Las ballenas del 4f

Yván Serra Díaz

Periscopio

Yván Serra Díaz*

Es un espectáculo muy triste ver como centenares de ballenas ocasionalmente se aproximan a las playas y quedan varadas hasta morir. Sin ser experto en el asunto, se presume que llegan a la costa por accidente, y no porque quieran desaparecer.

Pero los suicidios colectivos no son sólo de las ballenas. Analicemos el caso de las élites venezolanas que decidieron suicidarse colectivamente sin que mediara razón o algún extraño culto, como ocurrió en Guyana cuando Jim Jones, líder espiritual de la iglesia del templo del pueblo, indujo a que se inmolaran 900 feligreses.

No deja de ser un caso digno de estudio que las élites pudieran ser tan torpes en anticipar el manejo de los problemas que vivió Venezuela cuando la renta petrolera se hizo pequeña. Los militares de alto rango conocían que había conspiradores en los cuarteles, que habían formado un movimiento que llamaron MBR-200, que habían demostrado que estaban dispuestos a tomar el poder, luego de aquella extraña movilización de tanques ocurrida cinco años antes. Sin embargo, le dieron puestos de comando a los conjurados.

Acción Democrática pidiendo cargos y dádivas como si se estuviera en la Gran Venezuela. Los notables, grandes inteligencias, conspirando para acabar con los partidos o los mismos partidos cobrándole viejas cuentas a CAP. Ninguno midió el daño que causarían a la institucionalidad del país.

Luego, con el alzamiento del 4 de febrero, darle la posibilidad al líder fracasado de la insurrección, al único que no lograra sus objetivos, dar un mensaje a la nación. El teniente coronel, poseedor de una intuición política de la que se sabría después, no desaprovechó la oportunidad.

Y, finalmente, en lugar de hacer justicia y dar un ejemplo que restableciera la moral y la disciplina, se fueron liberando uno a uno a los perpetradores, premiando incluso a algunos con cargos públicos o becas de estudio en el exterior.

Mientras en España al teniente Tejero y sus compañeros en el intento de golpe ocurrido en ese país eran sentenciados a prisión, en Venezuela se sobreseía la causa contra quienes encabezaron la intentona… como si ningún delito se hubiera cometido.

Hoy casi dos décadas después, las secuelas de la acción suicida de aquellas  élites la vivimos con un gobierno que permite que la delincuencia se apodere del país, mientras reduce aceleradamente el número propietarios,  y son constreñidas progresivamente las libertades consagradas en la Constitución.


* Licenciado en Estudios Políticos UCV

www.periscopio2.blogspot.com

 
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