Guerra entre italianos

La Pequeña Política
Espantapájaros

Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

La culpa fue de Colón

Me ha parecido a la vez gracioso e interesante el debate entre los italianos. Los primeros, los de primera o segunda generación, y por tanto más apegados a su Madre Patria, se sintieron heridos. Los segundos, italianos metidos en política, deseosos de seguir la línea trazada por el pájaro alacrán en un programa de TV, multiplicaron exponencialmente su efecto, sacándole punta a lo que había dicho en el mismo espacio el gallo la noche anterior… y terminaron diciéndole hasta del mal que se va a morir.

El gallo, quizás por aquello que lo cortés no quita lo valiente, respondió pidiendo disculpas a todos aquellos que hubieran podido sentirse ofendidos. Pero al hacerlo, comenzó por describir su propio linaje italiano. Lo hizo en un programa de televisión con mi pajarita favorita, Sandy, y después -ahora que es tuitero (yo también pronto lo voy a ser)- lo hizo todavía más explícito. Resulta que su esposa es, según mis cálculos, cuando menos 50% italiana. Sus hijos un 25%, por lo que le toca a la madre y otro tanto por él, no sabemos cuánto, porque tras su confesión, ahora sabemos que Römer significa romano. Y finalmente, tres de sus nietos tienen el italiano reforzado. Total que eran italianos de lado y lado, por tanto una pelea entre italianos. Y todo porque Laureano Márquez se le ocurrió decir, describiendo al intrépido genovés que descubrió a América, que “nada más peligroso que un italiano con un proyecto bajo el brazo”.

Sin Colón no habría América, ni Colombia, ni Venezuela. La culpa fue de Colón.

El pleito que se convirtió en guerra

El error del gallo, creo, fue cuando agregó, “si el proyecto es político, peor”. Allí fue, analizando las cosas con paciencia aquí en el descampado, allí fue que se alborotó el cotarro, y lo que inicialmente había sido una reacción humana natural, pasó a ser Casus belli. Me explico.

Hay que escuchar mucho para aprender. El otro día me decía un amigo que la corrupción que es un problema moral, deja de serlo y se convierte en un problema político, cuando la gente percibe que la corrupción le está tocando su propio bolsillo. Suena lógico, pero la verdad, y con tanto que pienso yo, admito que nunca lo había pensado. De allí que en las encuestas, me agrega, nunca aparezca la corrupción como problema, claro, hasta que aparece la inflación. Es entonces, y sólo entonces, me dice mi amigo que es encuestólogo, cuando el problema moral se convierte en un problema político, y a partir de ese momento, la corrupción -como le está ocurriendo ahoritica mismo a Águila Uno- comienza a aparecer con los apagones, la falta de agua, el desempleo y la inflación, como un problema real y se transforma en un grave problema político.

Lo mismo, pienso yo -cavilando aquí en mi descampado- respecto al origen de este pleito entre italianos, yo que viajo con mi mente hacia espacios que a lo mejor otros no visitan, pienso que lo mismo le debió ocurrir al gallo. No se dio cuenta que al asociar la intrepidez de Cristóbal Colón, cuya memoria -por cierto- nadie defendió cuando tumbaron su estatua los chavistas y la desaparecieron del mapa, porque no la consideraron una ofensa a la italianidad, ahora, al asociar el gallo la intrepidez del genovés, repito, con intereses políticos, la reacción dejó de ser un sentimiento natural y afectivo, y se convirtió en un problema político. Lo mismo –pienso- a lo que ocurre con la corrupción cuando ésta toca el bolsillo.

Mensaje a Giulio Cesare

Y como a todo hay que seguirle el hilo, hoy me pregunto, ¿en quién estaría pensando el gallo cuando recordó la frase de Laureano Márquez, agregándole lo que más dolió? Nada más peligroso que un italiano con un proyecto bajo el brazo… “y peor si es un proyecto político”. ¿Estaría el gallo pensando Garibaldi, nacido en Niza, pero igualmente ítalo por ser parte entonces de aquella comarca hoy francesa, ubicada en el Piedemonte mediterráneo? ¿O estaría pensando en il Fascio, comandado por Mussolini? ¿O en la garcita de mar o en pajarano o el pájaro carpintero, que no son dos sino tres? ¿O estaría pensando hasta en los pajarracellis? Como sé que el gallo se la pasa leyendo, francamente no sé si en ese preciso momento, cuando Carla Angola lo increpó, pasaba por su mente el imperio romano o en el imperio de los Celli o en algo in-betuin. ¿Qué les parece mi inglés?

O si de pronto la mente del gallo tuvo recuerdos del futuro, y en ese momento gravitaba en su subconsciente otra guerra, una que se avecina, la del circuito 3 de Valencia, el de la gallina de los huevos de oro, donde los candidatos de mayor peso son el pájaroquiola y un pajarito avispado que se llama giuliocesare. ¿Otra guerra entre italianos? Cuidado Giulio. Como eres idealista y combativo, te puedo dar un consejo. Si llegas a la Asamblea, como quieren tantos jóvenes, ten mucho cuidado con Brutus… y con los idus de marzo.

Quien lo liquidó fue Falcón

Mientras acá, en Carabobo y en todo el país, el “factor democrático”, para diferenciarse del que no lo es, se pelea a mordiscos por “un puestecito más” en la Asamblea, porque ahora todos son tribunos, del otro lado del río, donde también hay demócratas  que están sufriendo los mismos embates del centralismo desenfrenado de Águila Uno, que mientras menos fuerza tiene, más quiere abarcar, se están cayendo a tablazos y hay desprendimientos notables.

El desprendimiento de Henri Falcón era esperado desde hace tiempo y su partida ha sido un duro golpe para Águila Uno, quien no obstante lo sigue amenazando. “Poco durará en su cargo”, espetó hace unos días, sin darse cuenta que amenaza no quien quiere sino quien puede, y la gente ya a Águila Uno le perdió el miedo.

Pero si Águila Uno se equivoca, mucho más se equivocan algunos radicales que todavía siguen empeñados en llamarse Oposición, palabra prohibida en una Era de Progreso, y comienzan a comparar a Falcón con  Arias Cárdenas.

Lo grave no es que se equivoquen, porque hasta yo con mis cinco soles a veces amanezco tostao, sino que no tengan memoria. Lo de Arias Cárdenas fue una rivalidad entre un Coronel (Arias) y un Teniente Coronel (Chávez), quien siendo su subalterno, se había apoderado del movimiento insurreccional.

Falcón en cambio, ni es militar, ni es subalterno… y además tiene presente que Zamora ganó la Batalla de Santa Inés, pero murió en San Carlos de un disparo a la cabeza… y hay historiadores que aseguran que quien lo liquidó fue Falcón.


Palabras que llegan al descampado


¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir! El que tiene acero tiene pan. Nada se ha conseguido nunca en la historia sin derramamiento de sangre. Es mejor vivir un día como un león que cien años como una oveja. La guerra es al macho lo que la cría de hijos a la hembra. Un minuto en el campo de batalla vale por toda una vida de paz. Italia ¿para quién? ¡Para los italianos!” Benito Mussolini

 
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