“Cabeza fría corazón caliente”

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

Mientras escribo estas líneas, miles de estudiantes toman las calles del país y alzan su voz para protestar carencia de servicios esenciales y en contra de la represión del Gobierno Nacional, empinando el tobogán por el que se “desliza” la popularidad del Presidente.

La gravedad de problema del agua, los apagones y la inseguridad, conjugados con la participación del liderazgo estudiantil como cara visible del país opositor, ha hecho que se desmorone como castillo de naipes la esperanza a que muchos se habían aferrado al dejar en evidencia la incapacidad de quienes dirigen el país; pero lo más grave para el Ejecutivo Nacional es que -según la opinión de expertos- la crisis tiende a agudizarse.

Sin embargo,  el sector opositor debe evitar eventos capaces de revertir esta tendencia. Pareciera que sólo nuestros propios errores pudieran, una vez más, salvar a Chávez de otra derrota electoral:

1)     EL PESIMISMO: El tema de los circuitos electorales ha traído un sinfín de comentarios fatalistas, basados en análisis errados. Si bien es cierto que esta nueva distribución político-territorial es una argucia del CNE para favorecer a un sector, también es cierto que no se pueden predecir los resultados con base a los números de las elecciones anteriores o los resultados de las encuestas de hoy. Las proyecciones deben realizarse de acuerdo con las tendencias  electorales.

2)     LA CONFRONTACIÓN: Ese es el discurso más desfavorable para la oposición y el escenario ideal que Chávez procura. Nuestro tema son los problemas, ya que los padecemos todos los venezolanos, no importa de cual tendencia, por lo que tenemos que construir en torno a ellos una mayoría que se exprese en las urnas y ni de casualidad ser nosotros quienes contribuyamos a incrementar distancias entre ambos segmentos de la población.

3)     LAS AVENTURAS FUERA DE LA CONSTITUCIÓN: No se puede dar una excusa para que el Presidente tome medidas que interfieran con la protesta pacífica. Un toque de queda, cuatro gatos promovidos por el propio Gobierno para simular o acometer una aventura armada, en fin, cualquier escenario separado de la vía electoral, puede servir de tabla de salvación para un gobierno “en picada”.

Ojalá sepamos controlar la adrenalina y no abandonemos el camino que hasta ahora ha dado resultado.  Como vamos, vamos bien. Hay que seguir actuando con “la cabeza fría y el corazón caliente”.

 
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