Nadie nos quita lo bailao

Henrique Salas Römer

HENRIQUE SALAS RÖMER –

He observado que la fecha de circulación de este Semanario con frecuencia ha coincidido con la conmemoración de algún acontecimiento de trascendencia nacional. El 23 de enero, el 4 de febrero y, luego de la interrupción carnavalesca, el 27-F, suerte de Toma de la Bastilla para Venezuela, por los inesperados acontecimientos que vendrían después.

Francisco "Paco" Cabrera

Esta semana es diferente. ABC sale a circular el día mismo en que estaremos dándole el último adiós a un yaracuyano que, nacido en las Islas Canarias, supo ganarse el corazón de todos los valencianos.

A mí me tocó tenerlo muy cerca por varios años y por ello me ha tenido para mí el Semanario la deferencia de pedirme escribir estas breves líneas.

Encuentros sin desencuentros

Mi primer contacto con Paco no lo recuerdo pero sí, la primera experiencia que compartimos. Se celebraban los juegos deportivos juveniles en Anzoátegui y Paco, quien aún no se había incorporado a nuestro equipo, alquiló un avión muy seguro, un turboprop para que viajáramos juntos a Barcelona. Con nosotros iban dos o tres personas más, uno de ellos un robusto periodista gráfico. El aeropuerto de salida sería Maiquetía.

El avión despegó con toda normalidad pero a los pocos minutos sentimos un ruido en el ala izquierda, algo evidentemente fallaba. Luego de varios intentos por corregir la falla, el Capitán nos informó que para no correr riesgo colocaría esa turbina en mínimo sin apagarla, asegurándonos que la nave volaría sin problemas con la turbina restante.

El viaje fue más largo, pero confiados en la tranquilidad del piloto, conversamos gratamente el resto del trayecto. Tan tranquilos nos sentíamos que nos sorprendió al aterrizar, observar por la ventanilla  q una ambulancia y un carro de bomberos que, siguiendo el procedimiento de emergencia, seguían nuestro pequeño avión a toda velocidad. Pero la sorpresa mayor fue descubrir que los sándwiches habían desaparecido de la cava que llevamos entre nuestros pertrechos. Alguien se los había engullido para aplacar los nervios. El fotógrafo enrojeció

De allí viajamos al sitio donde se hospedaban los atletas, felicitamos a los triunfadores y nos fuimos a la playa a saludar a aquellos que, habiendo terminado sus pruebas, se daban un baño de mar, antes de regresar a Valencia.

Una semana después, regresaríamos a desfilar con los muchachos. Carabobo se había titulado campeón.

Pocas semanas después, al crear por decreto FUNDADEPORTE, Paco Cabrera sería juramentado Presidente de la institución.

Debió ser en octubre de 2008 cuando nos reunimos por última vez. El encuentro, uno de varios que se realizaron por esos meses, fue en la casa de Henrique Fernando, y el tema era la elección de su sucesor a la Alcaldía de Valencia. Reinó, como siempre, una gran cordialidad y, si bien no encontramos un camino cierto que transitar en conjunto, hubo sí plena coincidencia en lo que no debíamos hacer.

1994 - El Gobernador de Carabobo, Henrique Salas Römer y Paco Cabrera, entonces Presidente de Fundadeporte y miembro de su gabinete, estrechan sus manos en señal de mutuo compromiso, al develarse la maqueta de la Villa Olímpica que en apenas 8 meses quedaría concluida, convirtiéndose en sede principal de los V Juegos Suramericanos. Observan, entre otros, el General Wilfredo Guerrero Zerpa, Comandante de la Brigada Blindada, el Presidente del Colegio de Ingenieros, Francisco Margiotta, y el actual Presidente de Fundadeporte, Efraín Pérez Ortega.

Una aventura inolvidable

Entre las dos fechas que sirven de marco a este breve relato, vivimos una aventura interminable que, a lo largo de 17 años, a veces juntos, otras separados, nos unió en esta hermosa aventura que se abrió al país con la primera elección de gobernadores y alcaldes de la historia del país.

Mirando atrás, vienen de vuelta tantos recuerdos gratos. Reconstruir, rehabilitar y ensanchar las instalaciones deportivas de Carabobo, ocupándonos – algo que nunca se había hecho- de su cuidadoso mantenimiento. Asumir por Venezuela la responsabilidad de celebrar en Valencia los V Juegos Suramericanos, construyendo en apenas ocho meses, una Villa Deportiva, luego elevada por los Comités Olímpicos del Continente a la categoría de Villa Olímpica, un honor jamás antes concedido a la iniciativa de una región. Amanecer juntos cada primero de año, al frente de Brigadas de la Operación Alegría, para sorprender a Valencia que, al despertar, encontraría una ciudad limpia y reluciente; hacer realidad mi sueño de darle a Valencia su dignidad de ciudad procera, construyendo conmigo, al lado de Eduardo Santaella, Manuel de la Fuente, Juan Cruz y el recuerdo vivo de Oscar Römer y de Alfonzo Marín, el Parque Fernando Peñalver.  Soñar juntos esa Avenida Bolívar de aceras anchas que entonces nadie comprendía y el rescate progresivo del patrimonio construido que era esencia de nuestra filosofía de gobierno y lo fue de nuestra acción.

Cuando al final de mi mandato, Paco quiso ser alcalde, me pidió apoyo y sin cálculo alguno se lo di y seguí dando hasta que culminó, y hoy pienso cuanto ganó Valencia con esa decisión que, nacida del respeto y admiración mutuos y de la amistad, se mantuvo por encima de la intriga de quienes nos quisieron separar.

Hoy, cuando despedimos a Paco, pudiéramos con la misma tristeza estar despidiendo también una época de oro para toda Venezuela. La Ley que crea el Consejo Federal de Gobierno pretende restarle autoridad y recursos a todos los gobernadores y alcaldes del país para evitar que, como antes nosotros, quienes están hoy o quienes vengan después, con su ejemplo y por contraste hagan ver el disparate que tenemos como gobierno nacional.

La decisión de Henri Falcón y otras que anticipo muy pronto se anunciarán, señalan que quizás no todo está perdido. Apostemos a ello, querido Paco. Y démosle tiempo a tiempo. Nadie nos quitará estos hermosos recuerdos, y nadie nos quita lo bailao.

 
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