Uníos

JESÚS HERAS –

Hay palabras que parecieran tener vida propia. UNIDAD es una de ellas. Es de esas palabras que por sí solas expresan un sentimiento positivo, es lo opuesto a división, a anarquía, a desorden. No hay consigna política, himno nacional, declaración de principios, discurso solemne que no la emplee. Hay países que la usan como nombre: los Estados Unidos de América, los Estados Unidos Mejicanos, incluso, en una ocasión de veleidades federales, Venezuela se llamó: Estados Unidos de Venezuela.

Ciertamente, en la vida social la unidad es un valor. Sólo los pueblos que han contado con un liderazgo capaz de unir al país bajo un proyecto unitario han avanzado. Las rivalidades políticas, raciales, religiosas, tribales, han estancado a los pueblos por siglos y han hecho que unos países retrocedan, mientras otros avanzan.

¡Pero ojo! La Unidad, como palabra al fin, es peligroso ponerla en boca de cualquiera. La usan demócratas y dictadores; tirios y troyanos, gente buena y gente mala. La misma palabra puede tener una valoración distinta dependiendo del momento, del propósito, de la situación y de quienes la invocan, demostración palmaria de porqué no debemos descontextualizarla.

Miguel Cocchiola

EL INCENDIO EN EL BOSQUE

En nuestro país ha tomado una connotación especial el tema de la unidad y, en la práctica, es un vocablo del que se han adueñado las fuerzas democráticas para enfrentar las pretensiones totalitarias del gobierno del presidente Chávez. De esa suerte, la unidad ha devenido en icono, en fetiche -diría un sexólogo.

Convendría poner énfasis, de pasada, en que no necesariamente la unidad es una consigna o propósito correcto en cualquier momento y lugar. En sentido estricto, en una democracia la unidad debería ser un desiderátum después y no antes de la elección. Durante las consultas lo lógico sería la diversidad, el debate, la confrontación. De hecho, hasta 1998, en Venezuela -como en todas partes- los procesos electorales se dirimían entre opciones de todo tipo y de distinto signo. De entre ellas escogía el elector. Si se nos permite el símil, hacían el mismo día las primarias y la elección final.

Lo cierto del caso es que Venezuela no vive condiciones normales. La extrema polarización del país tiene su correlato en la realidad electoral. La política de tierra arrasada que el Presidente ha querido imponer a sus adversarios ha provocado un sentimiento gregario entre los amenazados, llevándolos a elevar la unidad a nivel de dogma sacramental.

Julio Castillo

Hasta aquí hemos llegado. La sociedad ha empujado fuerte, con el auxilio de los medios independientes, y se ha conformado la Mesa Democrática que oficia de Estado Mayor de esa unidad electoral.

En las circunstancias que vive el país, es legítimo meter en el congelador la diversidad variopinta que adorna a la democracia y mimetizarnos en plataforma electoral unitaria. De no hacerlo, estaríamos llevando agua al molino del autoritarismo imperante.

Alguna vez escuchamos a Pedro León Zapata recordarnos que cuando las llamas abrasan el follaje corren juntos el tigre, el conejo, el zorro y el ratón. Depredadores y víctimas, huyendo del fuego, del enemigo común. Ya llegará el momento cuando, extinguido el incendio, podremos regresar al orden natural de cosas.

PRIMARIAS EN CARABOBO

Luego de meses de arduo trabajo -la verdad sea dicha- se concibe un acuerdo que, salvo pequeños cabos sueltos, recoge un amplio espectro de las fuerzas democráticas del país. Se definen cientos de candidaturas por consenso y 22 de ellas van a elecciones primarias.

En Carabobo se realizan cuatro elecciones primarias y con un porcentaje de asistencia muy superior a la media mundial, se eligen 6 candidatos a las elecciones de septiembre. De esos 6, cinco (5) ganadores fueron postulados por la alianza liderada por Proyecto Venezuela, a lo cual habría que agregar un sexto, Levis Eugenio Mendoza, quien gana por forfait en el circuito 4, mientras la alianza liderada por el alcalde Scarano, acompañado de PJ y UNT, que participaba en tres circuitos, obtuvo el triunfo significativo de Miguel Cocchiola.

El estado Carabobo fue obviamente la entidad con mayor número de candidatos escogidos en primarias, y también de mayor concurrencia de electores, lo cual da una importante legitimidad de arrancada a esa plataforma.

