“Fidel Castro envió un millón de dólares a la campaña de Chávez”

Jesús Urdaneta Hernández

MANUEL FELIPE SIERRA

Está en todas las escenas iconográficas de la rebelión militar del 4 de febrero de 1992. Compartió con Chávez los primeros pasos de un proyecto que se limitaba entonces a la convocatoria de una Asamblea Constituyente. “El Caracazo” y los niveles de corrupción en el gobierno de CAP decidieron la insurgencia armada. Preso en el Cuartel San Carlos y Yare, luego cónsul en Vigo durante el gobierno de Rafael Caldera y primer jefe de la DISIP después de la victoria de Chávez, ha mantenido en los últimos años una inequívoca postura de denuncia sobre el rumbo de la revolución bolivariana. Ahora el comandante Jesús Urdaneta Hernández conversa para los lectores de ABC de la Semana.

¿Después de 18 años cuál es la situación del país comparada con aquella fecha en la cual usted participó en la asonada militar contra el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez?

Todos los elementos que nos llevaron a insurgir entonces están presentes y ahora con un factor adicional como es el propósito de imponer en el país un proyecto económico comunista, cuando este modelo ha fracasado en el mundo; y sabemos que sus verdaderos objetivos son acabar con la empresa privada, con las libertades y hacer al Estado cada día más poderoso para asfixiar los derechos individuales del ser humano.

¿Durante los años de la conspiración cuartelaria se habló alguna vez que el objetivo final sería el establecimiento del socialismo del siglo XXI?

No, de verdad que no. En aquella época solamente hablábamos de la necesidad de mejorar la democracia, incluso no se planteaba  la toma del poder sino que la oficialidad tomara conciencia de la realidad del país y de lo que tendría que hacerse. Claro, un elemento que sí nos llevó a pensar en la necesidad de insurgir fueron los hechos del 27 y 28 de febrero de 1989.

¿El tema de la corrupción también aceleró la intentona?

Por supuesto, el tema de la corrupción en el gobierno, en las Fuerzas Armadas y la sociedad en general. Pero imagínate ahora cuales son los niveles de corrupción en el régimen de Chávez y cual ha sido su interés y su disposición para enfrentarlo. Pero todo ello tiene una explicación. Para Chávez, la corrupción, la delincuencia, la inflación no son problemas prioritarios. Para él sólo existe una prioridad: la política.

LOS PROBLEMAS SON POLÍTICOS

Usted ha contado que como director de la DISIP le llevó a Chávez diversas denuncias y planteamientos y éste insistía que único interés es la política.

Sí, yo le llevaba cuentas con estos asuntos y recuerdo que en una oportunidad le llevé una cuenta donde planteaba el desarme de la población para disminuir la delincuencia. En esa oportunidad me dijo que el problema de la delincuencia y la inseguridad no eran problema para él y me repitió que para él los problemas eran los problemas políticos. Eso a mi me impactó muchísimo porque pensé: ¿cuáles son los problemas políticos?, tener el control de la Asamblea y los poderes arrodillados como realmente los tiene ahora. Por esa visión Chávez no se ha dedicado a gobernar.

El movimiento del 4 de febrero fue militar pero en estos días a propósito de un nuevo aniversario el discurso oficial habla que fue una acción cívico-militar. ¿Cuál fue el peso de los civiles en el golpe frustrado?

Me  ha sorprendido con el tiempo que Chávez tuviera algunos vínculos con civiles y que manejara otras agendas distintas a las que interesaba a nuestro grupo militar. Los militares nos reuníamos con militares. Después se ha sabido que Chávez y Arias Cárdenas se reunían con sectores civiles pero en la preparación de las acciones del 4 de febrero en lo que a mí respecta sólo participamos militares.

La  frase “Por Ahora” que pronunció Chávez al mediodía del 4 de febrero en cadena de radio y televisión ya es histórica. Se piensa que es una demostración de su habilidad comunicacional para comunicarse con el país. Pero habría sido un giro coloquial involuntario en un mensaje que no era dirigido al país sino directamente a usted y al capitán Luis Valderrama que se negaban a rendirse si él no se los exigía. ¿Es cierta esa versión?

