Puerto Cabello, puerto azul de problemas

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial
Luis Cisneros Cróquer.

La descentralización política y administrativa, le aportó dignidad a la provincia venezolana. Cuando Gómez, la dirección de los puertos era un premio para los amigos del régimen.  A raíz de los sucesos del 27 y 28 de febrero -mes signado por los dramas sociales del país- y los trabajos de la Copre, se hizo realidad la vieja lucha provincial y se dijo que ya estaba bueno del yugo de la capital. Nació entonces una ley, Carabobo redactó la suya y se creó el Instituto de Puertos de Puerto Cabello.

Para esa gestión de autonomía y organización que suplantara el desastre y la corrupción del viejo INP, se designaron ciudadanos de probada capacidad que en poco tiempo dominaron la escena, establecieron nuevas reglas y fueron corrigiendo vicios y aclarando las cosas. De aquellos ingresos se destinaron- para obras en el puerto- un poco más del diez por ciento y el resto, luego de los gastos de funcionamiento, se distribuyeron para obras en los demás municipios.

No me atrevo a decir que todo fue perfecto y que no hubo errores, pero todo se hizo de buena fe y con el propósito de defender la integridad regional y demostrar que desde la provincia se pueden administrar los recursos del país y aplicarlos en función social, de hecho son muchas las evidencias en obras construidas con esos recursos.

Ahora con la paralización el puerto, ha llegado la desilusión para quienes acompañaron el atraco que se le hizo a la descentralización, regresando a manos caraqueñas el manejo de nuestro puerto de mar. Ya se pierde la cuenta de quienes han sido designados para apretar el cuello carabobeño y restarle oxígeno a su progreso, lo cierto es que todavía es temprano para conocer quienes han sido beneficiados con esta toma centralizadora. Pero si se sabe cuántos pequeños y medianos empresarios del ámbito naviero han sido despojados de sus derechos y ahora, con los sucesos que mueven este artículo, nos enteramos del número de trabajadores que están clamando al verse precipitados, junto a sus derechos, al fondo del mar.

Algo grave ha ocurrido en Carabobo -válida la autocrítica-. Muchos han considerado que la descentralización interesa únicamente a quienes la han defendido políticamente, siendo sin embargo un derecho de todos los venezolanos y en este caso de todos los carabobeños, a cuya defensa debemos acudir unidos. Mucha falta hace insistir en la adopción de conciencia sobre la defensa de nuestros fueros.

Y es que resulta fácil deducir que cada golpe que se nos propina tiene el propósito final de eliminarnos como personas y así poder arrancar de raíz la esencia del país que nos arropa, y que no es otra que su libertad y su justicia, y en suma la democracia y en ella el derecho a disentir.

El Puerto Azul de leyenda que emocionadamente cantara nuestro amigo Italo Pizolante, sigue esperando que al Puerto Cabello, puerto se le agregue algo bueno del Puerto Cabello, ciudad que siempre soñamos.

 
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