El último de los pioneros

Fernando Egaña

Fernando Egaña

LA CATEDRA DE ABC
Fernando Egaña

A un mes de cumplir la venerable edad de 94 años, falleció en Caracas uno de los líderes políticos más importantes de la República Civil iniciada en 1958. Murió Caldera en su quinta Tinajero, rodeado de sus familiares y en la presencia de doña Alicia Pietri de Caldera, esposa y compañera durante 69 años.

De izq. a derecha. Rafael Caldera, Jovito Villalba y Rómulo Betancourt unen sus manos luego de suscribir el Pacto de Punto Fijo 1958.

De izq. a derecha. Rafael Caldera, Jovito Villalba y Rómulo Betancourt unen sus manos luego de suscribir el Pacto de Punto Fijo 1958.

La historia del pluralismo y la democracia en Venezuela es inseparable de la trayectoria de Rafael Caldera. Nacido en 1916, en San Felipe, estado Yaracuy, cuando el país estaba sometido por el férreo dominio del general Gómez, Caldera entra en la escena nacional como destacado integrante de la Generación de 1936. Desde las aulas de la Universidad Central le correspondió el papel fundador de la corriente socialcristiana que, mas adelante, en 1946, se convertiría en el partido Copei, una de las dos organizaciones partidistas más influyentes de la segunda mitad del siglo anterior.

El comienzo de una Era

Figura central de la bancada opositora en la Asamblea Nacional Constituyente de 1946, Caldera a la caída de la dictadura militar en 1958, sería promotor, junto a Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba, del gran acuerdo nacional o Pacto de Punto Fijo que sentó las bases de la nueva etapa democrática: “la decisión política y moralmente más constructiva de toda nuestra historia”, al decir del humanista Luis Castro Leiva.

Durante el gobierno fundacional de la República Civil, Caldera y su partido fueron aliados leales de Rómulo Betancourt, y unidos enfrentaron los embates de la extrema izquierda y de la derecha militarista. Fue Caldera el primer presidente de la Cámara de Diputados surgida de la voluntad popular en los comicios de 1958, y tendría una especial participación en la Comisión que redactó el proyecto de Constitución Democrática, en compañía de Arturo Uslar Pietri, Gustavo Machado y Gonzalo Barrios, entre otros distinguidos parlamentarios. Carta Magna aprobada por unanimidad en el variopinto Congreso de 1961, y la más longeva de nuestros anales constitucionales.

Rafael Caldera fue elegido presidente de Venezuela para los quinquenios 1969-1974 y 1994-1999. Dos períodos muy distintos de nuestra travesía democrática. En el primero, es probable que el país haya alcanzado el cenit de su desarrollo institucional y de su progreso socio-económico. En el segundo, con la democracia ya severamente resquebrajada, el presidente Caldera gobernó con base al estado de Derecho, garantizando las libertades y salvaguardando los valores de la cultura democrática venezolana.

E

Protagonizó junto a Raúl Leoni un hecho sin precedentes en la historia venezolana: ser el primer mandatario electo de un partido opositor que recibió pacíficamente el poder de un jefe de Estado electo del partido de gobierno. Cinco años más tarde, Caldera le entregaría a su vez, la presidencia a su sucesor, Carlos Andrés Pérez, también candidato del partido de  oposición.

Protagonizó junto a Raúl Leoni un hecho sin precedentes en la historia venezolana: ser el primer mandatario electo de un partido opositor que recibió pacíficamente el poder de un jefe de Estado electo del partido de gobierno. Cinco años más tarde, Caldera le entregaría a su vez, la presidencia a su sucesor, Carlos Andrés Pérez, también candidato del partido de oposición.

l Pluralismo y el Estado de Derecho

Como Presidente de la República, le tocó consolidar el proceso de pacificación política que cerró el período de la insurgencia guerrillera y le abrió a la nación amplios espacios para la pluralidad democrática. Así mismo, tuvo el privilegio de protagonizar junto a Raúl Leoni un hecho sin precedentes en la historia venezolana: ser el primer mandatario electo de un partido opositor que recibió pacíficamente el poder de un jefe de Estado electo del partido de gobierno. Cinco años más tarde le entregaría la presidencia a su sucesor, Carlos Andrés Pérez, elegido como candidato de oposición.

Entre 1974 y 1993 se desempeñó activamente como Senador Vitalicio de la República, y en tal capacidad presidió la Comisión Bicameral que modernizó la legislación laboral a través de la nueva Ley Orgánica del Trabajo y, por otra parte, presidió la Comisión Legislativa para la Reforma de la Constitución de 1961, cuyo paciente y amplio esfuerzo no llegó a materializarse por causa de la indecisión parlamentaria en 1993.

Más allá de las fronteras

Caldera compartió su vocación política con la vida universitaria y el quehacer intelectual. El Derecho del Trabajo, la sociología nacional, la doctrina demócrata cristiana, y la difusión del pensamiento de Andrés Bello fueron sus preocupaciones centrales en el ámbito de las ideas. A lo largo de su vida política, Rafael Caldera tuvo una relevante actuación internacional. Presidió la Organización Demócrata Cristiana de las Américas (ODCA), y la Unión Mundial Demócrata Cristiana. Dirigió la Unión Interparlamentaria Mundial entre 1979 y 1982, y fue miembro de diversas instituciones académicas del Derecho del Trabajo, a nivel regional, continental y global. Luego de su primer gobierno, pudo ser Director de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), pero prefirió no ausentarse de Venezuela y continuar ejerciendo sus responsabilidades políticas.

Con su esposa Alicia Pietri luego de su primera Toma de Posesión - 1969

Con su esposa Alicia Pietri luego de su primera Toma de Posesión - 1969

El último de los pioneros de la democracia ha muerto el 24 de diciembre de 2009. En sus años finales sobrellevó con dignidad la enfermedad de Parkinson, y mantuvo su interés constante en la situación venezolana, cada vez más alejada de los ideales democráticos y más amoldada a esquemas ajenos a la cultura pluralista del país.

En estos tiempos de mengua y regresión, la trayectoria de Rafael Caldera, con sus aciertos y errores, sus enseñanzas y lecciones, contribuye a iluminar el esfuerzo histórico de los hacedores de la democracia, y el compromiso de las nuevas generaciones por su renacimiento en el siglo XXI.

Nota de la Redacción: Por razones de espacio algunos párrafos han debido ser omitidos. Subtítulos han sido agregados para facilitar la lectura.

 
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