Tiempo de héroes

Manuel Felipe Sierra

FABULA COTIDIANA
MANUEL FELIPE SIERRA

Inés Quintero diserta en el auditorio de Corpbanca sobre la cultura ciudadana en un evento de la Alcaldía de Chacao. La historiadora resalta “el papel de los héroes civiles” en la época de la Independencia. Es el tema de estos días. Desde México hasta Argentina se anuncian celebraciones por los 200 años de los procesos que condujeron a la liberación del continente. Venezuela tuvo un singular protagonismo durante ese tiempo por la preeminencia de sus hombres de ideas y de armas. Sin embargo, los preparativos que se anuncian para estos meses estarán marcados por una visión militarista que coloca en un segundo plano al pensamiento y la reflexión.

Francisco de Miranda

La historia, no obstante, no puede desfigurarse impunemente ni por caprichos alterarse los hechos y menos aún las ejecutorias de sus protagonistas. Camino tres cuadras y entro en el Centro Plaza. Allí funcionan dos librerías atendidas por intelectuales con obras reconocidas. “Noctua” a cargo de Andrés Boersner, ensayista, crítico y biógrafo de Rufino Blanco Fombona y unos pasos más allá “Templo Interno” de Alexis Romero, poeta y profesor de letras en la UCAB. Ambos lugares cumplen la función de las viejas librerías.  Venden  libros pero son puntos de encuentro de escritores y lectores de juicios exigentes. ¿Qué obras destacan en los muestrarios sobre la Independencia y el papel jugado por los próceres venezolanos?

Poniendo a salvo la reciente biografía de Bolívar, del investigador británico John Lynch, habría que buscar lo escrito recientemente sobre otros compatriotas en la galería de la gloria nacional. Ya los héroes de las batallas americanas fueron examinados con rigurosidad académica. Desde hace dos siglos la historiografía se ha encargado de radiografiar sus defectos y los no siempre comprensibles altibajos de sus vidas. Priva, en cambio, una tendencia a la revisión de sus roles a partir de trabajos novelados donde entran en juego las destrezas y la capacidad narrativa de los autores. No se trata de convertirlos en pretexto para la aventura y la fabulación literaria sino de  retomar con criterios más periodísticos la actualización de episodios, muchos de ellos ya conocidos.

José Antonio Paez

Esto se propuso Fermín Goñi con “Los Sueños de un Libertador” quien siguió los pasos del “Miranda”, del ruso José Gregoriedk Laurestski para exaltar las travesías del caraqueño por el mundo. Con el lenguaje español de la época Goñi sigue los pasos del precursor hasta colocarlo dramáticamente en su agonía de La Carraca: “por las paredes de la cárcel todavía latigueaba su último aforismo “que nos gobiernen las putas”.

Para nuestra desgracia, a sus hijos ya los conocemos.

Mucho menos conocido en el ámbito internacional pero seguida con sumo interés por los investigadores venezolanos es la figura de José Antonio Páez, un caudillo militar que condujo a la instauración de la República civil y que ahora es juzgado en la prédica oficial como un irremediable satán antibolivariano. En un esfuerzo parecido al de su coterráneo Goñi, el escritor español Rafael Baenas publica “Vuelvan, Caras Carajos”, una novela-reportaje que brinda a los lectores españoles y de otros países el perfil de un guerrero cuyas hazañas terminaron finalmente por definir la libertad de su nación.

Más proclive a la exaltación épica es sin duda la vida de Antonio José de Sucre. El periodista Mauricio Vargas Linares dibuja los rasgos del heroico cumanés en “El Mariscal que Vivió de Prisa”. Vargas es reconocido por su obra  periodística en Colombia y dedicó varios años a indagar con admirable rigor sobre la vida  y el desempeño de Sucre hasta su muerte en Berruecos. Se destaca en la parte final la cuidadosa indagación sobre la muerte del mariscal y la responsabilidad, históricamente comprobada en ella, del oficial caucano José María Obando. La muerte prematura de Sucre se mantuvo como una pesada incógnita en el tiempo. Vargas escribe: “aún después de muerto, su descanso definitivo le siguió siendo esquivo durante 70 años, el doble de lo que había vivido en este mundo en medio del agobio. En la Catedral de Quito, en el sobrio sepulcro de mármol gris claro y protegido por un portón de hierro negro con chapas doradas, pudo al fin encontrar la paz”.

Antonio José de Sucre

En la interpretación política Américo Martín acaba de publicar “La Violencia en Colombia” con prólogo del ex presidente colombiano César Gaviria. El análisis recorre la vida de la nación vecina que es inseparable en muchos aspectos de la vida política venezolana “desde los primeros momentos de la vida independiente”. Martín, parte de la fundación del Partido Liberal en 1948 por Ezequiel Rojas y el Partido Conservador en los mismos días por Mariano Ospina Rodríguez, para desembocar en la presente conflictividad colombiana cada vez más imbricada con la problemática nacional.  La Colección Bicentenario de la Independencia de la “Fundación Empresas Polar” en copatrocinio con varias universidades presenta dos tomos. “Gual y España” (La Independencia Frustrada) con textos de Juan Carlos Rey, Rogelio Pérez Perdomo, Ramón Aizpúrua Aguirre y Adriana Hernández; y “Diario de una Rebelión” (Venezuela, Hispanoamérica y España, 19 de abril de 1810 – 5 de julio de 1811), compilación y comentarios de Gustavo Adolfo Vaamonde. Aunque los festejos oficiales estén marcados por la discriminación y una interpretación sesgada de la historia los venezolanos tendrán a la mano un suficiente número de libros para reflexionar y profundizar en la búsqueda de respuestas a los males y contratiempos de estos días.

P.D.: Los televidentes también tienen lo suyo: desde el martes 23 “History Channel” presenta en diez capítulos “Unidos por la Historia”, una excelente versión audiovisual de la epopeya libertaria.

 
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