EN LA JAULA DE CANGREJOS

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

No pude evitar la tentación, lo confieso, y por dos semanas cedí mi espacio, mi querido espacio, primero al pajarraco alemán y después a la pajarita de Euskadi… Ambos dijeron casi lo mismo… y es sorprendente. Sorprendente porque lo hicieron desde ópticas diametralmente opuestas: Águila Uno va rumbo al despeñadero.

Siempre ha estado allí, claro, todos lo sabemos, lo hemos visto, allá arriba, lejos, muy lejos, señoreando en las alturas, posando en su escarpada roca… sólo que ahora lo agarró la mudanza. ¿No lo saben? Las águilas, cuando llegan a cierta edad, cambian de pico porque se les encorva demasiado, después de garras, cuando las garras ya no son capaces de sostener la presa, después de plumas, cuando las alas envejecidas hacen pesado y lento su volar. Entonces, para poder comer y prolongar su vida, se refugian en una cueva inalcanzable, destruyen su arma letal, su pico, chocándolo contra las rocas y cuando éste se desprende, comienza a crecer uno nuevo. Lo mismo hacen con las garras. Se las arrancan con el pico para hacerlas nacer nuevas. Finalmente, se sacan una a una las plumas, para que broten plumas nuevas. Todo un doloroso proceso para convertirse de nuevo en la temible ave que antes fue.

Ya no puede volar alto

Pero si en el preciso momento de esa mudanza, por no poder volar o moverse con agilidad, cojea y sus adversarios se dan cuenta, entonces, adiós luz que te apagaste. Eso creo es lo que están observando, Dieterich con angustia y Olga K., la pajarraca de Euskadi, sospecho que con fruición. Y fue a ellos a quienes presté mi página, la de los cinco soles, la que me gané con todos los honores.  Caí en la tentación.

Pero qué extraño ¿verdad? Qué extraño que precisamente en el año en que tiene más poder, cuando ha cambiado a conveniencia las leyes, violando (no importa) la Constitución, Águila Uno se haya convertido en el ser (sí, el ser, porque los pájaros también son seres y hasta las Águilas son pájaros) se haya convertido -repito- en el ser más vulnerable del planeta. Me explico.

Águila uno ya no puede volar alto, porque tiene las alas pesadas, ni muy bajito, porque le caen a piedras los que no tienen agua o el sueldo no les alcanza o le mataron a un familiar, o de noche porque no hay luz. Tampoco puede alimentarse bien porque el pico se le encorvó y lo que encuentra es carroña, ni protegerse suficientemente porque en nadie confía… salvo en el Tío. El Tío de La Habana. El enemigo del Tío Sam.

Los militares

De allí creo que nace el alboroto que se ha armado. Les cuento lo que me viene llegando. Hasta ahora eran los mayores los que para poder ascender, debían hacer un curso de estado mayor en Cuba, pero ahora Águila Uno resolvió que los coroneles si quieren llegar a General tienen que pasar dos años en Cuba. Para algunos eso es una vejación. Tener que recibir el beneplácito de un país extranjero. Para otros, esto significa postergarles su ascenso. Pero ¿por qué lo recomienda Águila Uno? Porque quiere mantener los mandos hasta 2012 en manos de quienes más confía porque hicieron el ritual de iniciación, se arrodillaron a sus pies y besaron la medalla de Maisanta en señal de sumisión, de sumisión total. Eso es lo que me llega, mis queridos pájaros y pajarracos, mientras cuido mis cosechas acá en el descampado. Águila Uno no confía en los coroneles. Por eso los manda a Cuba.

También hay malestar en la FAN, por otras razones… y, como dicen los campesinos que me visitan, cuando el río suena, piedras trae. La renuncia del Ministro de la Defensa, por ejemplo, fue un peñasco que rodó e hizo un estruendo. Seguramente andaba molesto por lo de Cuba y se atrevió a manifestarlo. Y no era un cualquiera. Era el Híper. Además de Ministro de la Defensa, era Vicepresidente y, por complemento, esposo de la Ministra del Ambiente. Águila Uno ya no tiene gente, es lo que se dice en Miraflores. Ese es uno de sus problemas más graves. ¿A quién irá a nombrar vicepresidente? Dicen que a Jaua, el terrófago, uno de los pocos fieles que aún le quedan. Pero… ¿Cuántos cargos ha ocupado Jaua?

