Ayuda del padre

Monseñor Luis María Padilla, entonces cura párroco de Borburata y capellán de laArmada, intenta auxiliar al soldado moribundo. Su gesto heroico captado porRondón, sirvió de modelo para el gran pintor norteamericano, Norman Rockwell.

MILAGROS SOCORRO

El estado de Florida concentra miles de venezolanos. No sabemos cuántos son, cuándo llegaron ni en qué ciudades se han establecido. De lo que tenemos certeza es de que son muchos y de que el ritmo de su emigración se hecho cada vez más intenso.

Este invierno ha sido excepcionalmente crudo en Miami y sus alrededores, un área conocida en el mundo como emblema del paraíso soleado. Pero en esta ocasión, enero llegó con temperaturas que amenazaban con llevar el termómetro al cero; y muchos de esos venezolanos toparon con el primer verdadero invierno de sus vidas. Todos la pasaron mal, los emigrados y los visitantes, porque nadie estaba preparado para un día de reyes con calefacción. Pero no todo el gentilicio salió fastidiado.

Este invierno en Florida pasó algo extraordinario, que toca lo mejor de Venezuela.

La primera semana de febrero concluye, en el Museo de Arte de Fort Lauderdale, la exposición Crónicas americanas: El arte de Norman Rockwell, una muestra que ha atraído grandes cantidades de público de todas las edades. A tres décadas de su muerte, Norman Rockwell (1894-1978) es uno de los artistas norteamericanos más queridos por las grandes audiencias. Conocido como el gran ilustrador de las escenas amables, que mezclan ironía, humor y una tierna capacidad de observación, Rockwell se hizo célebre por sus dibujos para la portada de la revista Saturday Evening Post, en la que mantuvo una colaboración de 47 años y donde desplegó una mirada idealizada de Estados Unidos y su sociedad, a través de imágenes muy atractivas y anecdóticas, que jamás desbarran hacia el cinismo o el nihilismo. En una palabra, las imágenes de Rockwell demuestran su virtuosismo como ilustrador, son hermosas, expresivas y conmovedoras.

En la última década, la brillante técnica de Rockwell pasó de ser blanco del desdén de la crítica, que no lo consideraba artista serio y lo despachaba como “sentimental y kitsch”, a ser exhibido en los museos más importantes de Estados Unidos.

Asesinato en Mississippi (1965), cuadro de Norman Rockwell, inspiradoen la fotografía tomada en La Alcantarilla (Puerto Cabello) por Héctor Rondónen 1962, que ganaría el único Premio Pulitzer y World Press Photo obtenido por un venezolano a lo largo de la historia.

A partir de los años sesenta, Rockwell, que siempre batalló contra el racismo y la segregación, derivó hacia un tipo de representación comprometida, mordaz y de cuestionamiento social. Fue así como en 1965 pintó el cuadro titulado Asesinato en Mississippi, que está en la exposición de Fort Lauderdale y recibe un tratamiento especial, ya que la curaduría le reservó una sala completa donde se explica el proceso seguido por Rockwell para pintar ese cuadro, uno de los más célebres de toda su carrera.

El lienzo muestra un hombre de pie sosteniendo a otro que está de rodillas y en tránsito de muerte, mientras a un lado se siente la amenaza. Efectivamente, es una actitud idéntica a la que exhiben el sacerdote y el soldado en el dramático momento del alzamiento cívico-militar de la base naval de Puerto Cabello contra el gobierno de Betancourt, conocido como El Porteñazo, captado por Héctor Rondón (1933- 1984), en 1962, que le valdría a este fotógrafo venezolano el único Premio Pullitzer y World Press Photo obtenido por el país en toda su historia.

De hecho, el Museo de Arte de Fort Lauderdale exhibe la pieza y, al lado, en una copia de considerables dimensiones, pone la foto de Rondón y ofrece la información correspondiente, de manera que el público advierta que Rockwell “copió” la escena venezolana para escenificar un crimen ocurrido en Estados Unidos, en 1964.

La imagen reconstruye los últimos minutos en la vida de Michael Schwerner, luchador por los derechos civiles, judío de 20 años de edad, quien estaba en la mira del Ku Klux Klan (KKK) hasta que lo atrapó, junto con sus dos compañeros de causa, James Chaney (21 años) y Andrew Goodman (24), y los asesinó a los tres. El cuadro, conocido también como “Justicia sureña”, apareció en la revista Look, en junio de 1965; en él se ve a Schwerner dándole el frente a sus asesinos (que sólo aparecen como sombras) mientras da apoyo a Chanon, que apoya su cabeza en el abdomen del joven judío. La foto original mostraba al capellán Luis María Padilla tratando de levantar al subteniente Luis Antonio Rivera Sanoja del batallón Carabobo, quien, según se ha dicho, le pidió: “Ayúdeme, padre”, antes de ser nuevamente alcanzado por las balas.

Esa fotografía apareció en muchos periódicos. Rockwell la recortó y dibujó esa imagen que casi medio siglo después llegó a un museo en Florida mientras afuera silbaba un viento helado.

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