De altas visiones y bajas pasiones

Victor Bolívar

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VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR C

Casi dos años antes de la aprobación de la enmienda reeleccionista, me encontraba departiendo en su residencia con el entonces presidente de Costa Rica, Oscar Arias, con ocasión a inconvenientes surgidos con el también para entonces representante de su partido, el PLN, en el seno de la Internacional Socialista, quien en sus actuaciones reflejaba una furibunda inclinación chavista y, por consecuencia, una aviesa actitud contra los partidos venezolanos opositores al régimen. No en balde eran serias las sospechas de financiamiento que el chavismo le estaría otorgando a quienes desestabilizaran al gobierno tico ante la inminente aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU.

Oscar Arias

En el curso de la conversación, amena y enriquecedora, se levantó de su silla hacia la biblioteca y regresó trayendo en sus manos un ejemplar de la Constitución venezolana. Me pidió gentilmente que le indicara -tal como lo hice- en cuál de sus artículos establecía que la reelección presidencial en Venezuela era posible por una sola vez. Esta referencia cabe en el contexto de los desvelos del presidente Arias en su lucha por los postulados universales de la democracia y los derechos humanos, preocupaciones que le llevaron a obtener el  Premio Nobel de la Paz. Ya avizoraba el peligro de que desapareciera uno de los atributos de la democracia como lo es la alternabilidad en el poder.

Hoy Arias, con su peso histórico en el plano mundial y sin necesidad de señalar destinatario, pone al desnudo la multiplicidad de facetas que muestran sin hojas de parra la precariedad del deficitario sistema político venezolano y corre el velo que esconde arbitrariedades y abusos que en nombre de la democracia se llevan a cabo cotidianamente en el país. Sus afirmaciones contenidas en mensajes y escritos, develan la carencia de principios propia de quienes sólo simulan un talante democrático. Son las altas visiones que contrastan con las bajas pasiones de quienes entre sí distan años luz.

Su visión de honrar la deuda con la democracia, sosteniendo que ésta es mucho más que promulgar constituciones políticas, firmar cartas democráticas o celebrar elecciones periódicas, hace patente la diferencia con quien en sus bajas pasiones se ha valido de los mecanismos democráticos para subvertir sus bases, valiéndose de resultados electorales para coartar libertades individuales y perseguir a sus adversarios. Al sentenciar, en su discurso de despedida, que los problemas no se solucionan con sustituir una democracia representativa disfuncional por una democracia participativa caótica, fotografía a quienes nunca se forjaron en el terreno de un Estado de Derecho.

Con Micheletti... ...Junto a Manuel Zelaya

Un Arias que, desde su país desmilitarizado, desea cobrar sintonía con los demás países de Latinoamérica, contrasta con la baja pasión del militarismo que exhibe groseramente el régimen en un país como el nuestro que se ha valido de la tesis ceresoliana y utilizado al sector castrense apelando y una ideología decimonónica como engañifa para entronizarse en el poder.

Señala Arias que nuestro reto es aliviar la pobreza y consolidar las instituciones democráticas, vulneradas en algunos países por el crecimiento del autoritarismo. Es obvio y lamentable el gran abismo a que apunta el saliente Presidente.

Asumamos el reto que nos corresponde. Tenemos a la mano mecanismos constitucionales para hacer valer los derechos que nos han sido conculcados.

 
Víctor A. Bolívar C.Víctor A. Bolívar C.
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