Un tanquero llamado “Hugo Chávez”

Momentos en que el gobierno de Venezuela, representado por el presidentede PDVSA Rafael Ramírez, se reúne con Ali Moshiripresidente para América Latinay África de Chevron, luego que esta empresa fuera seleccionada parala explotación de una gran parte de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Alta Política
ORLANDO OCHOA TERÁN

o.ochoa@att.net
Chevron ha sido la multinacional gringa más favorecida en 11 años de gobierno socialista. Tradicionalmente la directiva de ChevronTexaco honra a sus más ínclitos benefactores bautizando un tanquero con su nombre. ¿Algún día surcará los mares el tanquero “Hugo Chávez” junto al “Condoleezza Rice”?.

En algún addendum de la teoría del socialismo del siglo XXI debe haber un capítulo que explique la relatividad de la máxima bolivariana que proclama que “ser rico es malo” pues desde los saqueos de Alejandro Magno en el Medio Oriente, no ha habido otro grupo político que se haya enriquecido a tanta velocidad como los boliburgueses.
“Ser rico es malo” ha devenido en una anatema sólo para algunos sectores venezolanos. Los otros, boliburgueses, iraníes, cubanos, bielorrusos, rusos y algunas corporaciones gringas han amasado fortunas, algunas obscenas, sin que la admonición los afecte.
Esta hostilidad y animadversión del presidente Chávez contra venezolanos contrasta con el entusiasmo que le dispensa a millonarios y a corporaciones extranjeras. A menos de una semana de su triunfo electoral en 1998, su primer encuentro fue con el ícono mundial del capitalismo, George Soros. En la primera visita que hace a Nueva York cenó en la intimidad con Randolph Apperson Hearst, el heredero de un imperio mediático y uno de los más cuestionados moralmente en el mundo capitalista.

Ricos buenos, ricos malos.

Hace unos años, Bernardo Álvarez y Alí Rodríguez sedujeron a Jack Kemp, un líder de la derecha estadounidense y ex candidato republicano a la vicepresidencia de EEUU, para que presidiera una empresa que intentaba vender petróleo a la Reserva Estratégica de EEUU con elevados márgenes de ganancias para sus patrocinadores.
Algunos analistas desaprensivos llegaron a pensar que la fase de “radicalización de la revolución” habría distanciado al Presidente de esta debilidad por los ricos extranjeros.
No ha sido así.


En los mismos días que rugía como un león contra RCTV, expropiaba a los comerciantes del edificio La Francia y amenazaba con expropiar a la Polar, presidió la ceremonia de la subasta Carabobo por la Faja del Orinoco. Con la jovialidad y la melosidad que lo caracteriza cuando se dirige a ricos, pero extranjeros, les aseguró: “La experiencia y las inversiones de ustedes son muy necesarias en Venezuela… Necesitamos a los inversionistas extranjeros y ustedes no tienen nada que temer de este gobierno” recalcó. The Wall Street Journal y otras publicaciones de negocios se mofaron de esta zalamería en boca de un marxista.

La parte del león.

Por raro que parezca, estas querencias presidenciales por los capitalistas extranjeros, han alcanzado niveles épicos con Chevron que, como se esperaba, fue seleccionada para llevar a cabo la más grande y lucrativa operación conocida en los 11 años del gobierno socialista bolivariano.
El mismo que lucha a brazo partido para destruir el capitalismo.
Durante la ceremonia el presidente Chávez fue alarmantemente querendón con Ali Moshiri, presidente para América Latina y África de Chevron. En medio de chistes le pidió que lo ayudara a mejorar las relaciones con el presidente Obama y que se lo trajera a Venezuela.
En ocasiones el señor Moshiri se ha visto precisado a aclarar que “el presidente Chávez tiene su propia agenda”… “Mucha gente cree –aclaró- que nosotros estamos aquí (en Venezuela) para ayudarlo a él. Están equivocados. Estamos aquí para hacer negocios”.
En otra ocasión refiriéndose a La Faja del Orinoco, el señor Moshiri no pudo contener su emoción. La describió como “una fuente de recursos colosales con millardos de millardos de barriles y el costo de encontrar petróleo es casi cero porque está allí”. “Es como construir una refinería sobre un lago de petróleo” agregó. En otra ocasión aludiendo a las agresiones sufridas por otras corporaciones, Moshiri aseveró: “Hasta ahora nosotros en Chevron no hemos tenido ningún tropiezo en ninguno de nuestros proyectos”.

¿Habrá en un futuro cercano un supertanquero de la Chevron con el nombre de Hugo Chávez?

¡Que envidia! Debe pensar Lorenzo Mendoza, quien tiene la mala suerte de ser venezolano bajo un gobierno bolivariano.
Condoleezza Rice, antes de su designación como secretaria de Estado, perteneció a la junta directiva de Chevron. Como experta en la ex Unión Soviética, su ayuda fue invalorable para abrirles las puertas del gobierno de Kazakstán a las operaciones de Chevron Texaco en esta república ex soviética. Para honrarla Chevron bautizó uno de sus supertanqueros de 129.000 toneladas, “Condoleezza Rice”.
¿Veremos algún día un supertanquero de Chevron surcando los mares y exhibiendo el nombre “Hugo Chávez” junto al “Condoleezza Rice?

 
Top