Elecciones parlamentarias, ayer y hoy

EN TIEMPO REAL
VICTOR A. BOLIVAR C.

La abstención de la casi totalidad de los partidos de oposición a participar en las elecciones parlamentarias del 2005 constituyó un grave error al incurrir en la equivocada estrategia de la pretendida deslegitimación de origen de la Asamblea Nacional.

En gran medida la decisión obedeció a la concurrencia de varios factores que para algunos -como en mi caso- eran esencialmente tres: uno, por el desconocimiento del principio de la representación proporcional al mantenerse “Las Morochas”; dos, las reglas poco claras, en especial en materia de registro electoral, con abusivo ventajismo; y tres, porque así impediríamos que todo ese andamiaje revolucionario pudiera consolidarse  con un fast track legislativo deslegitimado.

Buena parte de los medios de comunicación contribuyó a que en general se presentara un ambiente político-electoral poco halagador, tan poco que todos los partidos opositores, no representaban para entonces ni el 11 % de la intención de voto y obtendrían de 8 a 12 escaños. De manera que -a nuestro juicio- todo esto no justificaba una participación de la oposición que legitimara esas elecciones y esto fuese aprovechado por el régimen. Resultado: quedaron electos los 165 diputados, todos oficialistas, que conformaban la AN con la participación de menos del 25% del universo elector.

Cabe la interrogante de si con la decisión de abstenerse se logró el cometido de la deslegitimación de origen. Obviamente no. Pese a esa elección con mecanismos ventajistas y que no representaba la pluralidad política de país, son muy pocos los que pudieran sostener, tanto en el plano nacional como internacional, que por ilegítima la AN no existe.

Hoy, en peores condiciones en materia electoral, cuando se han legalizado Las Morochas, se eliminó prácticamente la representación proporcional, los partidos políticos en general rondan por el mismo porcentaje del 12 %, cuando contamos con un solo doliente en el CNE y no los dos anteriores, cuando se conformaron las circunscripciones en forma arbitraria y ventajista y de ñapa tenemos a unos partidos políticos que aún no han logrado una fórmula unitaria como si se logró antes de retirarnos en el 2005, nos preguntamos si valdría la pena participar. Respondemos con un contundente sí, porque lo que debemos aclararle a los venezolanos es que la deslegitimación de la Asamblea se produce es con su actuación del día a día, así como lo hace el Presidente, cuando ambos proceden vejando todo orden constitucional. He allí la deslegitimación de funcionamiento.

Inicialmente Chávez no se apoyó del todo en el ente legislativo para pisar el pedal a fondo en su proyecto, es luego de su derrota en el referéndum sobre la reforma constitucional y triunfo en la enmienda de la reelección, cuando le saca el jugo con todo un  paquete de leyes mucho más radicales que las aprobadas hasta entonces, al punto que lo rechazado por los venezolanos hoy lo enfrentamos como una terrible realidad. No aprobamos al socialismo por inconstitucional y hacia la cubanización vamos.

Así las cosas, si es el caso que el oficialismo mantenga una mayoría, es vital que desde las propias entrañas de la AN se alcen las voces opositoras para darle peso ante el país y el mundo a las denuncias de ilegitimidad de las leyes que apruebe y las actuaciones que realice. Otro cantar si obtenemos la mayoría o al menos un tercio. No es para tumbarlo, es para comenzar a desmontarlo. Para ello la unidad pero sin pases de factura porque todos somos responsables del pecado original. Votaremos.

 
Víctor A. Bolívar C.Víctor A. Bolívar C.
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