, Carmelo Meza Lago,  la relación bilateral llegó el año pasado a 5.600.000 millones de dólares.

“Castro también se ocupa de asuntos mucho más concretos y delicados que afectan nuestra soberanía”.

“Castro también se ocupa de asuntos mucho más concretos y delicados que afectan nuestra soberanía”.

LA SOBERANIA EN JUEGO

Es cierto que ahora Castro descargado de responsabilidades internas parece ocuparse más de Venezuela. No hay alocución de Chávez que no comience o finalice con un saludo filial al mandatario cubano. Incluso,  algunos sostienen que Chávez ha cobrado cierto “acento cubano” cuando hace algunas afirmaciones al mejor estilo del líder  comunista.

De la dependencia política e ideológica no cabe la menor duda. Pero Castro también se ocupa de asuntos mucho más concretos y delicados que afectan nuestra soberanía. El mismo escribió en septiembre de este año en el  diario “Gramma”: “hemos comprado en la Phillips y en la Siemens, “conjuntamente” para Cuba y Venezuela, equipos para Cuba y para los médicos cubanos que laboran en Venezuela, por un valor de 72.000.000 de dólares”.

Usted fue canciller cuando comenzaron a presentarse fricciones delicadas en las relaciones con Colombia.

Yo creo que el tema con Colombia no pasa del nivel de lo que se denomina en política exterior “gesticulaciones”. Chávez gesticula y en función de eso nosotros lo hemos visto en una época que quemaba  “los planes de guerra con Colombia” durante la presidencia de Pastrana. Fue en la época en la cual desde mi posición hice esfuerzos por preservar el G-3, el grupo que integrábamos con Colombia y México para asuntos energéticos, entre otros. Esta frase la dijo Chávez en un encuentro que se realizó en Valencia con asistencia de los presidentes Vicente Fox y Andrés Pastrana. ¿Pero que hay en el fondo? Ahora lo que hay es una cuestión del tipo ideológico y Chávez nunca va a coincidir con las posiciones del presidente Uribe. Las consecuencias del actual conflicto son muy graves para Venezuela; porque ello va a provocar hambre, escasez de alimentos a nivel local y a nivel internacional nos colocamos en una situación incomprensible, por cuanto salimos de la Comunidad Andina de Naciones, del grupo de los 3 y se ha complicado demasiado el ingreso a MERCOSUR. Lógicamente si se ante-pone la ideología, los procesos de integración encuentran cada vez mayores obstáculos.

Ex-Ministro Luis Alfonso Dávila

Ex-Ministro Luis Alfonso Dávila

LA CARTA DEMOCRATICA DE LIMA

Siendo canciller en 2001 también se suscribió en Lima, la Carta Democrática interamericana ¿Cómo se llegó a ella sabiendo que la naturalaza del proyecto chavista sería a la larga incompatible con los valores de la democracia representativa?

Es una historia interesante que por primera vez cuento. La idea de la Carta fue expresada por Javier Pérez de Cuéllar, entonces canciller peruano del gobierno provisional de Agustín Paniagua, quien sustituyó a Fujimori. Pérez de Cuéllar ya había sido secretario general de la ONU. La idea fue lanzada en la Conferencia Iberoamericana en Québec en Canadá. En una oportunidad nuestro embajador en la OEA Jorge Valero llamó para decir que en Costa Rica se realizaría una reunión para firmar la Carta. Se trataba de un proyecto del gobierno de Fox, que contenía mucho “veneno” contra el régimen venezolano. Se dice que concertada con la política de Washington. Yo lo llamé y le dije “mira como se te ocurre que vamos a firmar una Carta sin haber participado en su redacción y sin debatir las propuestas que ella contiene”. Fui a Costa Rica y me llevé como asesor a Hermán Escarrá, analizamos el proyecto y vimos que en él se le daban atribuciones discrecionales al secretario general que en ese entonces era el expresidente César Gaviria. La situación de Venezuela ya era muy delicada en el plano internacional y el borrador de la carta propuesta estaba prácticamente dirigido contra nosotros. Y en caso de no firmarla, nos quedábamos prácticamente aislados. Algunos cancilleres amigos, entre ellos el uruguayo, nos acompañaron en la proposición de diferir la firma del documento y rechazar el proyecto presentado por México. Fuimos apoyados por 15 países para abrir un nuevo periodo de consultas. Se logró un consenso muy importante y se decidió suscribir la carta en Perú, la Carta se firmó por consenso, precisamente en la mañana del 11 de septiembre. Mientras desayunábamos, el Secretario de Estado Collin Powell se sobresaltó cuando vió en el televisor del hotel como ardían las torres gemelas de Nueva York.

