El periodista que infiltró A la mafia del fútbol

610xCARLOS ARRIBAS – Madrid

Como primera tarjeta de visita, Declan Hill, periodista canadiense, puede mostrar un doctorado en Sociología por la Universidad de Oxford con una tesis sobre el amaño de partidos de fútbol; como segunda, el libro The Fix (El amaño, que publicará en 2010 en España la editorial Alba), basado en su tesis, escrita tras cuatro años de peligrosa investigación infiltrado en las mafias de apuestas asiáticas. Su publicación en 2008 sacó a la luz la increíble extensión del problema de la compra de partidos y su enorme impacto económico, su vinculación con el crimen organizado. El libro de Hill también descubrió algunos casos importantes, como el amaño de partidos en los Juegos de Atenas, en el Mundial sub 17 de Kuala Lumpur y en el Mundial 2006, de Alemania. Es quizás el mayor especialista mundial en un peligroso asunto al que, como alertó la UEFA la semana pasada a la federación española, España no es inmune.

Pregunta. ¿Están extendidos los amaños en Europa?

Respuesta. En algunas ligas, bastante. Por ejemplo, en la polaca. Un importante funcionario del Gobierno de Polonia estimaba que más del 70% de los partidos de su Liga se habían amañado. En las primeras rondas de la Champions también el amaño se da mucho, ya que los clubes más pobres, los que no tienen ninguna posibilidad de pasar a la siguiente fase, amañan los partidos para ganar dinero en el mercado de las apuestas. Cuando terminan las temporadas, un montón de equipos compran y venden partidos entre ellos para evitar el descenso. Dicho lo cual, es importante resaltar que la mayoría de los partidos en Europa se juegan aún honradamente.

P. ¿Sospechaba del fútbol español antes de que la UEFA alertara a su federación?

R. Claro. Todas las ligas corren el peligro de que las mafias intenten amañar sus partidos. El mes pasado estuve en Bangkok hablando con una persona muy importante en el mundo de las apuestas que me dijo que algunos equipos españoles, no puedo decir cuáles, estaban amañando partidos en el extranjero para mejorar sus finanzas.

P. ¿Qué culpa tiene la expansión masiva de las casas de apuestas online?

R. Hay dos tipos de amaño. Los acuerdos entre clubes se han dado toda la vida. O la compra de árbitros con regalos o prostitutas.

P. El más peligroso parece la compra de jugadores…

R. Sí, los amaños derivados de las apuestas se han dado también desde hace mucho, pero ha surgido un nuevo fenómeno, que es la globalización de los mercados de juego y amaño. En Asia, las redes delictivas se han cargado sus ligas. Han manipulado tantos partidos en China, Malasia y otros países que allí el fútbol es una broma, una triste broma. Los aficionados lo saben y por eso han empezado a seguir las ligas europeas. En China siguen a los equipos españoles y, lo que es más importante, han empezado a apostar en la Liga. Las mafias, que ya se han cargado el fútbol asiático, han empezado a aliarse en Europa con las mafias locales. Es una amenaza nueva y terrible.

P. ¿Cómo funciona exactamente el amaño, cómo compran los partidos?

R. Tenemos que imaginar que el que dirige el amaño es una araña en el medio de una red. La mitad de la red la trenzan en el deporte. Entran en contacto con jugadores, entrenadores y árbitros por medio de intermediarios, de ex jugadores famosos o, por ejemplo, jugadores que se han retirado hace poco y no han logrado colocarse como entrenadores o que no ganan mucho como técnicos. Son perfectos para el asunto, son tan conocidos que tienen acceso a los vestuarios, y los jugadores jóvenes los admiran y piensan ‘oye, si este gran futbolista me dice que no es pecado venderme es que no está mal’.

P. ¿Y la otra mitad de la tela de araña?

R. A las casas de apuestas les gustan los perdedores, odian a los ganadores, y los que amañan los partidos siempre ganan porque tienen los resultados garantizados. Así que tienen que ocultar que son ellos quiénes hacen esas apuestas. Para ello usan tipos a los que llaman barbas, quienes literalmente disfrazan su identidad fingiendo ser apostadores ordinarios. Pero incluso con los barbas, los manipuladores tienen problemas en Europa, donde el mercado es muy pequeño y en países como Francia, Alemania y Holanda es un monopolio del Estado. Pueden ir a Reino Unido, pero allí las casas son muy cautas y cuidadosas. En Asia, sin embargo, el mercado es enorme, más grande que el europeo y Las Vegas juntos, y la mayor parte es ilegal.

P. ¿Qué tipo de partidos son los más amañables?

R. Obviamente, cuanto inferior sea la división más fácil es amañar un resultado. Cuanto menos gane un futbolista más fácil será comprarlo. Sin embargo, la segunda fase del amaño, engañar al mercado de apuestas, es más fácil realizarla con partidos más importantes, sobre todo en los que juegan equipos grandes con pequeños, en los que hay más dinero apostado y, por lo tanto, es más difícil detectar el fraude. Un delincuente en ese caso no trataría de comprar a los jugadores del Real Madrid, claro, sino que lo intentaría con sus rivales, con jugadores que dan el partido por perdido de antemano y a los que no les importa perder por dos o por cinco goles. Entonces los delincuentes apostarían porque el equipo pequeño pierde por goleada. Es mejor amañar un partido para que se produzca un resultado que entre dentro de la lógica: se gana menos dinero pero se despiertan menos sospechas.

P. ¿La FIFA y la UEFA están a la altura del desafío?

R. La UEFA ha puesto en marcha un mecanismo que he recomendado mil veces, un departamento anticorrupción bien dotado económicamente y con personal especializado, en cuya estructura y selección participé.

P. ¿Y la FIFA?

R. La respuesta de la FIFA es de chiste. Aún piensan que pueden manejar el problema controlando la información en vez de atajarlo de frente.

P. ¿Hay alguna estimación de cuánto dinero mueven los amaños de partidos?

R. Es imposible dar un número. Sí que hay cifras del total del mercado del juego asiático. La revista norteamericana Foreign Police estimaba que sumando casinos, bingos, loterías y apuestas deportivas alcanzaban los 400.000 millones de dólares. Para ponerlo en contexto: el total de la industria farmacéutica mundial son 100.000 millones.

P. ¿Cree en el fútbol?

R. Gracias a la investigación de la UEFA estoy empezando a creer de nuevo. Pero cuando hice las entrevistas que hice, oí lo que oí, vi qué partidos estaban amañados y cómo reaccionaban las autoridades, casi pierdo la fe. Pero aún amo este deporte, arriesgué mi vida por el fútbol y quiero protegerlo.

 
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