Morón es un barril de pólvora

DESDE MI TORRE
Santiago Guevara

Hemos estado en Morón las últimas dos semanas. Entendemos lo que motivó la fuerte protesta de la semana anterior. Las familias morenses tienen razones para la preocupación y la rabia: la economía y el bienestar local están en rojo. Pero no rojo-rojitos, sino en situación de quiebra. Y van a peor.

En la alcaldía de Mora, la refinería de El Palito y Bolipuertos se anuncian conflictos. En Pequiven y Planta Centro todavía los hay. En la situación confluyen el desplome de las empresas públicas, el fracaso de las formas “socialistas” de producción, la precariedad financiera de la alcaldía, la gerencia maula generalizada, las relaciones laborales desmejoradas, la ola de despidos y el cuadro general de miseria y empobrecimiento.

El chavismo local está impactado y fracturado. Pudimos presenciar en vivo el alto tono con el cual se dirimen las situaciones internas. El descontento contamina la unidad del oficialismo, presagia más conflictos y plantea tendencias hacia un movimiento local más centrado en los problemas reales de la gente que en los colores políticos.

En la protesta y en lo que vi y oí esa semana están actuando juntos los de los dos polos políticos del país y muchos que no son ni lo uno ni lo otro. Ya no es chavismo y oposición apartes, sino todos para uno y uno para todos. La unidad se está dando no por la vía de la organización, sino de la lucha por el bienestar.

La particular situación de la alcaldía está caliente. El alcalde necesita ayuda. La está recibiendo de su colega porteño. También se la ofrecimos públicamente delante de funcionarios de su confianza y a todos los vientos por la radio. Pero la situación interna es crítica. Y puede explotar.

Le recomendamos aplicar rápidamente criterios de gerencia de crisis. Debe desactivar los conflictos. O se le vendrán encima más problemas. La terrible situación del conflicto político nacional origina buena parte de los problemas. Genera el ambiente de lucha observable en todas partes.

Pero no se puede jugar con los demonios. El diablo tienta. Es mejor resolver los problemas que dejar que se resuelvan solos. En medio del conflicto, cualquier desenlace es posible. Y algunos son indeseables. Ojalá se atiendan bien las cosas.

 
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