Chávez y Lukashenko
Vidas paralelas – Revoluciones paralelas

Lexander Ryhoravich Lukashenkoy Hugo Chávez.

ORLANDO OCHOA TERÁN
o.ochoa@att.net

En contraste con la Revolución de los Colores en Europa Oriental la de Lukashenko ha sido llamada la revolución gris. Encabezada por una personalidad gris, asistida por funcionarios grises y una silente mayoría de sujetos grises.

Lexander Ryhoravich Lukashenko y Hugo Rafael Chávez nacieron ambos en el año de 1954, separados escasamente por un mes. Pero esto no es lo único que tienen en común.

Lukashenko sirvió como oficial del Ejército Rojo y con esta condición dirigió tropas de frontera. Más tarde, dado su origen campesino, fue un fracasado administrador de granjas colectivas. Electo en 1990 diputado del Consejo Supremo de Bielorrusia fue el único que en diciembre de 1991 votó en contra del acuerdo que disolvía la Unión Soviética.

La nostalgia de Lukashenko por la era estalinista ha sido una constante en su accionar político hasta el punto de proponer e insistir que su país se anexe a Rusia, bajo una misma bandera, una sola capital y un solo presidente. En 1992, cabalgando sobre el caos que dejó el colapso de la Unión Soviética y con promesas de acabar con la corrupción, se hace elegir presidente.

En el encuentro con Lukashenko, el presidente Chávez ha explicado que “el propósito general es que Venezuela tenga todo lo que tiene el pueblo y el Estado bielorruso…”. Una meta cumplida.

Reconoció que ambos habían tratado “secretos de Estado”.

Transparencia Internacional coloca a Bielorrusia en el rango 151 de corrupción en el mundo. Una vez la economía más próspera de la era soviética, con Lukashenko su PIB ha descendido al más bajo de todos los países ex satélites de la URSS. De acuerdo al Banco Mundial, 25% de su población se encuentra bajo extrema pobreza.

Bielorrusia atraviesa una grave crisis de energía que (ironía!) el gobierno bolivariano se compromete a aliviar.

Viktor Sheiman, el Coordinador de la alianza estratégica Venezuela/Bielorrusiay, según revelaron las computadoras de Raúl Reyes, proveedor de las FARC.

Pacífica pero armada

Bielorrusia es el único país de la ex Unión Soviética que aún conserva la KGB como órgano represivo. Viktor Sheiman, un siniestro general que sirvió en el Ejército Rojo, sirve a Lukashenko inicialmente como su estratega electoral, más tarde como Fiscal General y después como secretario del Consejo de Seguridad. Es el encargado de revivir las prácticas y los métodos estalinistas. Escuadrones de la muerte dan cuenta de varios líderes de oposición.

Con estos créditos, Viktor Sheiman es designado coordinador de la alianza estratégica Chávez/Lukashenko.

Desde entonces su figura es familiar en los corredores del poder bolivariano y en la estancia presidencial de Barinas. Sheiman es uno de los nombres que después de la muerte violenta de Raúl Reyes resurge de sus computadoras como el “amigo bielorruso” que se reúne con las FARC y ofrece misiles y bazucas.

Elecciones y oposición

El control electoral es otro de los métodos de Lukashenko. Con la intención de prorrogar su mandato en 2001 promovió y ganó un referendo fraudulento. A pesar del esfuerzo unitario de la oposición y sus deseos por una salida democrática, en las elecciones parlamentarias de 2004, Lukashenko no les permitió ganar un solo escaño en la Cámara de Representantes del Congreso.

En octubre de 2005 con una gran rechazo doméstico e internacional, Lukashenko promovió otro referendo para enmendar el lenguaje de la Constitución que le permitiera la reelección de por vida. Pese a que las encuestas del “Datanálisis” bielorruso indicaban que Lukashenko perdería, el día de las elecciones la presidenta del CNE (Comisión Electoral Nacional), Lidiya Yermoshina anunció desde antes que cerraran las urnas, que el respaldo a la enmienda era de 77.3%. Los innumerables cuestionamientos de ventajismo y fraude de observadores europeos fueron calificados por esta Lidiya del CNE “como cosas estúpidas”.

En 2006, no obstante los renovados esfuerzos unitarios de la oposición, Lukashenko gana la reelección con 83% de la votación. Más tarde reconoce que en realidad había ganado con 93% pero le había ordenado a la Lidiya del CNE que redujera el monto para no escandalizar a sus vecinos europeos.

Con un candor encomiable la unida oposición bielorrusa participa en las elecciones parlamentarias del 28 de septiembre de 2008 en busca de espacios democráticos. Así fue. De cero diputados en 2004 el Partido Comunista Bielorruso (KPB), obtuvo 7 diputados; el Partido Agrario (AP), 3 diputados; El Partido Liberal Demócrata (LDPB), 1 diputado; Independientes, 0; Oficialistas, 99. Un progreso indudable. La oposición piensa que es el comienzo del fin de la dictadura de Lukashenko.

¿O el fin del comienzo de la tiranía? No están seguros.

Para algunos líderes de oposición, cualquier similitud con un país tropical, ya se sabe… es pura coincidencia.

 
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