Disuasión nuclear

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr


La segunda gran promesa electoral de Barack Obama, después de la difícil reforma de salud, era lograr el desarme nuclear a escala mundial.  Paso a paso, avanza en el cumplimiento de esa promesa y la reciente Cumbre internacional celebrada en Washington es prueba de ello.  Entre quienes quedan “colgados de la brocha”, estaría en Venezuela.

La Cumbre internacional sobre seguridad nuclear que reunió a 47 Jefes de Estado y de Gobierno, invitados a debatir acerca de las amenazas de terrorismo nuclear y de la no proliferación de armas nucleares, acaba de concluir en Washington.

Centrada en la amenaza que planea sobre el mundo ante la posibilidad de que grupos como Al Qaeda logren apropiarse de material nuclear que les permita elaborar una “bomba sucia”, la cumbre consistió, principalmente, en un llamado a los países que poseen la energía nuclear o stocks de uranio enriquecido, a comprometerse en un lapso de 4 años a poner bajo estrictas normas de seguridad, los combustibles y materiales nucleares para evitar el contrabando y el tráfico de esos materiales. Barack Obama  puso el acento en el peligro que enfrentan todos los países por la falta de control sobre el material nuclear, de allí la necesidad urgente de ponerlo a buen resguardo: “Cada día está más claro que el peligro de terrorismo nuclear es una  de las mayores amenazas para la seguridad  mundial, para nuestra seguridad colectiva”, advirtió Obama.

Canadá, México y Chile, se comprometieron de inmediato deshacerse de los productos que puedan servir a la fabricación de bombas

Ambigüedad en torno a Irán

En la conferencia de prensa que dio Barack Obama al término de la Cumbre, puso el énfasis en que “Irán tiene todo el derecho a utilizar la energía nuclear para fines pacíficos” e instó a Israel, país dotado del arma nuclear, de firmar el Tratado de No Proliferación (TNT).  Demostrando así que la situación de guerra  que vive Israel, no lo exime de integrarse al concierto de las otras naciones y la obligación de respetar acuerdos.

El caso de Irán es el más controversial, porque si bien existe unanimidad entre la Unión Europea y Estados Unidos de ejercer presiones para que abandone la producción de la bomba nuclear, goza del apoyo  de la China que se muestra contraria a las sanciones y a las presiones, “pues no resuelven el conflicto”.  También el presidente Lula Da Silva, apoya sin reservas a Ahmadineyad, valiéndose  de argumentos poco convincentes, o frágiles por su obviedad: Irán “es un gran país, con una cultura propia, que creó una civilización” (…) No se puede partir del prejuicio de Ahmadineyad, en un terrorista  al que es preciso  aislar” (El País, 13 de abril), argumentos que declaró  iba a manifestar a Barack Obama en la cumbre de Washington. En la conferencia que dio al término de la  Cumbre,  el Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, aludió  a la postura de Lula, sin entrar en detalles.

China y Estados Unidos presiden en Washington la Cumbre Sobre Seguridad Nuclear, a la que asisten 47 Jefes de Estado y de Gobierno y donde el tema a tratar es el desarme nuclear.

Material radioactivo circula por carreteras

Según los expertos, existen varias toneladas de plutonio y de uranio enriquecido susceptibles de caer en manos de grupo s terroristas. Los países más señalados en cuanto a las fallas de seguridad son los que formaban parte de la URSS y Pakistán. En este último, parece, los materiales nucleares circulan por las carreteras en camiones sin normas de seguridad.

El tema nuclear, junto al de la reforma del sistema  de salud, formaron parte de las prioridades que Barack  Obama propuso como tareas prioritarias durante  la campaña electoral si llegaba a la Presidencia de su país. Su voluntad de avanzar por el camino del desarme nuclear fue reiterada durante su discurso de Praga el  año pasado.

Tras haber vencido toda suerte  de obstáculos, al fin logró que se aprobara la reforma de la salud, seguidamente abordó el tema nuclear anunciando los “primeros pasos concretos” en vista a “reducir el papel del armamento nuclear” en la estrategia militar de la defensa de Estados Unidos.  EEUU no recurrirá a represalias, ni aún en el supuesto de un ataque biológico o químico, si el país agresor ha firmado con anterioridad el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Un paso  que significa, indudablemente, una ruptura con la que ha sido hasta ahora la doctrina estadounidense en materia militar, que consistía  en el ataque preventivo: golpear primero fuese cual fuese el poderío armamentista del agresor, además de comprometerse a cancelar la producción de nuevos tipos de ojivas. Sin embargo, Irán y Corea del Norte son las dos excepciones que en caso de no respeto de los acuerdos en materia nuclear, podrían ser sometidos por EEUU a sufrir ataques de ese tipo de armas.

Iniciativas loables

Pasando de las declaraciones a los hechos, de inmediato Barack Obama viajó a Praga para firmar con el presidente ruso Dmitri Medvedev un tratado al término del cual ambos países se comprometían a limitar su arsenal a 1.550 ojivas nucleares.  Para Obama, la firma de ese acuerdo le permite demostrar ante su electorado y la opinión pública de EEUU, que está cumpliendo con la palabra dada.  Para el presidente ruso, significa un paso importante de la ofensiva diplomática a la cual se libra Moscú con el propósito de recuperar espacios de influencia perdidos y marcar puntos dentro de la geopolítica mundial, al tratar acuerdos de naturaleza estratégica con el antiguo rival, operando así un cambio sustancial, clausurando la dinámica de la guerra fría. Guerra que consistió   en el enfrentamiento entre rusos y americanos, no en el campo de batalla, sino en una carrera armamentista desenfrenada y en la acumulación de medios de destrucción capaces de destruir varias veces la humanidad entera.

La bipolaridad entre la antigua URSS y Estados Unidos, en términos de potencia nuclear, ha dado paso a una pléyade de países que han accedido al club de los países nuclearizados, antiguos aliados de las dos potencias rivales.

Poner a resguardo el material radioactivo, subscribir acuerdos de no proliferación de armas nucleares, son iniciativas loables, no obstante no podemos ignorar que todas las armas producidas por el hombre han sido destinadas al empleo: Hiroshima es la prueba más contundente.

De igual forma, Rusia que hasta ahora se había mostrado reticente con respecto a ejercer presión sobre Irán en relación al problema nuclear, en los últimos días se ha mostrado más abierta a las posturas europeas y estadounidenses.

Cabe preguntarse, cuál es el papel de Venezuela en el escenario iraní.

 
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