El camino importante para Cocchiola

Carlos Lozano

Caminando con Carlos
Carlos Lozano
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Miguel Cocchiola ¿Alcalde o Diputado?

Como empresario de comprobado éxito, Miguel Cocchiola debiera haber aprendido el fundamental valor de la persistencia -no se puede tener éxito en el desarrollo de una empresa sin ser tenazmente persistente-. Cocchiola ha demostrado tener esa firmeza y por eso llegó a ser el más importante candidato de la oposición a la Alcaldía de Valencia. Ha logrado así cumplir dos extraordinarias metas que pocos hombres y mujeres logran sumar. El éxito en la iniciativa privada y el éxito en la propuesta de servicio público a la sociedad. Hoy sigue siendo un empresario de primer orden, y el valenciano con mayores posibilidades, hasta el momento, de convertirse en el próximo alcalde de nuestra capital carabobeña.
Pero ahora ese mismo empeñoso triunfador desvía lo que parecía un sólido camino de avance etapa a etapa y se lanza a un enfrentamiento público por un objetivo que es como un salto a un lado. Es sorprendente, a la vez que desconcertante.

¿Por qué de repente un hombre que ha desarrollado un largo y coherente esfuerzo para conquistar una posición clave de directo y fundamental servicio público a su comunidad y con crecientes posibilidades de éxito, cambia de objetivo y se lanza a buscar una responsabilidad diferente? ¿Es que Cocchiola perdió la esperanza -o aún peor, la ilusión- de poner su talento, su experiencia y su indiscutible capacidad al servicio de los valencianos, a dar las soluciones que los valencianos tanto hemos esperado y que, claramente, la alcaldía actual no está dando?

Nadie puede negar sus méritos que además de empresario de éxito lo han convertido, paso a paso, en líder y centro de grupos políticos y socioeconómicos coincidentes en la necesidad impostergable de resolver las angustias y carencias de Valencia, mismos méritos que le dan derecho a aspirar a una representación legislativa nacional.

Lo que llama la atención -y de alguna manera decepciona- es que de repente le dé un frenazo a ese camino y se lance a una discusión un tanto absurda con Salas Römer sobre una precandidatura a diputado a la Asamblea Nacional. Pensamos que Cocchiola está errando el camino. Que alguien, o quizás él mismo, lo está deslumbrando con un proceso al cual tiene derecho, como todo ciudadano, pero que lo aparta de una enorme posibilidad de cumplir una función, la de Alcalde de Valencia, una responsabilidad para la cual no sólo está muy bien calificado y en la cual cuenta con el interés de un alto número de valencianos, sino donde tendría la oportunidad de destacarse justamente en lo que el pueblo de cualquier ciudad y cualquier región más se interesa: la del líder que ejecuta soluciones.

Con todo respeto a Miguel Cocchiola, una sugerencia ahora que está a tiempo. No se fije en las carreras de los políticos, ni siquiera en la de Henrique Salas Römer. Fíjese cuidadosamente en la de venezolanos como Henri Falcón.

 
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