Tres momentos del Bicentenario

Yván Serra Díaz

Periscopio
Yván Serra Díaz*

El amanecer del Bicentenario del 19 de abril llega con la noticia del suicidio de Edwin Valero, campeón mundial de boxeo, quien un día antes asesinara a su esposa. Carlos Ignacio Ortega un abogado a quien le depara un promisor futuro en Derecho Constitucional nos informa a través de su muro de Facebook, que el juez que dictó las medidas sustitutivas de libertad habría sido el mismo que sentenció la detención de Richard Blanco. Valero debió acudir a Cuba para someterse a un tratamiento de rehabilitación contra su adicción al alcohol y las drogas, sin mayores cuidados y amparados en su condición de campeón mundial, invitado de Aló Presidente y portador de la cara del golpista del 4F en su pecho, pudo escapar de las autoridades, para desgracia de él y su esposa. La politización de la justicia se paga con detenciones arbitrarias y muertes de inocentes.

Un forista de Noticiero Digital ofrece unas imágenes del Supermercado Bicentenario ubicado en el C.C Babilón de Barquisimeto. Las fotos muestran visiones denigrantes de colas, desorden, suciedad, desabastecimiento. Lo que fuera la cadena de Supermercados Éxito, se hunde cada vez en la desidia e improvisación, de quienes creían como Perón que el cargo habilita. Se cree que la conciencia revolucionaria y socialista produciría bienestar, cuando lo que produce es una sociedad de “buscadores de rentas”. Entiéndase un país donde las personas en lugar a dedicarse al trabajo productivo, se dedican a gestionar los favores del Estado, a través de estipendios como becas, subsidios o comisiones o un cargo público, donde se premia la lealtad política en lugar de la productividad.

La semana anterior al Bicentenario se juramentaron los miembros de la milicia nacional bolivariana, al día siguiente la brigada de la guerrilla comunicacional. El lenguaje militar es la marca de fábrica desde que este gobierno asumiera el poder en el año 1998. Toda elección es una campaña militar, a los activistas se le organiza en unidades de batalla electoral; al primer mandatario (electo) sus subalternos lo llaman mi comandante presidente. Esta simbología es para recordarle a la gente que en el socialismo del siglo XXI los ciudadanos son soldados, y el papel que les corresponde a los soldados no es deliberar, sino obedecer.

Celebremos pues los doscientos años de independencia.


* Licenciado en Estudios Políticos UCV

www.periscopio2.blogspot.com

 
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