Yo me anoto… ¿Y tú?

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

Desde el preciso momento en que fueron anunciados los resultados del Referéndum Revocatorio del 2004, un grupo de personas quedamos sin militancia partidista. Habíamos emprendido la aventura de crear un movimiento de carácter temporal, sin corriente ideológica, orientado a convertirse en el “buzón electoral” de personas de todas las corrientes opositoras, en las eventuales elecciones presidenciales que se hubiesen originado con un triunfo de la oposición.

Algunos volvieron a sus partidos de origen, otros preferimos permanecer en la periferia, intentando poner nuestro granito de arena sin ser parte, colaborando y no ejecutando. En mi caso particular, encontré en la realización de estudios de opinión, una actividad que me ha permitido estar imbuido en el ambiente político, tener participación en campañas electorales y de esa forma, alimentar “ese gusanito” que no me “picó” sino que heredé.

Sin embargo, tengo que reconocer que es muy cómodo no ser militante, no asumir responsabilidades, no tener que guardar disciplina partidista ni tener que transitar caminos que no compartimos. Es muy cómodo dar consejos, aplaudir, criticar y señalar,  emulando al aficionado taurino, que opina con vehemencia pero no se pone frente a la cara del toro.

La última avanzada presidencial, en la que ha implementado una serie de medidas no sólo impopulares sino violatorias de la Constitución Nacional; la politización dispersa de importante segmento de la sociedad civil, sin definición de liderazgos, sin estrategia o un claro plan de acción; la ausencia de un mensaje, capaz de aglutinar voluntades, son todos, sumados entre sí, los que nos llevan a pensar que ha llegado el momento de asumir un compromiso militante con el país, mirándole la cara a nuestros hijos para ver en sus ojos una razón adicional para luchar.

El camino no es criticar sino meterse en los partidos y fortalecerlos… porque el plan no es sólo salir de Chávez sino recuperar la democracia y preservar el derecho de vivir en libertad. Ha llegado la hora de quitarse las pantuflas y  meterse en la candela.

Yo me anoto… ¿Y tú?

 
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