El mestizaje venezolano de política y teatro

Sean Penn y Hugo Chávez

Alta Política
Orlando Ochoa Terán

o.choa@att.net

Centro de Control Nueva York
Inteligencia Corporativa

La crisis generalizada que arrastra consigo los últimos vestigios de institucionalidad y orden en el país han exacerbado el hábito del gobierno bolivariano de acudir al drama o a la comedia para encubrir una sucesión interminable de desaguisados que surgen por los cuatro rincones del país

En otras oportunidades, en este mismo espacio, nos hemos referido a este tema en el cual muchos revolucionarios se confunden con comediantes hasta el punto que en algunos casos es difícil distinguir entre unos y otros. En la Francia revolucionaria los comediantes de los distritos teatrales de parís se incorporaron a las milicias revolucionarias alcanzando el rango de comediantes. El pueblo los bautizó comediantes/comandantes. Un proceso inverso se produce con la revolución bolivariana.

Hay quienes han advertido en el Che Guevara, no sólo un gran parecido con Cantinflas, sino en ideales socialistas y redentores. No es casualidad ver a políticos que participan  en comedias de televisión o en una película popular en busca de publicidad. Del mismo modo hay actores que aspiran a trascender la frivolidad de sus carreras y aprovechan espectáculos de masiva audiencia para opinar de política o aspirar a posiciones políticas. Sean Penn, Danny Glover, Harry Belafonte, Tim Robins, Michael Moore y Oliver Stone, entre otros actores y directores, se han visto atraídos por el histrionismo del presidente Chávez. El historiador Paul Friedland lo llamó “el mestizaje de política y teatro”.

El espectáculo bolivariano

¿Quién puede negar las habilidades histriónicas del presidente Chávez? Sólo Groucho Marx pudo haber superado el sketch del presidente Chávez en el cual asegura ser marxista sin haber leído a Marx o despedir a los ejecutivos de Pdvsa soplando un pito de referí u ordenar la movilización de batallones de infantería y blindados desde un programa de televisión.

Este mecanismo histriónico del presidente Chávez puede ser el resultado de su convicción  de que los segmentos más pobres del país son definitivamente mensos. Insiste en convencerlos que la inseguridad la provoca la CIA, que el fenómeno cíclico y errático de El Niño con su mayor ocurrencia en las costas del Pacífico es la causa de la estruendosa crisis eléctrica o que toda manifestación de protesta está dirigida por el imperialismo. O la indigna y extravagante acusación de la máquina/terremoto que mató a más de 200.000 personas en el país de mayor población negra del continente, ordenado como experimento por el único presidente afroamericano en la historia de EE.UU.

Las Fuerzas Armadas de Venezuela también vive su tragicomedia. El 1ro. de enero de 2009 fue obligada a rendir honores en el Panteón Nacional, no sólo a la bandera de Cuba, sino al general Ramiro Valdés, quien asistió al Che Guevara en las centenares de ejecuciones de sus propios compañeros así como la responsabilidad de coordinar y financiar, como ministro del Interior de Cuba, los años de subversión en Venezuela. Hoy regresa a enseñarles cómo se dirige una FAN socialista.

El “Che” Guevara

Histrionismo opositor

Unos de los precursores del “teatro del absurdo”, el francés Alfred Jarry, acuñó el nombre de “patafísica” para describir “la ciencia de las soluciones imaginarias”. Si nos atenemos a la disección que el ingeniero eléctrico Víctor Poleo, ex viceministro de Energía, ha hecho de los escenarios por donde ha incursionado Alí Rodríguez Araque (petróleo, finanzas y electricidad), es probable que sea el más prominente de los patafísicos de este gobierno.

Ni siquiera los líderes de oposición han podido escapar a este histrionismo. Resulta cómico (¿trágico?) oírlos anticipar que pese a todos las señales de estalinismo  que ellos mismo denuncian en el presidente Chávez será inevitable el triunfo electoral de la oposición en las próximas elecciones parlamentarias y en consecuencia se podrán revertir los avances de la revolución socialista.

Como parte de este teatro del absurdo el presidente Chávez persiste en desafiarlos a un referendo revocatorio como la velada amenaza de una inevitable polarización, un ventajismo grosero, el terror a la lista de Tascón y el ominoso prospecto de que un evento que significa “the winner takes it all”. Como la idea de algunos opositores es agarrar, aunque sea fallo, eluden el desafío presidencial sin explicar las verdaderas razones con la esperanza de que algunos crean en “pajaritos preñados”. Como el presidente Chávez conoce el guión opositor, persiste en el desafío y aquellos…como si oyeran llover. Lo cual demuestra que en el campo opositor también hay expertos en patafísica, “la ciencia de las soluciones imaginarias”.

El show pues, debe continuar.

 
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