Julio y el sur

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

No es un secreto que he sido y soy amigo de Julio Castillo; por esa razón he seguido de cerca su actividad política, que por decir lo menos, es interesante y particular.

Ha sido muchísimas cosas, entre otras: Líder estudiantil, Síndico y Concejal de Valencia, Vicepresidente de la Cámara de Diputados y Alcalde de Naguanagua; sin embargo, lo curioso no son sus logros, sino la aparente incongruencia entre el personaje y el segmento de la población que sustenta su liderazgo.

Julio estudió en París, habla fluido varios idiomas, ha sido profesor universitario por décadas, tiene una inmensa sensibilidad por el arte en todas sus expresiones, es un polifacético lector, hábito que lo convierte en un excelente conversador de cualquier tema; es un melómano que debe tener un Ipod cargado de tangos, milongas, arias de ópera y zarzuela, joropo y tonadas venezolanas, salsa brava, música napolitana, muchos boleros y hasta la trova cubana.

Es un sibarita. Conoce de vinos y de comida gourmet pero nadie puede creer la cantidad de chicharrón o de empanadas de su amiga Belén que es capaz de comer y para nuestra envidia, sin engordar.

Como si fuera poco es un tipo que fenotípicamente no se parece en nada a la gente que vive en nuestros barrios. Por el contrario, tiene pinta de sifrino y quien lo conoce a medias pudiera pensar que lo es.

En fin, este caballero que llegó a ser distinguido como el “hombre elegante del año” por un prestigioso diario regional, resulta ser uno de los líderes populares consolidados más importantes de Carabobo y así lo demostró una vez más el domingo cuando resultó el candidato más votado en las primarias de Carabobo con 21.424 votos de las zonas más populares del estado.

Nunca ha perdido una elección en Miguel Peña y Santa Rosa; incluso en el año 95, Julio salió victorioso en las parroquias más populares, frente al fenómeno electoral que fue nuestro querido y recordado Paco Cabrera, quien competía en llave con el Pollo.

Aunque esta fehaciente realidad pudiera tener varias causas que la expliquen, no hay duda que la fundamental es que el pueblo no es tonto, que la gente humilde entiende de entrega, de honestidad, de mensaje, de liderazgo.

Ojalá la dedicada carrera de Julio y sus resultados nos sirvan de ejemplo a quienes aspiramos una Venezuela mejor y nos enseñe que vale más un abrazo que un afiche, un apretón de manos que una promesa, un afecto que una dádiva.

 
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