Primero había que ver cómo nos despedimos el día 3 y dijimos que había que asumir nuestras responsabilidades con todo el coraje necesario. Al capitán Valderrama y a mi nos sorprendió muchísimo que el 4 desde temprano empezaron a llegar informaciones que decían que Chávez se había rendido y de verdad no lo creíamos; pensábamos que era una guerra psicológica. Cuando lo vimos en televisión fue que nos convencimos que era verdad y que los objetivos no se habían cumplido porque siempre nos propusimos evitar el derramamiento de sangre.

Después con los años de prisión cuando sale Chávez de la prisión en 1994 y comienza su proyecto político usted va a un cargo diplomático en España. ¿Cómo mantiene contacto con Chávez?

Yo permanezco en el exterior y me desvinculo totalmente de la política nacional. Chávez me pidió que hiciera política y le dije que no y me fui al exterior y estuve todo ese tiempo trabajando en un destino diplomático. En una sola oportunidad apareció Chávez por allá.

Por cierto en esa oportunidad usted acompañó a Chávez a una entrevista con Marcos Pérez Jiménez ¿Es cierto?

Si, yo lo acompañé a esa entrevista con el general Pérez Jiménez y también estuvo presente el periodista Rafael del Naranco pero no tenía ninguna vinculación con los pasos que él daba en busca de su candidatura, su campaña, etc.

¿En esa entrevista Pérez Jiménez le ofreció su apoyo a Chávez?

No, de ninguna manera. Desde su punto de vista más bien le aconsejó, le dijo: “recuérdate que yo fui un dictador y yo no tuve el apoyo del pueblo como lo tiene usted por eso usted tiene la gran oportunidad de responderle a Venezuela”. Le habló de una serie de proyectos que él tenía y me llamó la atención que para aquel momento tenía una memoria increíble. La verdad en esa entrevista se habló mucho pero nunca de un apoyo a su candidatura; aunque sí le deseó mucho éxito en sus pasos políticos.

Después que gana Chávez usted es nombrado director de la DISIP incluso, antes de tomar posesión.

Si, yo fui el primer funcionario nombrado por Chávez antes de tomar posesión todavía en el gobierno; todavía mandaba el doctor Rafael Caldera y recuerdo que él le pidió al presidente Caldera que yo asumiera esa responsabilidad con antelación. Yo en verdad no la quería asumir porque nunca fui policía ni era mi área, pero Chávez y Arias me convencieron que tenía que asumirla y bueno la asumí y creo si uno pregunta hoy día a esos funcionarios que trabajaron a mi lado le hablarían bien de mi gestión.

“Para Chávez, la corrupción, la delincuencia, la inflación no son problemas prioritarios”.

El primer inconveniente con Chávez fue su denuncia con un lote de armas que se localizó en una casa de La Pastora ¿Es cierto?

Si, las famosas armas de La Pastora, una denuncia a la cual Chávez no le hizo caso porque me dijo que eso no tiene importancia y que a lo mejor esas armas eran las que iban a servir para defender en algún momento su gobierno. Allí me di cuenta hacia donde iban las cosas, el vínculo de Chávez con la guerrilla colombiana y Fidel Castro.

¿Ya en aquel momento había vínculos de Chávez con Fidel Castro?

Por supuesto, de eso me enteré luego, de que hubo contactos antes de que llegara al gobierno y en plena campaña electoral.

Chávez había visitado ya Cuba en el año 94 y no se supo que hubiese nuevos contactos durante su campaña del 98.

Te puedo dar testimonio de un compañero que me confesó haber ido a buscar a Maiquetía una maleta con un millón de dólares que le enviaba Fidel Castro a Chávez. Esa misión le fue confiada inicialmente al comandante Arias Cárdenas y éste no quiso asumirlo porque en ese momento era gobernador del estado Zulia y podría acarrearle muchos problemas. En ese momento fue a cumplir la tarea el compañero de armas comandante Luis Guillermo Castellanos. Claro  eso me lo confiesa después de atar cabos y por supuesto ya tenía que haber un vínculo con el régimen cubano.

