Del capitalismo de Estado al Estado socialista

Victor Bolívar

EN TIEMPO REAL

VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR C.

“Art. 1o.- Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.” Constitución de la República de Cuba

Los atributos del Estado Socialista en Cuba han quedado plasmados en su constitución como testimonios meramente enunciativos, divorciados de la terrible realidad de un país gobernado por quienes han recurrido a todo tipo de argucia para justificar un poder tan perpetuo como omnímodo. Son letras muertas sus preceptos sobre la democracia, libertad política, justicia social, bienestar individual y colectivo y solidaridad humana. Innecesaria por obvia su probanza.

No obstante ello, el objetivo trazado por este régimen es el que Venezuela se convierta formalmente en un Estado Socialista, sin que importe el enorme fracaso de ese modelo en la tierra de Martí. Los prolegómenos que hoy vivimos, no son más que los necesarios pasos para transitar hacia ese inexorable destino según el código chavista. Han avanzado mucho en tan poco tiempo. Del municipio a la comuna como de la propiedad privada a la social hay largos trechos que cortos se han quedado por el avasallamiento oficialista.

Cabe recordar -por útil- que con la promulgación de la Constitución venezolana de 1961, quedaron suspendidas algunas garantías en áreas que se consideraron de vital importancia para que las asumiera con exclusividad un Estado cuyo fortalecimiento era un imperativo. Las descomunales obras y la acción social sin precedentes que se ejecutaron y desarrollaron durante los primeros periodos de nuestra era democrática dan fe del acierto de entonces.

Al transcurrir los gobiernos posteriores, ese papel rector del Estado en áreas de trascendencia económica comenzó a distorsionarse, al extremo de tenerlo como un particular más en casi todos los rubros  de la economía. Tuvimos a un Estado polifacético, dueño de bancos, seguros, líneas aéreas y marítimas, hoteles, emisoras, televisoras, periódicos, etc., hipertrofiado e impedido de cumplir con su verdadero rol en un contexto que articulara satisfactoriamente lo colectivo con lo individual. Ese capitalismo de Estado con acento paternalista nos estaba llevando al despeñadero.

Tarde fue cuando en el segundo gobierno de CAP se quiso atajar la situación con la restitución de las garantías económicas -que estuvieron suspendidas por tres décadas- y se inició un proceso privatizador de empresas seriamente deterioradas por la incapacidad administrativa, pero abstrayéndose de una realidad sociopolítica, sembrada y regada por una abundancia que fue manejada con criterio clientelar.

Es de esta coyuntura que parte nuestro vía crucis. Hoy se han valido perversamente de esos hechos para imponer el capitalismo salvaje de Estado que hoy padecemos, en una treta del régimen para tenderle la cama a ese Estado Socialista, reservándose sectores y actividades estratégicas, que van desde los recursos presupuestales hasta los eslabones de las cadenas agroindustriales, pasando hasta por la “reserva de aire”, el sistema cósmico, la fabricación de productos de limpieza y aseo personal, así como la de fabricación de papel, entre otros rubros. Esto está en marcha contra todo orden constitucional.

¿Nos dejaremos pasar ese strike?

 
Víctor A. Bolívar C.Víctor A. Bolívar C.
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