Espías colombianos que vinieron del frío

ORLANDO OCHOA TERÁN
o.ochoa@att.net

Desde las gélidas instalaciones de una heladería en Barinitas una familia colombiana habría planeado sembrar el caos y sabotear el Sistema Eléctrico Nacional.

Aparentemente eran “sleepers”, como se les conoce en el argot de espionaje, que fueron reactivados demasiado tarde. El propio gobierno bolivariano se les había adelantado.

La contrainteligencia bolivariana dio cuenta la pasada semana de la detención de 8 colombianos, 6 de los cuales eran miembros de una misma familia, pero un vocero del gobierno de Colombia aseguró que el total de detenidos se elevaba a 19, lo cual ha sorprendido a analistas de inteligencia de varios continentes. Desde el 2000 hasta la fecha la captura de espías entre las grandes potencias sólo había alcanzado la cifra de 11.

El pasado lunes se informó que otros dos espías colombianos fueron detenidos (elevando la cifra a 21) con cámaras digitales que aún no habían fotografiado ninguna instalación estratégica pero la inteligencia bolivariana, a través de un sofisticado método de análisis, concluyó que esa era la intención.

Contraespionaje bolivariano. Los vecinos de la familia Giraldo en Barinitas aseguran que han estado siempre con el proceso, que son amigos de Narciso Chávez (hermano del Presidente) y que ayudaron a promover a la alcaldesa de Barinitas, Ana Lucía de Cartier, quien vive al lado de la heladería.

El Aissami

No obstante, El Aissami asegura que tiene en su poder “indicios muy graves de los detenidos”. Entre los “indicios graves” se incluye una fotografía de una puesta de sol en el llano donde se advierte, en primer plano, una de las estratégicas y secretas antenas parabólicas de Camatagua de 65 metros de altura y un diámetro de 32 metros.

El diario The Guardian de Londres, en su edición del pasado domingo citó al presidente Chávez, quien habría asegurado que los “agentes secretos” portaban carnets que los identificaban como espías del ejército colombiano.

La operación, que se inicia con la detención de la familia Giraldo, incluye a una joven de 19 años, Isabel Giraldo, y un médico colombiano- canadiense, Luis Cossio, que según el presidente Chávez, se movilizaba “extrañamente” entre Colombia y Canadá.

Una heladería servía de fachada

La mayoría de las detenciones se produjeron en MakyHelados, ubicada en la esquina de la Calle 3 con Carrera 7 de la estratégica población de Barinitas, a 515 kilómetros de Caracas. Esta heladería, que opera desde 1998, según el presidente Chávez, servía de “fachada” a los complotados que se comunicaban a través de un “semi-código” (no explicó qué significaba eso) y que, además de fotografías, poseían nada menos que computadoras y celulares.

Como ocurre en estos casos la MakyHelados en Barinitas ha devenido en un lugar de atracción turística de los miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela. Los militantes del PSUV no salen de su asombro al conocer los detalles de la operación dirigida personalmente por el ministro El Aissami, quien resolvió el complot en pocos días.

¿Casablanca o Berlín?.

Dirigentes del PSUV han resaltado que la operación de El Aissami podría ser uno de los más importantes casos en la historia del espionaje desde que el matrimonio formado por Julius y Ethel Rosenberg fuera arrestado y ejecutado en EEUU por facilitar los secretos de la bomba atómica a la Unión Soviética.

Pedro Carreño, habría afirmado que con esta operación, Barinitas estaría asociada simbólicamente al Berlín de la Guerra Fría o a la famosa película que recreó a Casablanca como un centro de intriga y espionaje internacional durante la Segunda Guerra Mundial. No descarta que John le Carré, el autor de la famosa novela El espía que vino del frío se inspire en MakyHelados o el revolucionario Oliver Stone se interese en un film épico ambientado en Barinitas.

Lamentablemente The Observer, de Londres, no tomó en serio la operación y en vez de Casablanca la comparó con “Bananas”, la película de Woody Allen que relata la historia de un trabajador neoyorkino que para impresionar a una activista socialista que cortejaba, se une a la revolución de San Marco (un imaginario país isla tropical) encabezada por un dictador medio tostado que en un momento dado obliga a sus gobernados a usar la ropa interior por fuera.

Un miembro de la inteligencia militar colombiana, que no quiso revelar su nombre por lo sensitivo del caso, confió que una vez más estaban agradecidos a la Virgen de Antioquia que respondió las plegarias que en el siglo XVIII implorara el filósofo Voltaire: ¡Dios mío! ¡Haz a mis enemigos ridículos!

 
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