La unidad superior

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

La forma más cruda de medir la grave crisis que atraviesa el país, es la inmensa cantidad de carencias que tienen los venezolanos. Más allá de las cifras que indican que cae la economía, del valor del dólar permuta, de la inflación; mucho más allá de la ausencia de justicia, de la fragilidad del estado de derecho; por encima de la poca o ninguna independencia de los poderes públicos, del debilitamiento de la democracia, el indicador más claro para medir el hueco en el que estamos, es el sufrimiento de nuestra gente.

Si nos atrevemos a caminar las barriadas populares le veremos de frente la cara al hambre y se hará evidente la indolencia del Régimen. Encontraremos sectores donde se preparan teteros con perrarina, donde el piso de tierra es el colchón donde duermen siete u ocho en una sola pieza, donde el ruido de la pólvora sustituye los cantos de arrullo, donde un par de zapatos vale lo mismo que un hijo, donde la lluvia empapa la esperanza.

En esta Venezuela vivimos y sin embargo, pareciera, que no entendemos la dimensión de nuestro compromiso. Seguimos jugando a construir sectores, a edificar muros que delimiten parcelas, a crear grupos excluyentes cuando el objetivo primordial es unificarnos para construir el país que queremos.

Estamos incluso equivocados cuando creemos que la “unidad opositora” es suficiente, cuando pudiese ser, incluso contraproducente para la recuperación de la patria, si no se entiende como una comunión de ideas que va mucho más allá de un cambio de gobierno.

Mientras pensemos en crear un “ejército” para enfrentar a otros tan venezolanos como nosotros, que padecen nuestras mismas calamidades, que sufren nuestras mismas penurias, estamos contribuyendo con el objetivo estratégico del Presidente que es, dividir y sin duda, haciendo un flaco servicio a nuestra propia causa; si por el contrario, nos dedicamos a unificar voluntades en torno a la solución de los problemas, a estrechar la mano en vez de mostrar los dientes, a quemar facturas en vez de cobrarlas, a construir lazos en vez de romperlos, estaremos dando un paso enorme hacia el futuro y haciendo bases para la convivencia democrática.

Si entendemos cuál es el norte, si logramos tomar la autopista que conduce a nuestros sueños, ganaremos las elecciones del 26 de septiembre y desde allí, abonaremos el terreno del futuro, que sólo podrá nacer de la unidad superior de todos cuantos somos hijos de esta tierra.

 
Top