Desvariando

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Música, marcha y tortura

Hay días en que las ideas me vienen con facilidad y otras, como hoy, cuando tengo que comenzar a escribir para que mi cerebro coja ritmo. Será que estoy todavía aturdido por las primarias o será que todavía reverberan en mí las recientes conmemoraciones. La del 13 de febrero, un acto de heroísmo no de Águila Uno sino del general Baduel, hoy preso por haber rescatado a su compañero, devolviéndole el mando al que había renunciado. Y la otra, la exhibición militar, que a algunos, al ver las piruetas bielorrusas, les pareció estar en Radio City Music Hall, viendo un show de las rockettes, mujeres hermosas que bailan de manera sincronizada, que -claro- yo no las he visto en persona ¿cómo podría hacerlo sin abandonar mis cosechas? pero que he disfrutado viéndolas desde aquí en el descampado, con la ayuda de mi  pequeño televisor, mientras a otros, al ver a esos pobres indígenas de utilería, más bien les pareció el montaje de una película del Oeste norteamericano, en la que los bravos militares, fuertemente armados -con fusiles rusos por supuesto-  han capturado a un puñado de indios alzados, y parados ellos, firmes en formación, los someten a la tortura de caminar descalzos sobre cemento caliente hasta que confiesen donde se escondió el Cacique.

Fuego en la carne y verde el billete

Me vienen a la mente también las dudas que despertó aquel evento, no sólo porque se trataba de un show militar con indígenas de utilería, para conmemorar no una acción épica, sino aquella gesta civil, sí, totalmente civil, sino más bien porque siendo una fiesta patria, le tocó ser oradora de orden a esa bella dama que preside otro país, la misma que dijo desenfadadamente que comer cerdo le despertaba el apetito sexual, haciendo alusión a lo que ocurrió en su lecho nupcial luego de haber cenado con su marido. ¿Sería que el desfile había sido en honor a José de San Martín? No, no podía ser, reflexionaba yo mismo la semana pasada, recordando que el prócer argentino nunca pasó de Quito, donde se reunió con Bolívar y de seguidas partió hacia el sur.

Pero de lo que sí estoy seguro, dejando mi pensamiento volar, es que allí debió haber un enjambre de cubanos de tal magnitud que Raúl Castro no pudo evitar decir que Cuba y Venezuela son la misma cosa.

Esta mañana, cuando leía las pruebas de la edición que ustedes leerán mañana, vi que en primera página se anunciaba una columna del pájaro Tulio Hernández en las que dice que en Venezuela, hasta la guerrilla es del gobierno, haciendo ver que la imaginación de nuestro Presidente, Águila Uno, por supuesto, es tan fértil, que en lugar de perseguir la guerrilla por desestabilizar su gobierno o sembrar muertes y desasosiego, las crea él mismo para luchar, ha de suponerse, contra los propios venezolanos. Porque contra el Imperio no será,  como bien dice el Padre Ugalde, que pájaro no me atrevo a llamarlo, en su Cátedra de hoy. Y como también, en otro contexto, lo afirma el pájaro Tyszka al dar cuenta de la visita con flux y corbata del ministro Ramírez a EE.UU. “A la hora de contar billetes verdes el Gobierno no es tan rojo-rojito.”

Hasta la guerrilla es gubernamental

Y claro, al leer la prensa de hoy, aquí en el descampado, aprovechando que todavía no había caído la llovizna, asocié esta afirmación, la de la guerrilla gubernamental, con la expropiación manu militari, porque aquí no hay ley, sino Mano Militar, de la zona industrial de Barquisimeto, llevando al Pajarraco Falcón a denunciar el hecho como una nueva arbitrariedad de aquel que por diez años ha seguido, pero que -aunque aún afirme lo contrario- no quiere seguir más. Tanto que le metió un juicio en el Tribunal Supremo, esperanza de tísico, dirían los campesinos, si piensa que le darán la razón, un juicio, repito, pidiendo la nulidad de la Ley que crea el Consejo Federal de gobierno porque es violatoria, y mira que lo es, de la Constitución Nacional. Pero, me pregunto yo, aquí en el descampado, cuando ya comienzan a llegar los pájaros mañaneros y debo pelar los ojos, de qué vale la Bicha cuando quien nos la vendió como Biblia de la Revolución, ahora piensa que no sirve, claro, porque la última palabra es suya, montado allá arriba, sobre su escarpada roca, lejos, sin fuerzas ya para volar, y cada día más lejos del pueblo que prometió ayudar, pero buscando someterlo con sus guerrillas y su astucia, como Lenin y Stalin lo hicieron hace más de ocho décadas y como el Cóndor de Cuba lo hizo después, haciéndolo pasar hambre, recortándole el agua y la luz, y racionándole cuanto Dios crió.

A veces me pregunto, escuchando a sus opositores, para qué va Águila Uno a elecciones, si ya las tiene perdidas, y también me pregunto lo contrario, viendo que Águila Uno parece no preocuparle su baja popularidad, para qué van a elecciones los demás, si el único que manda en el país, está absolutamente convencido de que ya ganó.

Ustedes ya me conocen y saben que cada tarde y por la noche también, cuando las cosechas que cuido están libres de peligro, pienso y pienso y pienso más, y no logro dar con la respuesta. Porque pareciera que estamos jugando ajedrez en diferentes tableros, jugando solos, cuando a lo mejor el juego es otro, todo un enigma que no hemos podido descifrar.

Deus ex machina

Así, con ese latinazo, recuerdo que describían los finales felices, inesperados con frecuencia pero siempre felices de las películas de antes. Y vivieron felices hasta el fin de sus vidas…

Ustedes se preguntarán por qué comienzo a hablar de película y yo les respondo, si es que aún no se han dado cuenta, que lo hago porque desde que comencé hoy a escribir estoy desvariando.

Hasta la semana pasado, la Unidad no se iba a dar, las Primarias iban a ser un desastre. En todo el país había problemas, y la Mesa de la Unidad no lo podría lograr. En Carabobo era peor, con el Pájaro Carpintero, repiqueteando los árboles en busca de lombrices, y el Pájaro Bullanguero, declarando guerra todos los días, la población sentía que el mundo se iba acabar.

De pronto, todo terminó, y lo que amenazaba con convertirse en un temporal, dio paso a una sensación de triunfo y tranquilidad.

¿Será cierto que vivirán felices eternamente? Yo, humilde Espantapájaros que soy, con todo y mi uniforme militar y los cinco soles que llevo en la charretera, no lo puedo asegurar.

Lo que sí se confirmó en los últimos días es lo que veníamos vaticinando semana a semana. Al Pájaro Alacrán definitivamente le gusta el Queso, y mejor si es amarillo. También se confirmó que se la tiene jurada al Tuqueque, animal útil porque a nadie hace daño y se come las alimañas.  Se la tiene jurada porque sacó su cabecita, le dio una paliza a su compinche, tomó control del partido, aquí mismo donde nació el Alacrán, y eso no lo va a tolerar. Y yo que lo conozco bien, les confieso, desde aquí en mi descampado, que el Pájaro Alacrán no lo hace por mal, a veces llega incluso al extremo de poner en peligro su propia existencia, pero no lo puede evitar. Así nació, así está impreso en sus genes, y esa es su naturaleza.

 
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