¿Usted también detecta la vinculación con la guerrilla colombiana cuando el entonces ministro del Interior Ignacio Arcaya le informó que tenía órdenes de Chávez de entregarle 300.000 dólares a los grupos armados del vecino país?

Claro es cierto. Yo en ese momento le dije que no le entregara nada y fui a hablar con Chávez porque me pareció una situación sumamente grave y él me dijo que no le había dado una orden a su ministro sino que le había pedido que evaluara esa posibilidad. Imagínate el nivel de manipulación de Chávez. ¿Quién podía creer que el ministro hubiera inventado ese cuento? Allí tuve claro cual sería el futuro del llamado “proceso”.

¿Hizo usted también denuncias sobre casos de corrupción?

Sí, era un esfuerzo por combatir la corrupción interna de su propia gente. Chávez me dijo claramente que no quería que estuviera investigando  su gente porque eso lo iba a debilitar y yo le dije que lejos de debilitarlo ello evitaría que su gobierno cayera en lo que cayeron los anteriores en materia de corrupción. Nunca me imaginé que la corrupción pudiera llegar a los niveles que hoy ahogan al régimen.

¿Para convencerlo le hizo una comparación con el río Guaire?

Sí, él me dijo que yo no tenía paciencia, que él había aprendido a tener paciencia y que este proceso era como el río Guaire, que trae mucha suciedad, porquerías y que él desgraciadamente se encontraba en el medio del río y que  tenía que alcanzar la otra orilla para superar los obstáculos. Recuerdo que le dije que nunca iba a pasar a la otra orilla y que se lo iba a llevar el río. Hoy creo que el tiempo me ha dado la razón.

Usted ha trabajado mucho el tema. ¿Considera que Chávez mantendrá el tema prebélico con Colombia manteniendo caliente la línea fronteriza colombo-venezolana?

Chávez tiene la particularidad que huye hacia delante siempre y cuando su pellejo está en peligro sabe replegarse. Cuando Chávez deje el poder será enjuiciado por sus vínculos con la guerrilla colombiana que es terrorista y narcotraficante de eso no me cabe ninguna duda, ahora Chávez trata de extorsionar al gobierno colombiano a través del comercio, del petróleo, a través de muchas cosas. Y el gobierno colombiano, un gobierno sensato siempre ha mantenido un bajo perfil. Pero llegó el momento en que éste no se podía mantener más. Chávez prácticamente ha roto las relaciones con Colombia, ahora yo veo que Chávez azuza, agita, dice esto y lo otro, amenaza con la guerra y al final no hace nada. Chávez es pura habladuría y en verdad no hace nada. Así como ha hablado tonterías durante once años y no ha hecho nada por enfrentar los problemas del país igual lo hace ahora con relación a la guerra a diferencia del estado colombiano que sí toma medidas.

¿Usted no descarta una confrontación con Colombia?

Yo no la descarto, porque Chávez se la está “poniendo bombita” a Colombia y los colombianos están moviendo sus unidades militares en la frontera en un escenario de batalla que yo no lo veo ni creo que sea para la defensa. A mi eso me preocupa. Veo indicios que apunta ya que el ejército colombiano se está preparando con otros fines. En esta materia ellos no están “mamando gallo”. Chávez es un hombre muy irresponsable desde todo punto de vista pero más aún con relación a este problema. Nosotros tendríamos que evaluar muy bien lo que significaría un enfrentamiento con Colombia.

¿Jesús Urdaneta Hernández se incorpora plenamente a la actividad política?

Nunca he estado alejado de la política pero como oficial y ciudadano pero ahora me propongo hacerlo de manera activa y directa porque considero que es un compromiso que ningún venezolano preocupado puede evadir en la grave crisis que vive el país.

¿Se inscribirá en el partido Podemos?

Sí, me inscribiré en un partido y lo anunciaré oportunamente.

 

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