La sorprendente Colombia

Luis Cisneros Cróquer

Confidencias.
Luis Cisneros Cróquer

El crecimiento económico de Colombia en los últimos meses, pese a la restricción comercial impuesta por Venezuela, llama poderosamente la atención porque así como Cuba interviene y ejerce control en Venezuela sin disparar un tiro, Colombia ha logrado, con la diplomacia que su propio Presidente ha dirigido, aumentar sus ventas a China, a la Unión Europea, a Centroamérica, Estados Unidos, Ecuador, Perú y Chile.

Mientras tanto mal la están pasando quienes viven en la frontera y todos los que comerciaban con los productos de la textilería colombiana, incluyendo a los buhoneros que son trabajadores desplazados. Y entonces, ante la constante prédica bolivariana del actual gobierno, uno relee el Discurso de Angostura, encontrando sentencias totalmente contrapuestas a las acciones de quienes dicen idolatrar al Padre de la Patria.

No es preciso mayor comentario para comprobar la distancia que existe entre los postulados bolivarianos y la realidad que estamos viviendo, conduciéndonos, más allá de la crisis política y social, a la carencia de servicios públicos esenciales: agua, luz, atención a la salud, amén del déficit progresivo de viviendas, el alto costo de la vida, la pérdida del valor de la moneda nacional y la abierta participación de aliados del gobierno en actos de corrupción, sin que a nadie sea detenido por tales delitos o se actúe contra una inseguridad galopante que tiñe con el rojo de la sangre los espacios del país.

Colombia produce hoy, con técnicos petroleros venezolanos, mucho más petróleo que ayer. México acaba de descubrir nuevos yacimientos y reservas; mar afuera, Brasil amenaza con convertirse en el mayor productor de petróleo de América del Sur. EE.UU. a quien vendemos cada día menos petróleo, nos cancela con dólares que ya no son suficientes para mantener el alto gasto público y mantener a Cuba y demás hermanos de ALBA. No hay -a la vuelta de la esquina- esperanza de que inversionistas extranjeros regresen golosos a nuestro país. Dramática la situación mirando hacia los días por venir. Ni para comprar las alpargatas que Luis Herrera Campíns recomendaba adquirir. Tendremos que bailar descalzos el joropo nacional.

Mientras tanto, a pesar de las FARC y el ELN, Colombia progresa y nos lleva una morena, al extremo de ofrecernos vender megavatios para paliar la crisis eléctrica que padecemos, amén de enviar gas al Zulia y animarnos con el merecumbé, la cumbia y el vallenato, Shakira, Carlos Vives y Juanes.

 
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