Los resultados en Carabobo fueron por demás lógicos, dado no sólo la fuerza política relativa de las alianzas, sino porque en todos los casos, los candidatos -independientemente del color político- eran de hecho líderes naturales de sus respectivos sectores.

Un dato digno de resaltar, es que se dio -aunque de manera indirecta- la polarización que existía entre Miguel Cocchiola y Julio Castillo en la contienda por la alcaldía de Valencia antes de producirse en 2008 la cuestionable “doble” inhabilitación del segundo, la primera fallida, frente al TSJ y la segunda determinante, ante el CNE, cuando “extrañamente” se decidió que Naguanagua no pertenecía a la Gran Valencia, mientras sí pertenecían a la misma Los Guayos y San Diego. “Cosas veredes, Sancho”.

En efecto, aunque esta elección no es estrictamente comparable a la anterior, por haberse incorporado a Valencia los municipios San Diego, Naguanagua y Libertador (y también porque la concurrencia de electores fue porcentualmente tres veces mayor en el circuito #3), Castillo de los dos, resultó el más aventajado, al lograr que 9 de cada 10 electores del Circuito 5 votaran por él.

Otros con muy alta votación en sus respectivos circuitos, fueron Miguel Cocchiola, Eduardo Pino, Noé Mujica e Ylidio Abreu. En el Eje Oriental, conformado por los municipios Guacara, San Joaquín y Diego Ibarra, se dio como se esperaba una confrontación pareja entre dos liderazgos vinculados directa o indirectamente a Proyecto Venezuela. A la postre se impuso -pensamos que para bien- Vestalia Sampedro, quien por sus méritos parlamentarios (recordemos que fue hasta hace cinco años Coordinadora del Bloque Opositor en el Parlamento nacional) hará una excelente aporte a la futura fracción carabobeña. Aunque, claro, primero deberá imponerse en lo que se anticipa será otra reñida contienda frente al candidato del PSUV.

LOS PELOS EN LA SOPA

Era natural que en un proceso complejo quedaran cabos sueltos, el de Enrique Mendoza ex gobernador del estado Miranda, es uno de ellos. Se trata de una aspiración legítima y respetable y es una asignatura pendiente y a resolver para la Mesa Democrática. Yon Goicoechea, excluido “por consenso” de su circuito natural, renunció a la candidatura al Parlamento Latinoamericano que le ofrecieron a cambio.

En Carabobo, a su vez, se presentaron incidentes de mal gusto cuando en los centros de votación en los que sufragarían tanto el Gobernador como el ex Gobernador Salas Römer, se apostaron barras de funcionarios y simpatizantes del Alcalde de San Diego para corear la consigna “factura, factura, factura”. Sin embargo, pese a existir -como hemos visto- “facturas” de lado y lado, todo se superó sin contratiempos mayores. El Gobernador fue recibido por nutridos aplausos y ante los medios convocó a la Unidad Superior, mientras el ex gobernador, al salir con su esposa del Centro de Votación en el Colegio Pedro Castillo, se zafó de su escolta y desarmó la protesta al cruzar la calle para saludar cordialmente a quienes hasta segundos antes coreaban agresivas consignas en su contra. Todo terminó en paz.

UN FINAL FELIZ

El saldo final fue positivo en todo el país, coronándose con éxito el difícil proceso que, sin ser perfecto, produjo la mayor suma de unidad posible en un país demasiado acostumbrado a decisiones tomadas a distancia del elector, pero que, guiado hábilmente por Ramón Guillermo Aveledo, supo abrir un tímido pero promisorio espacio a la realización de primarias. Tímido porque, como vimos, sólo 22 candidaturas fueron escogidas por los electores. Promisorias, porque su resultado dejó la sensación de que es por esta vía como en adelante se debe construir un sólido piso para la alternativa de poder que Venezuela reclama.

De cara a las elecciones parlamentarias de septiembre, un panorama prometedor se ha abierto en toda Venezuela. Y en cuanto a Carabobo, “saldadas las cuentas”, ha nacido un sentimiento unitario que debemos cultivar. Al día siguiente, ambos comandos ofrecieron ruedas de prensa, comprometiéndose a trabajar unidos, algo que desde esta atalaya editorial queremos saludar.

Ahora comienza una nueva etapa. Uníos, uníos de verdad, habría afirmado Bolívar, “Uníos o la anarquía os devorará”.

 
Jesús HerasNo photo
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