El temor al debate

Francisco A. Bello Conde

El debate es la tarea fundamental de un parlamentario. Pero en el curso de estas primarias, hay quienes se niegan a debatir. ¿Por qué?

Francisco Bello

En los últimos días se han venido desarrollando en todo el país debates entre los candidatos que aspiran a la Asamblea Nacional. Periodistas, organizaciones civiles y empresariales, han promovido encuentros, donde más allá de la discusión netamente política, se confrontan ideas, se encuentran coincidencias e inclusive, se esboza lo que pudiera ser la propuesta programática de la alianza opositora para cada sector.

Tiene mucha lógica, el Parlamento no es sino un escenario de discusión, en el que a través de intervenciones, cada legislador defiende sus ideas y planteamientos, por lo que un debate entre quienes después del 25 de abril serán competirán en las primarias, contribuye a escoger el mejor capitán de una tripulación, cuyo objetivo fundamental será contribuir con la conducción de un barco que se llama País, y hacerlo entre aguas turbulentas buscando retomar la ruta de la democracia, el progreso y la libertad.

Quienes debemos elegir en estas primarias nuestro representante para las próximas y verdaderas elecciones del 26 de septiembre, tenemos el derecho y el deber de exigir a los aspirantes que debatan, que nos muestren sus capacidades y sus destrezas para defender lo mucho que está en juego, que nos den razones para confiar en que pueden ser nuestra voz, que nos convenzan de son los mejores hombres o mujeres, con las mejores ideas, en el momento justo en que la lucha contra el régimen llega a su punto más álgido y definitorio.

Nos duele saber que en el único sitio del país en el que un candidato se ha negado a debatir es precisamente donde me corresponde votar, en el circuito 3 del estado Carabobo. Nos da una mezcla de vergüenza con ira, que quien pretende representar este sector tan importante no sólo de la región sino de Venezuela, porque aquí se concentra la mayor cantidad de universidades e institutos tecnológicos, el mayor números de centros culturales y de colegios profesionales, no sea capaz de tomar un micrófono y defender sus razones para ser Diputado y nos niegue la posibilidad de escuchar de su boca lo que piensa, cuál es su nivel de compromiso y cuál la aspiración que persigue al abandonar su profesión de siempre para incursionar en la política.

Desde estas líneas quiero llamar a la reflexión, a observar con detenimiento las actitudes de los distintos candidatos, sobre todo frente a algo tan esencial como es el debate y luego, la mirada puesta en el mañana, votar con visión de futuro y desprendimiento. Esta no es cualquier elección, nuestro derecho a vivir en libertad está en juego.

 
Top