Baltazar Porras, ¿cuál es la salida?

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte

No hay duda, la jerarquía de la Iglesia Católica venezolana no se diferencia en nada de la dirigencia política opositora al gobierno nacional. Las opiniones que emiten constantemente obispos y arzobispos están muy lejos de estimular el entendimiento, la armonía y la convivencia entre los diversos sectores de la sociedad, algo tan necesario en ese clima conflictivo que ha creado el fanatismo ciego, intolerante e irracional que encontramos en todas partes.

Esos que se hacen llamar pastores de la iglesia, protectores de almas, representantes de Cristo y cosas por el estilo, no están a la altura de esas designaciones que ostentan. Por el contrario, se comportan como cualquier furibundo político opositor, como tirapiedras que desesperadamente tratan de obviar una realidad que los arropa. La cúpula de la Iglesia se olvidó del papel que la religión debe cumplir, según los postulados y principios que la sustentan.

Como ejemplo tomamos la columna de opinión de Baltazar Porras, arzobispo de Mérida y vice-presidente de la CELAM, en el medio impreso “Iglesia. Urbe y Orbe”, que circula encartado en un diario nacional. Allí, como siempre, el tema es el gobierno de Hugo Chávez, que es “irresponsable” y que aplica la política del “yo no fui”, entre otros señalamientos arzobispales.

El último párrafo del artículo dice: “Yo no fui es la política del avestruz y del empobrecimiento. Lleva a la represión y a la violación de los Derechos Humanos. Sin eficiencia, competencia, escuchar al otro y dialogar, no hay salida pacífica”. Eso de que “no hay salida pacífica” lo resalta al comienzo del escrito.

¿Qué quiere decir Porras? Si no es pacífica la salida que él avizora para el “desastre” de gobierno que describe, entonces, ¿es violenta?, entendiendo que lo contrario de “pacífica” es “violenta”. Es irresponsable esa opinión y debe ser rechazada por todos los venezolanos que apostamos a la democracia y la paz.

Imposible creer que Baltazar Porras no está consciente de lo que dice, de la repercusión que puede tener un señalamiento como ése donde claramente le está mostrando a los seguidores de la Iglesia Católica el camino de la violencia para sacar a Chávez del poder, con todas las implicaciones que esa acción pueda tener, el caos que genera, hasta el desencadenamiento de una confrontación sin parangón entre grupos sociales, por no decir una guerra civil.

Estamos seguros que en los creyentes de la Iglesia católica priva la sensatez, el sentimiento democrático y la convicción de que la armonía, la tolerancia y el respeto a los semejantes es lo que permitirá la unión de los venezolanos y el desarrollo del país. Y las incitaciones a la violencia, ¡a la porra!

 
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