Sembradores de futuro

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

Desde hace un par de décadas, en Venezuela se ha venido produciendo un fenómeno que atenta contra la democracia: La satanización de la actividad política.

Carlos Graffe

Es común escuchar entre los amigos palabras muy duras contra quienes nos dedicamos a esta actividad y tenemos que reconocer que existen culpas individuales y grupales que han contribuido con esa percepción; sin embargo, las acciones negativas de algunos actores no son suficiente argumento como para enlodar un segmento de la población que muchas veces descuida sus propios intereses para luchar por los del colectivo.

Por otra parte, el deterioro de los partidos políticos inmerso en el proceso de desinstitucionalización que ha sufrido el país y el nacimiento de una nueva clase política sin filiación partidista, sin formación ideológica y sin visión de Estado, que aun preñada de buenas intenciones, no siempre contribuye con la consecución de los objetivos que ellos mismos enarbolan, ha contribuido a servir un escenario que privilegia las pretensiones del Presidente de la República y es también caldo de cultivo para el nacimiento de un nuevo germen que atenta contra la democracia: Los oportunistas, que ven en la actividad política un escenario en el que pueden hacer o incrementar fortunas y al mismo tiemplo suplir carencias de índole social.

Frente a esta preocupante realidad existen  razones para ser optimista. Se vislumbra un grupo de jóvenes talentosos, que han demostrado tener la valentía para dar la cara por la libertad en todos los terrenos y que al mismo tiempo, entienden la necesidad no sólo de prepararse sino también de contribuir con la formación de de los ciudadanos en todos los estratos sociales.

Ver a muchachos como Carlos Graffe, Sara Hanna, Isabela Bellera, Eddy Contreras y Namir Kallab entre otros tantos, metidos tanto en barrios como urbanizaciones, dictando talleres de ciudadanía, más temprano estudiando en sus universidades e inclusive entregando sus fines de semana al estudio de la política y la problemática social del país, son motivo de orgullo y esperanza.

Si lográsemos entender que nuestro ímpetu frente a los problemas que nos aquejan, nuestros deseos de vivir en un régimen de libertades, nuestros sueños de progreso y nuestra preocupación por quienes nos trascenderán, debemos canalizarlos mediante una corriente de pensamiento y  participamos en la recuperación de los Partidos como base de la democracia, estaremos contribuyendo con esos muchachos que nos han tomado la delantera y se han convertido en sembradores de futuro.

 
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