La llegada de Condorito

Condorito… listo pa’lo que sea.

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Muchas cosas se especulan sobre la llegada del enviado del Cóndor, pero esa es una especie de pájaro que no conozco de manera que, responsable que soy, hoy mismo, antes de opinar, voy a hacer una rápida investigación.

Ya lo decíamos la semana pasada. Se corre la idea que estás en tu periodo de muda, Águila Uno porque haces mucha bulla pero tu pico ya no pica, tus garras ya  no agarran y tus plumas se han envejecido y poco te permiten volar. Siendo así, te mandaron un refuerzo… pero cuidado, mucho cuidado.

Más allá de tu salud, tu bienestar y tu seguridad, Águila Uno, algo que teniendo tú plumas, siempre me preocupa, hay rumores insistentes que provocan mucha angustia en quienes me visitan aquí junto a mis siembras… y mira que el sol está pegando y como la sequía quema y reseca la piel. O sea que no les es fácil llegar aquí pero vienen, vienen muchos a consultar. Hay mucha preocupación. Te explico por qué.

Reprimir con sutileza

Los pájaros tienen su propio lenguaje. A veces están tranquilos, otras alborotados. Pero nunca – que yo recuerde- existía la calma chicha que ahora ha invadido estos predios. Parece que presagiaran una tempestad. ¿Será un fenómeno de la naturaleza? ¿O será más bien que, con la ayuda del visitante, estás pensando en la travesura final? Cuidado, Águila Uno, no vaya a ser que el remedio resulte peor que la enfermedad. Fíjate en lo que me ha llegado.

Por la pajarita parisina,  ya sabemos algo del personaje que ha llegado. Osada y valiente la Burgos al decir que tú, Águila Uno, no le das la talla a Ramirito. Yo no estoy tan seguro… pero por lo menos en este momento, con lo debilitado que estás, probablemente sí.

Una cosa podemos deducir por seguro de lo que nos dice la pajarita, que más que pajarita es una pajarraca avispada. Lo primero es que el Cóndor quiere que seas más represivo sin que nadie se dé cuenta, más tiránico, sin parecer un sátrapa, más temido, sin que nadie lo advierta… nadie en la comunidad internacional, se supone, porque si es así, aquí sí se sentirá. Tremendo augurio para los venezolanos. Para todos. Para los que están de un lado y para los que están del otro. Represión con sutileza, eso es lo que se deriva de la descripción curricular del recién llegado.

Y mira que le queda bien ese nombre que me brotó de repente. El Cóndor de la isla. Y si quien manda es el Cóndor, por deducción, al procónsul que ha llegado lo tendremos que bautizar Condorito.

El Cóndor que reina en las alturas, en su cresta, cuello y plumas, con los colores de Cuba.

Olvídense de elecciones

Otra de las especulaciones que corre tiene que ver con un plan alterno que se estaría tramando para desatar el caos. Algo así como intervenir con o sin razón y de manera simultánea varios bancos fundamentales para generar una corrida, al tiempo que se producen cortes de luz, sobre todo en Caracas, para obstaculizar las operaciones bancarias, provocando un estado de pánico y caos que legitimaría, piensan tus asesores, legitimaría -repito- declarar un estado de excepción e impedir las elecciones.

En esto hay dudas de que te convenga, Águila Uno. Por ejemplo, me dicen que en la Oposición, hay quienes piensan que nada harán con 40 diputados, ni siquiera con 70, que de nada servirán porque no te vas a detener. Otros señalan todo lo contrario, que tú temes que ante una representación calificada de tus opositores, en medio del despelote que se nos viene encima, muchos de los tuyos se puedan voltear.

Yo estoy convencido de que tú, Águila Uno (de tanto observarte a distancia te conozco más que bien) que tú quieres dar la pelea, porque te encanta una campaña. Lo que ocurre es que quien realmente manda, me refiero al Cóndor de la Isla, no acepta el riesgo porque está en riesgo también su país… que vive de tus subsidios. Y por eso, dicen, mandó a Condorito, ahora que estás débil, con un pueblo cada día más arisco y con los estudiantes en la calle, para que con las habilidades que la pajarita parisina describe, vigile tu propio entorno, mantenga a raya la FAN, convoque al ejército de cubanos que hay en el país, reprima a los medios sin contemplación y más sutilmente a la Oposición, aplaque de manera siniestra a la juventud, provocando con el pánico bancario y los apagones, una fuga masiva de la clase media, bastión de una cultura que repele todo lo que nos quieres imponer.

