Del Capitalismo al Socialismo del Siglo XXI

Heinz Dieterich

Alta Política
Heinz Dieterich

El primer programa de transición económica hacia el Socialismo del Siglo XXI en Europa fue dado a conocer en la capital alemana, Berlín, el 19 de febrero, por el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP); su rama científica, Scientists for a Socialist Political Economy (SSPE); la Asociación Mundial de Economía Política (WAPE), con sede en Hong Kong, y la organización mundial Transcend Internacional ­ A Network for Peace and Development, encabezada por el profesor Johan Galtung, apoyado por la Fundación Rosa Luxemburgo del Partido Die Linke (La Izquierda, que representa alrededor del diez por ciento del electorado alemán).

Los eventos ­una conferencia de prensa en el Hotel Park Inn del célebre Alexanderplatz, un simposio internacional en el diario de izquierda “Junge Welt” y un debate público en el diario de izquierda “Neues Deutschland”, que contó con la participación del último presidente de la Alemania Socialista (RDA), Hans Modrow­ se dirigían a cuadros políticos y científicos de la capital germánica. Su misión consistía en demostrarles que: a) el Socialismo del Siglo XXI es un paradigma científico configurado con el mismo rigor que otros grandes paradigmas científicos de la historia, como el de Darwin, Marx o Newton y, b) que no existe ningún obstáculo científico o metodológico insuperable hoy día para implementarlo.

El congreso de Berlín forma parte de las actividades del BRPP-SSPE a favor del Socialismo del Siglo XXI y de la defensa de los procesos desarrollistas en América Latina, que se iniciaron con su fundación en Sucre, Bolivia, en 2006. Después de la elaboración del programa concreto de transición poscapitalista para América Latina, en Caracas, demostramos en Barquisimeto la irrefutable validez científica del paradigma ante unos cuarenta delegados latinoamericanos del BRPP-SSPE, indicando al mismo tiempo los protagonistas principales de la transformación: “los pueblos con la ciencia”.

La participación de científicos de renombre mundial en el Congreso de Berlín, como Paul Cockshott, Carsten Stahmer y Klaus Bartsch, permitió elevar aún más el nivel de esta demostración. Carsten Stahmer, por ejemplo, quien ha asesorado a los gobiernos de China y Rusia, y a la ONU en la elaboración de cuentas nacionales, es la indiscutible autoridad científica mundial en el desarrollo de matrices de input-output (IOT) conmensurables, basados en diferentes unidades de medición, (monetarias, volúmenes físicos y valores), sin los cuales la planeación democrática de una economía socialista sostenible es imposible.

Frustraciones latinoamericanas… y caminos que se asoman

La iniciativa estratégica de Berlín y Suzhou llega en un momento de desánimo mundial de la izquierda. En Europa, el control (coyuntural) de la crisis capitalista ha desanimado a los partidos y grupos de izquierda porque el esperado viraje de las masas hacia sus filas no se ha producido. Y si durante la crisis no tenían proyecto histórico más allá de Keynes, menos lo tienen ante el reflujo de la lucha de masas.

En América Latina, por diferentes razones, la situación es semejante. La falta de seriedad y el populismo del gobierno venezolano, en todo lo que atañe al Socialismo del Siglo XXI ­incluyendo ahora la destitución del único ministro revolucionario-socialista que el gabinete venezolano ha tenido en once años, Eduardo Samán,­ han convertido sus discursos correspondientes en pura palabrería. En Bolivia, la decisión gubernamental a favor del “capitalismo andino” (García Linera) bloquea toda iniciativa seria del Estado hacia el Socialismo del Siglo XXI. Cuba se encuentra agobiada por su nueva crisis económica, que le hace pensar en un segundo “período especial”; una transición generacional no resuelta y el peso del Socialismo del Siglo XX (“les morts saisif le vivre”, decía Marx) encima, no se anima ni se animará a dar los pasos respectivos. Queda, como remota posibilidad, el Ecuador, siempre y cuando el presidente logre imponer su voluntad.

El Congreso de Berlín se realizó bajo el espíritu de tres verdades sobre la dialéctica de teoría y praxis. La primera, en la formulación de Victor Hugo, sostiene que “No hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado” o, como decía Marx, la humanidad sólo se plantea tareas que puede resolver. La segunda, de Leibniz, Kant, Marx, Einstein, et al., reza que “No hay nada más práctico que una buena teoría”. La tercera es el dictum de Engels de que la acción-realización de la idea es su punto culminante.

Las múltiples contribuciones de los científicos participantes, entre ellas sobre las bases científicas y morales del Socialismo XXI; el potencial democrático de la tecnología informática (Democracia 2.0) y de los modelos de simulación macroeconómica para los movimientos sociales; un sistema de comercio internacional no crematístico; el cálculo del valor de la educación en el valor del producto; el programa de transición económica para la Unión Europea y el texto del profesor Xiaoqin Ding, subsecretario general de WAPE, sobre la vía china al socialismo, pueden consultarse en nuestros portales www.puk.de y www.socialismoxxi.org.


[i] Título original: Transición al Socialismo del Siglo XXI: avances en Europa y Asia

Nota: Imágenes, diagramación y sub-títulos de ABC de la Semana

 
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