Disuasión y guerra asimétrica bolivariana

Orlando Ochoa Terán
o.ochoa@worldnet.att.com

En la ex Unión Soviética y otros países socialistas los desfiles militares eran oportunidades para exhibir sistemas de defensa y tropas entrenadas que servían para disuadir a potenciales enemigos de las consecuencias de una agresión. Las marchas de ancianos y escolares bolivarianos, así como la coreografía de cadetes bielorrusos, parecen dirigidos a persuadir a eventuales agresores de lo contrario.

Un conflicto asimétrico presupone esencialmente una fuerza beligerante muy superior enfrentada a otra que compensa su debilidad con novedosas estrategias, tecnologías y sorprendentes tácticas. Un ejemplo histórico de confrontación asimétrica y el uso ventajoso del terreno fue la batalla de las Termópilas. El estrecho terreno de un valle fue utilizado hábilmente por Leonidas para descontar la enorme ventaja numérica de los persas.

La novedosa y superior tecnología del gran arco compensó a los ingleses la ventaja de los franceses en las batallas de Agincourt y Crécy. Ejemplos de fuerzas inferiores en posición de defensa instrumentando tácticas no convencionales ofrecen la Revolución de Independencia de EE UU; la guerrilla española contra la invasión de Napoleón; la Resistencia Francesa en la Segunda Guerra Mundial; los partisanos de Tito en Yugoslavia; la insurgencia en Irak y Afganistán.

Aparentemente confundidos con los principios de la guerra asimétrica, los estrategas militares bolivarianos parecen estar convencidos, sin otra consideración, que en la debilidad operacional y moral reposa la clave de una corporación armada. Para proyectar estas debilidades ofrecieron el espectáculo tragicómico de milicias integradas por escolares y ancianos al tiempo que anunciaban el retiro compulsivo de casi dos centenares de oficiales que se han negado a proclamar el socialismo o la muerte.

Desde que la doctrina bolivariana adoptó la teoría asimétrica hace 8 años, ante la “inminente” invasión de EE UU, no es posible precisar si ya la abandonó porque se trataba de un disparate o porque han querido confundir a sus propios oficiales siguiendo literalmente la máxima de Sun Zsu que postula que todo conflicto está basado en el engaño.

La “deterrence” bolivariana

En estrategia militar, la disuasión es un mensaje dirigido a un potencial agresor a fin de que se inhiba en virtud de los incalculables daños que le infligiría un poderoso y sólido establecimiento militar con un robusto espíritu de cuerpo y el respaldo de un pueblo unido detrás de este propósito.

Si esta es la premisa ¿cuál es el mensaje que trata de transmitir la estrategia militar bolivariana a los potenciales agresores con esta marcha de milicianos escolares y hombres y mujeres de la tercera edad cuyas edades competían con los FAL que portaban sobre el hombro? Estas imágenes fueron distribuidas por todo el planeta.

La confusión estratégica se acrecienta con el desfile militar del 19 de Abril en el cual se destacaron por lo novedoso, los indígenas con taparrabos rojos bolivariano y la coreografía de los cadetes del dictador Lukashenko que remedan a las rokettes de Radio City Music Hall de Nueva York.

Coreografía militar

Las consecuencias de esta zarzuela militarista no se hizo esperar.

Mientras en Caracas se desarrollaba esta peculiar estrategia disuasiva, el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, en una entrevista con el diario El Tiempo de Bogotá, desestimó de tal forma el costoso esfuerzo bélico y geoestratégico del presidente Chávez, que obligó al viejo Fidel Castro a saltar al ruedo para jurar que “la persona que más preocupa a EEUU es Hugo Chávez”, entre otras edulcoradas lisonjas.

Interrogado el secretario de Defensa sobre la demorada invasión gringa contestó: “No sé quién cree que lo va a invadir a él”. ¿Es Venezuela un factor de desestabilización de la región? “Menos ahora que hace unos años”. ¿Vínculos entre Hugo Chávez y las FARC? “No tengo realmente una buena medida sobre la magnitud del apoyo venezolano a ese grupo”. ¿Le inquieta Irán en la región? “Ha habido alguna preocupación sobre algunas actividades políticas encubiertas, pero no creo que eso sea un problema significativo”.

¿Se debe preocupar Colombia por la compras de armas? “Por lo menos observarla de cerca”. “La realidad de la adquisición de armas es que transcurren años antes de que todo lo adquirido se entregue y quién sabe qué pase en el entretanto”.

Todo esto hace pensar que la incalculable fortuna invertida por el presidente Chávez para meterle miedo al imperialismo se malbarató, o por el contrario, el imperialismo lo subestima y en consecuencia esta displicencia le costará muy cara.

 
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