El gran Sasso

Pero eso no es todavía. Antes, como los captores de Mussolini, me cuentan que tomarás altura para ubicar tu centro de operaciones en la cima de una montaña inexpugnable, tu Gran Sasso, a la cual sólo se le puede llegar con un teleférico… para que alejado de todo pero viéndolo todo, puedas conservar tu seguridad, al tiempo que actúas con el apoyo de Condorito, para terminar de tomar el control absoluto. No sé si estas versiones que me llegan tiene mérito, Águila Uno… pero por si acaso, te recuerdo que los “rusos también juegan”.

Cuidado si el remedio termina siendo peor que la enfermedad.

Unidad para dividir

“En Caracas, el proceso de entendimiento avanza paso a paso, guiado por Ramón Guillermo Aveledo,  pero en Valencia existe una Mesa formal y una paralela”.  Así comienza el papelito que me llegó, aquí en descampado, y como no soy escaparate de nadie, lo transcribo a continuación.

“En las pasadas elecciones en algunos municipios unidad y en otros no. Pero la unidad no fue determinante para que ganara uno u otro candidato. Analicemos yendo atrás lo que atañe a elecciones y figuras de Carabobo. En 1989, Salas Römer se enfrentó Oscar Celli, entonces dueño y señor de la maquinaria política más poderosa y temida de Venezuela, mientras Roger Capella, dividía la votación. Sin embargo, se impuso Salas Römer. Al Pollo, nuestro actual gobernador, le ocurrió algo aún más complicado. La primera vez, contando con un partidito recién fundado, se enfrentó a dos candidatos poderosos, uno de COPEI, el alcalde de Valencia, Argenis Ecarri y otro de AD, el alcalde de Puerto Cabello, Joseíto Dao. ¿Y qué paso? Que el Pollo los duplicó, con una votación que superó el 40%. En las elecciones presidenciales de 1998, hubo 16 candidatos. Y a pesar de las presiones que surgieron al final para que hubiera unidad y evitar el triunfo de Hugo Chávez, ni Irene Sáez ni Luis Alfaro Ucero se retiraron. Salas Römer obtuvo el 40% pero perdió.

Ahora acerquémonos a la actualidad. En 2008, hubo varias contiendas. Revisemos que ocurrió en la gran Valencia. En San Diego, Scarano, con el apoyo de todos los partidos, ganó. En Naguanagua, con una oposición dividida, Alejandro Feo la Cruz se impuso. En Los Guayos, AD se empeñó en mantener su candidato, el ex alcalde Williams Jordán, le dividieron la votación y Darwin Rosales perdió.

¿Qué tienen estos casos en común? Que ninguno salió llorón. Ni Celli, ni Capella, ni Ecarri, ni Dao, ni Salas Römer, en la presidencial, ni Darwin Rosales culparon a otro de su propia derrota. Pero con la alcaldía de Valencia ha sido diferente.

Cocchiola reclama que perdió porque no hubo unidad. La culpa la tuvo Paco que no le brindó su apoyo. También Salas Römer, quien no lo respaldó. ¿Por qué no asume sus propias fallas, sus propios errores? Imposible. Cocchiola salió llorón.

Por eso a esa Mesa paralela la llaman la Mesa de los Llorones… y lo peor es que hay gente que se come el cuento sin preguntarse, por ejemplo, ¿por qué  Paco le negó el voto y Proyecto Venezuela también?

Hasta allí llega la carta que me envían. Y yo que estoy aquí, lejos, cuidando mis siembras, me pregunto porqué me mandan esto. ¿Será por ese pasquín que andan repartiendo para dividir el voto valenciano a nombre de la unidad?

 
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