Equivocado el gobierno en la pelea por internet


Leopoldo Puchi


Enfoque
Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

Mucha gente partidaria del proceso tiene sus críticas. Una de éstas es Margarita López Maya, que cuestiona en la gestión gubernamental la ineficiencia y la corrupción. De la misma manera un grupo de universitarios, como Luis Fuenmayor Toro y Camilo Arcaya, han venido planteando objeciones al centralismo y al estatismo. La ruptura de Henri Falcón se inscribe en esta misma dinámica. Hay una discusión pendiente sobre qué tipo de socialismo se quiere adelantar. ¿Debate o deserción?

Se equivoca el gobierno si pretende darle a Internet un tratamiento igual que a cualquier medio radioeléctrico, en el que las frecuencias están limitadas y, de hecho, no son democráticas. La red es diferente, casi todo el mundo puede ser propietario de su propia página. Además hay comunicaciones casi interpersonales, en las que se piensa en voz alta, como Twitter. Si hay delitos, como instigación a homicidios, deben establecerse responsabilidades particulares. La pelea con Internet le da al gobierno una imagen de atraso.

La invasión en Caruao de una parcela de 3 hectáreas en la que vivían dos personas mayores jubiladas revela las serias limitaciones del PSUV para jugar un papel de vanguardia y canalizar de manera constructiva la lucha de clases. Si tienen el aparato de Estado en sus manos, les corresponde poner orden y garantizar la paz. Orden revolucionario o como se le quiera llamar. Pero orden al fin. El desorden y la anarquía pueden terminar hundiendo el proceso.







"El crimen de Kimi Alsina y su hija revelaun malestar social profundo, que rebasa la coyuntura. Una crisis de valores, un modo de vida absurdo, destructivo, de blackberrys y apariencias".





Flash NEGRO

¿Hubo un debate en la oposición sobre estrategia electoral en el que se concluyera que los presos debían ser candidatos para aumentar así el número de votos y de diputados? Al parecer no, no fue una decisión de un estudio estratégico. ¿Fue entonces un acto de sensibilidad, y no una decisión política, como ha señalado Ramón Guillermo Aveledo? Al parecer tampoco fue así, sino el resultado de una competencia entre el grupo que lidera Leopoldo López y la Mesa. Henrique Capriles postuló, sin discusión previa alguna, a Iván Simonovis para un circuito de Miranda. Al andar cada quien por su lado se crea un inmenso desorden.

El primer trimestre de cada año es tiempo de informes sobre los más diversos temas, drogas, religión, etc. En esta materia el Senado de Estados Unidos se comporta como si fuera el poder legislativo de todo el planeta. Pero nada de nada o poco sobre su situación interna. Ni siquiera acepta una intervención multilateral de la ONU en su país, a pesar de que los informes de la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes) son alarmantes.

Ciertas posturas podrían hacer pensar que algunos gobiernos latinoamericanos de izquierda van a virar hacia el campo contrario. Pero las decisiones de Brasil de apoyo a Irán, y la visita programada de Carlos Funes a Cuba, parecen indicar lo contrario. Hay diferencias y gradaciones, pero al parecer prevalecen las coincidencias.

DESDE LA SALA SITUACIONAL

¿Quién mató a Kimi Alsina?

Crímenes y criminales los ha habido en todos los tiempos y lugares. Pero hay crímenes que impactan, desgarran. Éste es el caso del asesinato brutal de Kimi Alsina y de su hija Oriana Monasterios, secuestradas y luego quemadas. Por su forma espeluznante llamó la atención, aunque cada año hay decenas de casos semejantes que quedan en el anonimato.

En cada crimen están grabadas huellas de pasiones, arrebatos y ambiciones. Pero también, cada caso, cada homicidio, cada estupro, es una pieza forense de la arquitectura social, una piedra en la que queda tallada en bajo relieve la sociedad y la época precisa en que la que estos hechos ocurren.

El caso, policialmente, está resuelto: el ex novio de Oriana, en malas andanzas desde hacía tiempo, por dinero y resentimiento buscó apoyo en delincuentes de oficio, secuestró a quienes hasta hace poco eran seres queridos, las robó y las mató. Policialmente, nada de novedoso ni de particular. Los secuestros express y los cadáveres en el Parque Caiza son el pan de cada día.

Pero una sociedad no puede conformarse con esta explicación. Al observar los surcos en la piedra de los restos calcinados, aparecen también otras causas y otras responsabilidades. En Venezuela los crímenes, convertidos en estadísticas pavorosas, escapan a las explicaciones individuales. Detrás de la  inseguridad que desborda al país está, sin duda alguna, la ineficiencia del Estado, de las policías, del sistema judicial.

Pero también este crimen revela un malestar social profundo, que rebasa la coyuntura. Una crisis de valores y de un modo de vida absurdo, destructivo, de blackberrys y apariencias, que difícilmente podrá superarse si nos mantenemos atados a los trasplantes neoliberales o a la opulencia estatista, laberinto por el que se nos escapan los otros asesinos de Kimi Alsina.

 
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