LA GUERRA A MUERTE

JESÚS HERAS –

Un régimen autoritario que se respete está en la obligación de producir de cuando en cuando purgas intestinas. El librito aconseja que una forma de “renovar” la confianza, cuando se esta perdiendo, es la de tomar de chivos expiatorios a compañeros “descarriados” y mostrar su cabeza al gran público en señal de que se esta depurando el gobierno.

editorial164La purga es un instrumento igualmente eficaz para conjurar las amenazas internas de insubordinación. Los regímenes de terror suelen aniquilar a generaciones enteras de disidentes internos. Así, en la Francia del Terror para 1794 ya no quedaba vivo o libre casi ninguno de los que integraron y dirigieron el movimiento de los Estados Generales en 1789.

En la naciente Unión Soviética, luego de la muerte de Lenin en 1924, comienzan a ser ejecutados o deportados todos los integrantes de la revolución de Octubre, al punto que sólo Stalin,  como miembro de politburó, sobrevive.

El terror implantado por el Comité de Salvación en Francia ejecutó casi 30 000 franceses. En la URSS llegó a darse casos insólitos como el de Beria el jefe de la temida policía política, la Tcheka, que fue estrangulado en plena sesión del Comité Central, sobre la misma mesa de reuniones. Terminado con ese punto de la agenda, pasaron al siguiente del orden del día… como si nada.

Para no irnos tan lejos en el tiempo debemos recordar esa terrible imagen de soldados sacando por la fuerza a legisladores que osaron oponerse a una propuesta de Sadam Hussein en el parlamento Iraquí.

Stalin llegó a perseguir a su propia familia. Su hija Svetlana fue exiliada a la fuerza y murió en el destierro. Juanita Castro, la hermana de Fidel, es otro ejemplo de hasta donde se es capaz de llegar en las “depuraciones” de los regímenes autocráticos.

De manera, amigo lector, que el presidente Chávez no esta inventando nada nuevo cuando ha procedido a detener a banqueros y hermanos de ministros, en un intento por demostrar que ahora si esta luchando contra la corrupción, aunque como veremos luego, en cuanto a propósitos, cabe una segunda interpretación.

COMO LOS GATOS, TRATARON PRIMERO DE ESCONDER LA CACA

En Venezuela todos sabíamos, sobre todo el Presidente quien se precia de saber hasta de qué se comen las arepas los dirigentes de la oposición, que la naciente boliburguesia, un aluvión de “patas en el suelo” (como él mismo los llamó) se habían enriquecido de la noche a la  mañana y habían comprado bancos, compañías de seguros, inmuebles, haras de pura sangres y pare usted de contar.

¿Con que dinero lo hicieron? Sin duda que no fue con el sudor de su frente ni con lo que ganaron en el loto. Lo hicieron con el dinero que les ordenaban depositar a ministros, gobernadores, presidentes de institutos y demás funcionarios, en las cuentas de los bancos que estos personajes habían comprado. La centrífuga de dinero tomó fuerza propia hasta que llegaron adonde ya no se podían tapar mas agujeros con la misma plata.

Durante años, la manguangua del dinero fácil y la vida más fácil aún, fluyó sin novedades. ¿Hasta cuando? Hasta que –como ocurre en las mafias- a mas de uno se le fue la lengua; a alguno le oyeron hablando mal del líder supremo por el teléfono pinchado o seguro mas de uno, borracho de dinero, pensó que podía ser Presidente o poner a uno que le fuera mas simpático que el actual.

El asunto comenzaba a convertirse también en un tema de importancia política y electoral. Todas las encuestas revelaban que casi el 70% de nuestros compatriotas decían que hoy hay igual o más corrupción que en la IV Republica. El Presidente sabe que mientras hay dinero a casi nadie le importa que roben. La mayoría de la gente se conforma y hasta ven normal que los políticos sean como el tigre que “come y deja comer”. Pero cuando el pesebre se pone alto, el pobre comienza a decir “alguien se esta comiendo mi comida”. Es en ese momento cuando la corrupción deja de ser una cuestión moral, y pasa convertirse en un tema político.

Tuvo que ser Fidel Castro, a quien llegan los informes del G2 cubano que es la verdadera policía política venezolana, quien le dijera al Presidente que lo que sus allegados estaban haciendo con su anuencia ya estaba pasando de castaño oscuro.

Hasta ese día toda esa basura se había tapado. Como los gatos, los personeros del régimen, echaban tierra invariablemente sobre cada escándalo denunciado. Hasta habían tenido éxito barriendo la basura bajo la alfombra.

