El extraño Mockus

Manuel Felipe Sierra

FÁBULA COTIDIANA
MANUEL FELIPE SIERRA

Aquella mañana de octubre de 1993 el auditorio de la Universidad Nacional de Bogotá rebosaba de entusiasmo. El rector Antanas Mockus, improvisa una de sus acostumbradas exposiciones. Un grupo de estudiantes expresan una queja con una pita que finalmente contamina al público. Mockus da la espalda, se baja los pantalones y les muestra su trasero. La escena, filmada por un aficionado fue llevada al noticiero QAP y trasmitida a toda Colombia.  Mockus se movilizaba en bicicleta y había escandalizado a Manizales cuando expuso sus genitales en una reunión pública. Pero además de famoso por airear las nalgas era respetado por su solvencia profesoral.

Nunca se imaginó, sin embargo,  que aquel gesto, propio de su temperamento extraño y desconcertante, habría de recordarse ahora en el 2010 cuando su nombre está situado en el umbral del máximo poder. Se trata de un nuevo capítulo de una vida de 58 años marcada por sorpresivas derrotas y victorias. El 1º de enero de 1995 inició su período como alcalde de Bogotá, luego de una campaña inédita y novedosa, sin publicidad, sin promesas y con una propuesta que parecía disonante en el clima político colombiano: la cultura ciudadana. La gestión del nuevo alcalde fue más que impactante. Sus colaboradores no fueron políticos sino técnicos y académicos; durante la campaña no atendió los consejos de los publicistas y los expertos en imagen; no encabezó manifestaciones; no pronunció discursos en las plazas públicas ni su rostro apareció en vallas y cartelones. Pero la irreverencia, la honestidad y la competencia habrían sido suficientes atributos para capitalizar simpatías y cosechar votos.

En esos días corría con suerte en América Latina el fenómeno de la “antipolítica”. Fujimori en Perú, ex rector de una universidad privada,  llegó al poder después de una campaña conduciendo un tractor y ensayaba un modelo neo-autoritario con el apoyo de la élite militar. Collor de Mello accedía a la presidencia de Brasil en la reconstrucción democrática como ocurrencia de cuatro amigos empresarios en el pequeño estado de Alagoas. Su mandato habría de concluir abruptamente como consecuencia del tráfico de influencias y la corrupción. En Venezuela, la alcaldesa de Chacao Irene Sáez, una reina de belleza ocupaba una privilegiada posición en las encuestas y seducía a los partidos tradicionales para la  elección presidencial.

La gestión de Mockus como alcalde lo puso en la vía de la aspiración presidencial también en 1998. Finalmente decidió acompañar como vicepresidente a Noemí Sanín. Durante la campaña protagonizó otro de sus actos espectaculares: en un debate televisivo arrojó un vaso de agua al candidato liberal Horacio Serpa para ejemplificar “sus métodos pedagógicos”. Mockus regresó el 2000 a la política, se postuló y ganó nuevamente la Alcaldía de Bogotá. El 2003 decidió tomar un año sabático y realizar pasantías en varias universidades profundizando el tema de la cultura ciudadana. La experiencia bogotana fue trasladada a otras ciudades colombianas y trascendió a otras naciones. Mockus se relacionó con el alcalde de Chacao Leopoldo López y asesoró proyectos y dirigió talleres y conferencias. El año pasado, el alcalde Emilio Graterón renovó en Bogotá los vínculos con Corpovisionarios, la organización que dirige Mockus. Hace unos días en una videoconferencia el ex alcalde explicó los resultados de una  encuesta de cultura ciudadana realizada en la Gran Caracas.

En la consulta parlamentaria del pasado 14 de marzo el uribismo ratificó su condición de fuerza mayoritaria. Este resultado fue congruente con las predicciones en materia presidencial. Es decir, de haberse autorizado el referéndum para una nueva reelección, éste al igual que la competencia presidencial, habría sido favorable al proyecto reeleccionista de Uribe. Los porcentajes en ambos casos rodeaban un 80% a su favor. Sin embargo, no siempre los niveles de popularidad y aceptación de los líderes guardan relación con la realidad política. La Corte Constitucional echó atrás la solicitud para la consulta; una decisión que demuestra el ejercicio fluído de los poderes públicos en ese país.

¿Se podía pensar entonces que había llegado la hora de Antanas Mockus, convertido en jefe del Partido Verde junto con otros ex alcaldes, cuando su votación parlamentaria se revelaba demasiado modesta? Todo indicaba hasta hace poco que las posibilidades de Juan Manuel Santos como heredero del uribismo habrían de ampliarse con el apoyo de otros partidos. La última encuesta del lunes 26 de la acreditada Ipso-Napoleón Franco cambia el escenario.  La medición le otorga 38% a Mockus frente a un 29% de Santos; lo que indica que ambos deberían ir al “balotaje”  del 20 de junio.[i] Según las críticas, una opción ascendente como la de Mockus es imposible que pueda revertirse en escasos días. De esta manera, el ex alcalde se colocaría en una clara ventaja en la disputa presidencial. Falta saber si Colombia, un país envuelto en la guerra y bajo el imperio del narcotráfico, podrá ser gobernado por el héroe de la “antipolítica” que conoció la fama gracias a la travesura inocente de mostrar el trasero.


[i] Nota de la Redacción. La encuesta realizada por la Universidad de Medellín el pasado 14 de abril muestra a Juan Manuel Santos con 34,4%, seguido por Mockus con 27,1%. Sin embargo, coincide con la medición posterior de Ipso-Napoleón Franco en cuanto a que la Presidencia de la República se dirimirá entre estos dos candidatos.

 
Top