¿Por qué vemos a Chávez desencajado?

Vladimir Gessen

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Eleazar Díaz Rangel, afecto al presidente Chávez y la revolución, da unos datos en su columna del domingo que deben ser extremadamente preocupantes para el oficialismo, pero también para la oposición: “Chávez ganaría por una mínima diferencia (42.4%) a uno de oposición (41.5%), según la medición más reciente de IVAD. Sería su peor momento en las encuestas. Sin embargo, los partidos de la oposición siguen superados ampliamente por el PSUV, que aparece con 33.8 mientras que UNT 6.1%, AD 5.4%, PJ 4.8%, PV 3.2% y Copei 2.9%, Podemos 1.1% para totalizar 23.5%. En las parlamentarias 33.1% votaría por candidatos independientes, 32.6% por chavistas y 20.8 % por la oposición…”. Estas cifras explicarían los errores de la oposición que no le han permitido aglutinar el descontento popular y prefieren votar por un independiente que por los partidos opositores.

Asimismo, revelan el desespero de Hugo Chávez y porqué lo vemos fuera de control, desencajado y desenvainando la Espada de Bolívar, quien nunca lo hubiera hecho para amedrentar a sus compatriotas y mucho menos para amenazar con armamento bélico y con una guerra civil a los estudiantes. Ver en los “manitas blancas” una amenaza a la revolución, a la par de llamarlos fascistas, solamente nos demostraría la profunda angustia y la zozobra que siente el Comandante en Jefe. Luego, este domingo, lo volvimos a ver expropiando edificios a diestra y siniestra, en el centro de la capital, al voleo pues.Top of Form

Quizás quiera demostrar que está a cargo, que es el Jefe del Estado, como en efecto lo es. Lo que nos preguntamos es… ¿Por qué quiere reiterarlo? ¿Es que por su mente siente alguna duda al respecto? Tampoco entendemos la presencia en Venezuela del Vicepresidente del Consejo de Estado cubano y comandante de la revolución Ramiro Valdés y, además, su bajo perfil, dado su alta investidura… ¿Por qué no figuró en los actos militares del 4 de febrero? ¿Se quiso evitar un disgusto o una reacción entre los uniformados? ¿Por qué si el ministro argentino que vino en una misión de ayuda en la crisis eléctrica de Venezuela dio una rueda de prensa con Alí Rodríguez para explicar lo que hacía en Venezuela, no se ha hecho lo mismo con Ramiro Valdés junto su homólogo en Venezuela, Elías Jaua?…

El presidente Chávez igualmente ha señalado que gobernará 22 años más hasta cumplir 77, y que su revolución duraría 900 años. Es evidente que trata de darse seguridad, que su gobierno es para siempre, pero no será así. Cuando el gobierno nacional socialista en Alemania comenzó a vislumbrar la posibilidad de la derrota y de salir del poder, el ministro de propaganda Joseph Goebbels dijo que “el Tercer Reich duraría 1000 años…” y gobernaron desde 1933 hasta 1945, menos de doce años. Un gobierno democrático puede gobernar dos, tres períodos porque busca el equilibrio, gobierna para todos, busca el entendimiento. Si un gobierno se convierte en arbitrario, dictatorial, hoy en día, la comunidad Latinoamericana y mundial lo tornaría inviable. Esa es la realidad y el Comandante en Jefe lo sabe. Esto nos indicaría que el discurso presidencial es cada vez más psicológico que político. Que expresa más temores, estrés, representaciones, reconcomios, frustraciones e incertidumbres que perspectivas, contingencias, escenarios o verdades.

El Presidente debería hablarle al país claro. Explicar la crisis eléctrica y los planes concretos para resolverlos, el verdadero alcance del problema de la inseguridad y las previsiones que se contemplan para revertir la situación. Le convendría escuchar a sus asesores y camaradas de causa, en lugar de hablar. Tendría que gobernar en vez de ser el “ancla” o el “animador” de programas de televisión. Administrar desde su escritorio presidencial y no desde las cámaras o micrófonos. Llamar a los talentos venezolanos, oírlos y procurar soluciones para enfrentar las dificultades actuales de la sociedad.

Cualquier escenario diferente al constitucional no es viable para la oposición, pero tampoco para el gobierno. Impedir las elecciones parlamentarias, decretar estados de emergencias por “falsos positivos”, romper el hilo constitucional más allá del estiramiento que ha sufrido sería el principio del fin. Pasar esa línea roja provocaría, muy seguramente, un embargo petrolero, y el desastre financiero de Venezuela, arrastraría a todos los países de ALBA.

El PSUV tiene la primera opción de ganar la Asamblea Nacional y si pierde, mantendrá una fuerza política de primer orden. Pero nadie lo garantiza. Luego vendrá el 2012. Hoy por hoy, Chávez conserva también la primera posibilidad. No obstante, debe hacerse a la idea de que puede perder y convertirse en jefe de una oposición para comenzar el retorno a gobierno, como lo hizo Daniel Ortega en Nicaragua. Esas son las únicas probabilidades que debe sopesar. Otros deseos, caprichos o delirios, lo colocarían más temprano que tarde en el basurero de la historia.

 
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