COMO SAN PABLO CAMINO A DAMASCO

Fue entonces cuando el Presidente fue derribado del caballo como San Pablo en algún lugar del camino a Damasco, sólo que en lugar de la señal Divina, descubrió lo que ya sabía, convirtiéndose, con cara de sorprendido, en santo inquisidor de los corruptos de su propio gobierno.

Vamos a estar claros. Aquí no habría habido purga porque todos esos picaros han sido y son necesarios al gobierno. ¿Como se pueden meter los dólares a Argentina si no hay un Antonini? ¿Cómo se abren cuentas para financiar las organizaciones guerrilleras de América Latina si no hay boliburgueses de corbata y que fuman tabacos de 100 dólares que toquen las puertas de los bancos?

Los que han caído hoy son una fracción de los boliburgueses que están actuando. Un grupo que cometió el error o pisó el peine que otro grupo con intereses propios le puso y lo mal pusieron con el presidente.

Quedan otros, muchos mas que van a sobrevivir mientras hagan falta. También el librito de las satrapías dice claramente que hay que tener “aliados estratégicos”, “compañeros de ruta”, “tontos útiles” de los que hay que servirse.

Esta simbiosis es aprovechada por ambos. Los dos se retroalimentan como los líquenes. Los nuevo ricos se creerán protegidos y tendrán tiempo de sacar sus churupos y de irse ellos y los jerifaltes del régimen pensarán que les podrán cortar la cabeza antes de que se hagan demasiado grandes o agalludos.

OTRO GATO: EL GATOPARDO

La máxima del Conde de Lampedusa es otra de las favoritas de los gobiernos como el venezolano. “Hay que cambiar para que nada cambie”. Hay que dar la impresión de que estamos luchando contra la corrupción para que ésta pueda continuar con otras caras. Pero, como dijimos al comienzo, cabe una segunda interpretación y un segundo proposito.

A estas alturas la metástasis se ha apoderado de todo el cuerpo del régimen y de esa situación es difícil volver. Es ahora cuando mas peligroso se pone. Esta herida la fiera, tiene menos dinero, menos popularidad, esta desgastada internamente. Cualquier zarpazo es posible, cualquier cosa puede pasar.

ARISTOBULO TIENE LA CLAVE

El día martes, cuando muchos esperaban con ansiedad el discurso del Presidente, y no faltaba quien anticipara la absurda convocatoria de una Constituyente (¿para que necesita una Constituyente quien utiliza la actual Asamblea Nacional para cambiar a capricho la Constitución?), Chávez viajó a encontrarse con su socio Ahmadinejad en la Cumbre conservacionista de Copenhague. Tiene impepinable lógica ese viaje.

Si uranio es el negocio que los une y si, además, uranio genera una energía de doble propósito porque es fuente de fuerza eléctrica “limpia” y un arma idílica de disuasión (hay que pensar dos veces antes de invadir a una nación con capacidad nuclear), lo mas lógico es lavarse allá también la cara, uniéndose a las fuerzas que, con sobrada razón, emergen cada día con mayor fuerza para luchar por la salud del planeta.

Pues bien, mientras la gente esperaba al Presidente, fue el primer alcalde electo de nuestra ciudad capital, Aristóbulo Istúriz, hoy un hombre acaudalado para quien la voluntad popular es sólo de utilería, quien – en su lugar- se dirigió a la Asamblea Nacional, dejando un mensaje reminiscente del Decreto de Guerra a Muerte: “los mejores gobernadores serán aquellos que primero desbaraten las gobernaciones; los mejores alcaldes serán aquellos que primero desbaraten sus alcaldías, y transfieran sus competencias y poderes a los Consejos Comunales.” Dicho en términos históricamente más comprensibles,

“Gobernadores y alcaldes que insistan en mantener sus poderes y competencias, contad con la muerte, aun cuando seáis inocentes; gobernadores y alcaldes que renuncien a los poderes y competencias que constitucionalmente les corresponden, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”

La línea de batalla ha sido trazada. De un lado el centralismo autoritario y el poder unipersonal. Del otro, la voluntad popular y aquellos que por fuerza de la descentralización, han sido favorecidos por el voto.

De Aristóbulo puede dudarse todo, menos su fuente de inspiración.

Sólo los gobernadores y alcaldes, no importa de qué partido provengan, electos por la voluntad popular, aunados a las fuerzas del progreso, la democracia y la libertad, luchando por sus propios intereses – porque su pellejo está en juego-  y por aquellos del pueblo que los eligió, pueden salvarse y a su vez salvar a Venezuela… salvarla del Armagedón.

 
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