Las dos cartas del comandante

Carlos Ochoa

Mercuriales
Carlos Ochoa

De las muchas leyendas que se tejen alrededor del poder, hay una que particularmente se me ocurre apropiada para ilustrar el drama que se le avecina al presidente Chávez. Cuentan que cuando Nikita Kruschev fue relevado del liderazgo de la Unión Soviética por Leónidas Brezhnev en 1964, Kruschev convocó a su sucesor a una reunión en su despacho y le entregó dos cartas cerradas agregándole unas palabras: “Cuando tenga un problema serio que amenace su integridad política y no encuentre ninguna salida, abra la primera carta. Si pasa el tiempo y vuelve a encontrarse en la misma situación, entonces abra la segunda carta”. No pasó mucho tiempo para que Brezhnev abriera la primera carta, en ella leyó la siguiente recomendación: écheme a mí la culpa de todo”. Y eso fue precisamente lo que hizo, responsabilizó a su antecesor en el poder de todos los males de la URSS., que no eran pocos. El hambre, la falta de servicios, la burocracia ineficiente, y en general la crisis permanente en que sumió el comunismo a millones de seres, encontraron a un culpable. Por un buen tiempo el nuevo caudillo soviético se excusó de responsabilidades, pero ya se sabe que en política como en la vida, el engaño tiene piernas cortas, y no tardó la realidad con sus verdades en acosar de nuevo al anciano líder, obligándolo a abrir la segunda carta donde leyó desconsolado: “Siéntese y escriba dos cartas”.

El presidente Chávez es experto en encontrar culpables para no responsabilizarse de la ineficiencia de su gobierno. Hasta ahora le había dado resultado, muchos venezolanos aceptaban la versión de que los males que padecemos en los servicios y en la calidad de vida son culpa de la cuarta república, de los gobiernos adecos y copeyanos, del imperio y hasta del General José Antonio Páez por traidor. “Ellos son los culpables no yo”, repite en todas y cada una de sus interminables cadenas e intervenciones diarias en los medios. Pero resulta que a Chávez le está ocurriendo como a Brezhnev, se le está trancando el serrucho, y la población incluidos los que le apoyan, están empezando a responsabilizarlo de manera personal por la manera de tratar la crisis eléctrica y de inseguridad, por mencionar los dos principales problemas que reflejan los estudios de opinión que los venezolanos identifican como catastróficos y de urgente atención.

El presidente Hugo Chávez

Esta semana repitió de nuevo que la culpa de la crisis eléctrica es la ausencia de lluvia y no de la imprevisión, ausencia de inversión y falta de mantenimiento en el sector. Esta vez pocos le creen. La regaladera de millones de dólares  y de una planta generadora de electricidad a Cuba con capacidad para iluminar a la Gran Caracas, crea una contradicción insalvable de credibilidad. El decreto de emergencia eléctrico anunciado a medianoche que impone sanciones al consumidor, es la manera del comandante de encontrar  culpables. La diferencia que lo está acercando a abrir la segunda carta es que ya no puede culpar de la crisis a los que gobernaron en el pasado, y está responsabilizando a las amas de casa que planchan, se secan el cabello, escuchan música y se bañan con agua caliente, y en el otro extremo a los habitantes de los barrios que se les o

curre prender un bombillito para alumbrarse en la noche. Yo no tengo la culpa de nada insiste, la tienen ustedes los

Nikita Kruschev

derrochadores.

La solución es simple Presidente, abra la segunda carta, léala y siéntese a escribir dos cartas, todavía le quedan dos años para entender la lección del camarada Nikita.

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa
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