Después de unos años marginado usted regresa como uno de los promotores del Polo Constitucional, que integran principalmente miembros de la Asamblea Nacional Constituyente del año 1999 que aprobó la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. ¿Cuál es la razón de ser de este movimiento político?.

Nosotros expresamos que el Polo no es un partido, tampoco es anti partido,  sino más bien una estructura abierta, horizontal que tiene una expresión nacional que en este momento es provisional.  Además tiene  sus capítulos regionales los cuales ya hemos echado a andar en todo lo que tiene que ver con el oriente del país, el estado Lara y Carabobo. Procuramos crear un mecanismo que pueda articular núcleos en todo el país,  que estando en la oposición carecen de coordinación ni relación de trabajo entre sí. Ahí están los partidos políticos, los estudiantes, los trabajadores, está representado todo el país pero de una manera desarticulada. Lo que proponemos es ir a cada una de esas instancias a llevar nuestra propuesta.

¿Ese planteamiento tiene una finalidad fundamentalmente electoral?

Habiendo logrado una masa crítica unitaria se podrían  tomar ciertas decisiones bien sea para actuar por la vía electoral o por cualquier otra vía. Eso es lo que nosotros nos proponemos ahora,  por ello es importante  que esa relación de trabajo se mantenga.

¿En que se basa la estrategia del Polo Constitucional?

La estrategia del Polo parte del principio de que el éxito se basa en la comunicación entre los diferentes actores políticos, la viabilidad de su ejecución transcurre por la confianza en parte y parte por llevar el compromiso de lo planteado, cuidando su operatividad con esto de reformular su contenido donde fuere necesario. De allí,  la importancia de imponer las claves. No pretendemos presionar a nadie ni montarnos encima de los partidos políticos, sino más bien ayudar para que ellos se desarrollen. Ahora la construcción de alianzas estratégicas implica reconocer al otro.  La idea es impulsar el Polo a nivel nacional. Buscamos conseguir una unidad en el país,  una unidad de propósitos,  partiendo del criterio de que Chávez tiene unidad de mando, propósitos y  recursos. ¿Por dónde empezamos en la oposición? Por la búsqueda de una unidad de mando, tratamos de expresar una unidad de propósito, y esa unidad de  propósito no es otra cosa que la defensa y la implementación de la Constitución Bolivariana de Venezuela. Desde esa óptica colocamos de una vez al gobierno nacional  en la pared de enfrente. Estamos diciéndole al gobierno nacional ustedes están fuera de la ley y sería bien pertinente a raíz de esta posición del Polo Constitucional empezar a preguntarle a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia si están actuando en función a lo establecido en la Constitución.

Usted insiste en que hay un plan de guerra psicológica.

El gobierno nacional lleva un plan de guerra psicológica contra el país. Ese plan de guerra tiene varios elementos que están en juego, uno de ellos es la constitución. El pueblo está confundido porque el gobierno se ha encargado de hacerlo. Hay personas que dicen que el gobierno va a convocar a una nueva  constituyente,  nosotros  realmente no lo creemos,  pero ellos lo sueltan en un intento de confundir,  también lo hacen con los medios de comunicación, mire  la cantidad de medios que están en pico de zamuro. ¿Por qué los militares no se expresan ahora? Bueno, por alguna de estas circunstancias. Es evidente que en el país se ha creado una poderosa matriz de frustración, decepción y miedo.  Imagínate tú que la Fiscal General  te diga que si tu protestas te van a acusar; este es el caso de Richard Blanco para citar uno, y después  te digan “puedes salir libre, no tienes nada”. ¿Te imaginas lo que es estar dos meses preso? Todas estas acciones que el gobierno está ejecutando son perfectamente planeadas, esto forma parte de un plan de guerra psicológica que busca la desmoralización de la población y una población desmoralizada es una población sumisa.

 
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