Eventualidad de un golpe aún no ha desaparecido

Leopoldo Puchi

Enfoque
Leopoldo Puchi

elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

"Alerta roja en el PSUV para que no se impongan candidatos desde arriba".

El 11 de abril hubo un golpe militar que no se puede justificar, por más que haya habido una marcha gigantesca y que Chávez estuviera abajo en las encuestas. La crisis política tenía válvulas de escape electorales, como el referendo o la elección del parlamento en 2005. Sin embargo, del lado del gobierno también se cometieron errores, como lo señaló el propio Chávez al retornar al poder. Faltó diálogo con los sectores productivos y la clase media. La historia hay que verla de manera integral, para no incurrir en los mimos errores.

No sólo en la oposición hay insatisfacción con las candidaturas a la Asamblea. En el seno del PSUV, pasa algo parecido. Es la planchitis de siempre. Son numerosas las alertas que se hacen para que no se intervenga desde arriba (gobernaciones, alcaldías, ministerios) para imponer candidatos en los circuitos, por vía de “presión a la militancia” o el “chantaje en procura de votos forzados”. Las primarias serán un test sobre el PSUV y la capacidad de sus miembros para colocarse sobre los intereses personales.

La detención de Hermán Escarrá puede ser otro de los errores que cometen funcionarios del gobierno creyendo que actuando de esa manera se la están comiendo. Pero en realidad el gobierno no gana nada, porque estas detenciones no sirven ni para investigar ni para intimidar.

Flash NEGRO

Los medios de comunicación son empresa con dueños. Como todo negocio, tienen empleados. Si consideran que las ganancias de la compañía no son muy altas, proceden a despedir personal. Eso es lo que ha ocurrido recientemente con el despido de periodistas. Lo que habría que indagar es si efectivamente estos periódicos han dejado de dar plata ¿No sería posible bajar un poco el porcentaje de ganancia de los dueños y mantener así a los periodistas en sus puestos? ¿Por qué el gremio no da la pelea?

La Mesa de la Unidad ha cometido varios errores que le van a salir caros a la oposición. Dejó por fuera a 9 de los 16 partidos que la conforman. Permitió que el tema de los independientes y de la sociedad civil fuera utilizado por algunos partidos para bloquear adversarios. Acción Democrática ha acaparado el 50% de los encabezamientos de lista. Cuatro o cinco partidos se reúnen por separado, reparten y se dan el vuelto. En el mundo de los ciegos, el tuerto es rey.

Llama la atención que los medios cuando reseñan lo de los espías del gobierno de Uribe en Venezuela hablan de “presuntos”, con sus respectivas comillas. Pero no hacen lo mismo cuando se trata de una denuncia contra el gobierno venezolano. Se cuadran con Bogotá de manera automática y olvidan que, con Chávez o sin Chávez, la élite colombiana le tiene el ojo puesto al Golfo de Venezuela ¿O es que esto no importa con tal de salir de Chávez?

DESDE LA SALA SITUACIONAL

La medicina anti-golpe

Según ha informado Hugo Chávez, todavía existen sectores políticos en el país que se proponen repetir eventos como el del 11 de abril de 2002. Incluso señaló que fue develado, hace pocas semanas, un intento de magnicidio, por la vía de la actuación de algunos integrantes de la Fuerza Aérea que tenían planificado bombardear el lugar en que se encontraba el Presidente, para dar inicio así a un golpe de Estado y a un cambio de gobierno.

Ciertamente, tal como lo ha señalado Chávez, esta eventualidad no ha desparecido de los escenarios posibles. Lo ocurrido el 11 de abril, o algo parecido, puede repetirse. Incluso se afirma que existen logias organizadas en el seno de la Fuerza Armada con este propósito. En realidad lo del golpismo es un mal endémico, muy propio de la institución militar en los países latinoamericanos, que se arrastra desde hace décadas, y que al igual que una amenaza sanitaria sólo puede ser controlado o disminuida a su mínimo potencial de daño.

La endemia del golpismo puede ser benigna o convertirse en una amenaza virulenta. Todo depende, como en el dengue o la malaria, de las condiciones ambientales, externas, que la rodean. Cuando se trata de salud y de biología, pueden ser las lluvias o la insalubridad. Cuando se trata de la sociedad, todo depende de las condiciones económicas y políticas para que, aquello que está latente, prospere y se despliegue.

Del tratamiento de los síntomas del dengue se encargan los médicos, y de las conspiraciones se encargan los servicios de inteligencia y policiales. Pero del control de las condiciones ambientales se encargan en un caso los sanitaristas, y en el otro la dirigencia política y los responsables de la gestión pública.

Las condiciones ambientales de un golpe (aunque nunca se justifique) son una mala gestión, la inseguridad, el fracaso en planes como el de vivienda, la paralización y retardo en la ejecución de obras, la inflación. El antídoto es reconocer los errores. Es menos burocracia y castigo a la ineficiencia. Es también menos sectarismo y más amplitud. Es colaboración del sector público y el privado. El nombre de la medicina ya se conoce: son las tres “R”. ¿Pero por qué se ha olvidado de dársela al paciente?

 
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