El Miedo

El segundo problema de Águila Uno es el miedo. Claro, con el pico dañado, quién no le va a tener miedo a las televisoras. Sobre todo a RCTV. Pero resulta que RCTV es una palabra mágica para la juventud por el valor que ha tenido esa gente de arriesgarlo todo por defender sus principios. Y al cerrar de nuevo a RCTV, los estudiantes han salido nuevamente a la calle y Águila Uno no sabe qué hacer. Si los reprime, hasta los chavistas se ponen en su contra. Si no los reprime, lo pueden arrinconar, sobre todo si no recurren a la violencia. Y la popularidad del Presidente seguirá cayendo. Otro despeñadero a la vista, y el friíto le recorre nuevamente el pescuezo.

Por cierto, me ha llegado que en la Guardia Nacional no saben ya qué hacer, pero por una razón muy distinta. Cada vez que hay actos de violencia y hacen una redada, la mitad de los que apresan llevan carnet del PSUV y los tienen que soltar. Si lo que me llega es cierto, y no tengo por qué dudarlo, las guarimbas las está montando el mismo gobierno para simular violencia. ¿Será porque contra la resistencia pacífica no tienen cómo actuar? Es lo que voy descubriendo poco a poco, cuando mi mente viaja, viaja, viaja desde aquí en el descampado…

El botín de los cangrejos

Un tercer problema que confronta Águila Uno son las divisiones. Con lo de los bancos, abrió la jaula de cangrejos. Cayeron empresarios que tenían dolientes con mucho poder. Y esos dolientes para tomar venganza están destapando otros hechos graves de corrupción. Lo último que me llegó fue una gigantesca importación de plantas eléctricas adquiridas por algunos ministros (y generales), claro, por persona interpuesta, anticipándose al racionamiento. O sea, escasez planificada. O mejor, ventas planificadas para aprovechar la escasez. Hay guisos por todos lados y ese es otro problema de Águila Uno, que lo tenía todo calladito, corromper para someter y después callar. Esa era la consigna… pero al atacar a unos para que el pueblo sintiera que estaba combatiendo la corrupción, pisó demasiados callos, comenzaron a salir más y más cangrejos, y el gobierno se dividió.

El poder de no poder

El cuarto problema que confronta es que de tanto controlar todo, controla poco o no controla nada.  Es lo que intuyo que el pajarraco alemán y la pajarita vasca están percibiendo. Uno con angustia de correligionario, la otra con júbilo anticipado. Águila Uno tiene el pico débil, sus garras ya no sostienen nada y su vuelo se hace más y más pesado. Devalúa la moneda para tener más dinero por aquello que tener más dinero es tener más poder. Pero ¿quién paga? El pueblo cuyos votos necesita. Raciona la electricidad pero ¿quién se arrecha? El pueblo cuyos votos necesita. Crea una policía nacional porque no confía en nadie y Venezuela, en un plano criminal, se ha vuelto roja rojita. Y ¿a quiénes matan los delincuentes? Al pueblo, cuyos votos necesita.

¿Será que Águila Uno no se ha dado cuenta todavía? Lo dice uno de los suyos, el pajarraco alemán, Dieterich, con un grito que le sale del alma: “La política se convierte en telenovela y tragicomedia… con consecuencias previsibles”… y Olga K. que no lo quiere ni en pintura, le arroja esta perlita a la Oposición: “Se está cayendo solo… ¡cuidadito y lo tumban!”.

Pues bien le cedí la página al pajarraco alemán y después a la pajarita de Euskadi. Ahora vengo yo… pero ¿qué puedo agregar? ¿Que Águila Uno está metido en una jaula de cangrejos? Eso es periódico de ayer.

 
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