Twitter, pajarito peligroso

REPIQUE

Mélida Qüenza Ponte

Del uso de las nuevas tecnologías en la guerra mediática hay un buen ejemplo con los hechos ocurridos en Internet hace pocos días durante la celebración del 4F, fecha de especial significación para el proceso bolivariano que lidera el presidente Hugo Chávez. Se manipuló el mundo virtual, se creó una situación ficticia, por una parte, y se bloqueó información, por otra, en una clara intromisión en la política interna venezolana.

Por ejemplo, desde el 3F hasta el 5F, las páginas de Radio Nacional de Venezuela y de Venezolana de Televisión estuvieron bloqueadas. Éstos son los sitios donde se colocan más enlaces para acceder a la información del gobierno bolivariano. La página de Vive-TV abría muy lentamente. Así, se dejó sin información de páginas bolivarianas a los internautas internacionales. La censura funcionó en otros casos, temas relacionados con logros y avances del gobierno de Chávez no se presentaban.

Con Twitter se montó un show, con esos mensajitos se hizo creer que en Venezuela ocurría una protesta general. El 2F surgió la etiqueta Free-Venezuela con 300 participantes, concertados de antemano. Los grandes medios publicitaron la acción, el Colegio Nacional de Periodistas,  el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y el Círculo de Reporteros Gráficos, llamaron a una twitteada, hasta la prensa extranjera tituló: “Los venezolanos usan Twitter para protestar contra Chávez”. Fue una descarada manipulación, en los diez primeros minutos Free-Venezuela ocupó el octavo lugar entre los diez temas más importantes, a los veinte minutos pasó al cuarto lugar y una hora después estaba en el tercer puesto. Todo fue diseñado previamente para luego lanzar al mundo la “noticia fabricada” del supuesto rechazo de los venezolanos al gobierno bolivariano.

Lo que no dijeron los medios fue que de los 300 internautas iniciales, más del 65% emitían sus mensajes desde Estados Unidos y el 25% lo hacía desde Colombia. ¿Cómo se puede decir que era una protesta venezolana?

Un hecho similar sucedió en Irán, con las requetepromocionadas y supuestamente masivas protestas contra el gobierno iraní, a través de Twitter. Sysmos, una compañía canadiense de investigación, determinó que el 19 de junio “en el climax de las protestas, el 40,3% de los mensajes venían del exterior, apenas el 23,8” declaraba originarse dentro de la nación y un 35,7% no daban su ubicación”.

Así las cosas, ahora el debate político no se centra en la verdad de los hechos, en convencer con argumentos firmes. En estos momentos de predominio de Internet, las herramientas tecnológicas en poder de la industria comunicacional sirven para imponer opiniones y noticias prefabricadas.

Las tecnologías libres se hacen cada día más necesarias para enfrentar las arremetidas mediáticas. Con las mismas herramientas tecnológicas se puede librar la batalla por la verdad.

 
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