La bota que aplasta y no convence.

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial
Luis Cisneros Cróquer

Me indignó lo ocurrido en Guacara. En tierra de Martín Villalonga, de Edgar Gómez Guillén y del Gordo Canelón, una tal “Policía Administrativa” a la orden del Alcalde del municipio que históricamente honra a la familia Wallis y al Conde de Tovar, arremetió contra vecinos de la urbanización “Augusto Malavé Villalba” que sin agua y electricidad reclamaban en la vía pública, agotada su paciencia de tanto sufrir por la irresponsabilidad de un gobierno que, en lugar de invertir sus fabulosos ingresos en dar mantenimiento a las plantas de generación eléctrica y solventar los problemas estructurales del Servicio Eléctrico Nacional, se dedicó a regalar a otros países lo que era propiedad de todos los venezolanos. El gran embuste de que “Ahora Venezuela es de Todos” se ha caído por su propio peso y el desastre nacional ya nadie lo detiene.

Le tengo especial cariño a la gente de Guacara y de sus caseríos; en esa zona de Carabobo aprendí muchas cosas buenas para la vida en familia y para la férrea defensa democrática. Por eso protesto por la conducta ambivalente de este Alcalde que se ha dado a la tarea de reprimir a quienes protestan con justa razón. Igual ha pasado en Maracay y en otras ciudades del país y en la Capital de la República. La protesta es una candela que se ha encendido y que ya no se podrá sofocar porque nace de realidades indubitables, que no admiten discusión, cuando la luz agoniza y el agua se agota segundo a segundo.

Esa tal “Policía Administrativa” de Guacara es la misma que en Valencia reprime manifestaciones estudiantiles y actos universitarios y resguarda negocios a cambio “lo apropiado”. Es la bota que golpea y golpea, que atropella y no convence.

Además estamos invadidos. Cubanos en los Registros Públicos. Cubanos en los Puertos y Aeropuertos. Cubanos en los centros de salud. 250 supuestos técnicos cubanos en Planta Centro. Cubanos hasta en la sopa y encima de ello, ahora iraníes que, luego de ser preparados en Cuba, llegan en vuelos fantasmas que aterrizan en Maiquetía.

Es una situación vergonzosa, mucho más cuando desde una Asamblea Nacional complaciente, se legisla para apropiarse de lo que es nuestro, de nuestro bienes y de nuestros derechos, mientras una Fiscal genuflexa lanza rayos y centellas para complacer al amo, y protege a los que de su lado han robado, prevaricado y destruido moralmente al país.

Les ruego a mis amigos que trabajemos muy duro. Por todo lo que duele lo que relato, la bota que nos aplasta debe ser derrotada por la unidad del pueblo democrático el próximo 26 de septiembre.

 
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