Hermenéutica del deporte

Jhonny Castillo

Letras de Fútbol
Por: Jhonny Castillo
jhocas10@hotmail.com

“El fútbol es una de las supersticiones religiosas más extendías de nuestro tiempo. Podríamos decir ahora que es el verdadero opio de los pueblos. Por mi parte yo estoy muy contento porque cada vez que juega la selección italiana, me voy a dar unos paseos magníficos por las calles desiertas de Boloña”

Umberto Eco

Pocas actividades humanas han tenido tanta importancia y trascendencia en la historia de la cultura Occidental como el deporte. Bastaría con leer obras emblemáticas como la Ilíada  y la Odisea para entender la significación que siempre tuvo el deporte para los griegos. En las narraciones de  Homero se puede apreciar claramente y con suficiente profundidad el sentido  lúdico y recreativo de una civilización en la que el culto al cuerpo y la belleza física alcanzaron rasgos prominentes que en parte modelan y  definen toda una filosofía de vida  y una visión del mundo.

Citamos la Ilíada y la Odisea porque son dos obras de una importancia capital para conocer el origen  y el desarrollo de la cultura Occidental. Pero pudiéramos referirnos también a las Odas Olímpicas  de  Píndaro de Tebas (518-438 a.C.) Un sucesor de Homero y Hesiodo, considerado el mayor poeta lírico de todos los tiempos y el gran cantor de los atletas. En las manos de Píndaro una victoria atlética tan sólo es un pretexto o una metáfora que representa todas las imágenes y bemoles de esa cosa tan compleja y alucinante  que es la  existencia humana.

El  hecho de que en la Ilíada y la Odisea aparezca el deporte como un aspecto relevante, refleja por sí solo la importancia del argumento que nos permite ir haciendo una lectura trandisciplinaria del deporte y sus implicaciones en la  cultura. No estamos hablando de dos obras cualquieras, estamos en presencia de un par de  textos  que encierran y contienen la riqueza mítica  y cosmogónica de toda una civilización. Allende de ser estas dos grandes producciones  las que inauguran la tradición literaria en Occidente.

Para los griegos el deporte no era un simple ejercicio lúdico y de una representación simbólica de todas las manifestaciones físicas y espirituales  que tienen que ver con la vida del hombre.

No es de extrañar que los primeros juegos que se conocen en la historia de Grecia sean los Juegos Funerales que fueron organizados por Aquiles para honrar la memoria de su amigo Patroclo muerto a manos del troyano Héctor.

Podríamos decir que el deporte es uno de los elementos más  esenciales y determinantes  que nutren, enriquecen, elevan y subliman la historia cultural de Occidente, de no ser así cómo se explica que haya tenido tanta influencia no sólo  en la literatura, sino también en el arte, la política, la economía, la religión y la vida cotidiana de una cultura  que encontró en la actividad física un espejo donde contemplar la armonía, la perfección, el equilibrio  la belleza del cuerpo,  el valor y el orgullo, pero también un espacio metafísico y existencial  para encontrarse consigo mismo en la profundidad de la mente y el reposo necesario  del alma.

Indudablemente que el deporte implica y connota toda una filosofía. No pudiéramos analizarlo, abordarlo y  estudiarlo de manera simplificante,  pragmática y reduccionista como casi siempre se hace. Esto implicaría un acto de ignorancia supina y de irresponsabilidad intelectual.  De él es necesario hacer una lectura compleja  amplia, multidisciplinaria,  abarcante, abierta y dialógica que intente escindir y religar todas las vertientes y ramificaciones  de una telaraña que requiere de una mirada más acuciosa, menos desprejuiciada y quizás más inteligente.

Visto  así el problema lo que se debe hacer es una hermenéutica del deporte que intente explicar, más que demostrar, como la actividad deportiva trasciende  la mera recreación y el espectáculo y toca vertientes que tienen que ver directamente con otras áreas del conocimiento como lo literario, lo  antropológico, lo sociológico , lo estético, lo ideológico y lo cultural.

 
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