“El trabajo en equipo, es clave en el deporte y la política”

IVAN OLIVARES: EL TRABAJO EN EQUIPO ES LO MÁS IMPORTANTE NO SÓLO EN LA CANCHA SINO EN LA ASAMBLEA NACIONAL

El ABC de Iván Olivares, atleta, líder deportivo y aspirante a la AN

DEPORTE Y LA POLÍTICA”

La victoria sobre Brasil en el Fórum de Valencia marcó un mito en el básquetbol venezolano; Proyecto Venezuela lo llevó al lado de Paco Cabrera, al Consejo Municipal de Valencia donde se desempeñó como vicepresidente; destacan sus gestiones gerenciales en el cabildo metropolitano de Caracas y la Alcaldía de Chacao;  y ahora aspirante mediante primarias a la AN apuesta de nuevo al entendimiento por una gestión a favor de los sectores populares

MANUEL FELIPE SIERRA

Su historial deportivo es más que conocido. Podría decirse que es una de las leyendas del deporte venezolano. A los 18 años fue miembro de la Selección Nacional de Baloncesto. En su caso se combina también su vocación de servicio público. Concejal del Consejo Municipal de Valencia, Secretario de Deporte de la Alcaldía Metropolitana y Gerente Deportivo de la Alcaldía de Chacao han sido pasos en la trayectoria de Iván José Olivares Álvarez. El domingo 25 en el circuito 1 del Distrito Federal integrado por Catia, El Junquito y la Pastora su nombre como militante de Primero Justicia y con el apoyo de la Mesa de la Unidad Democrática fue escogido en las primarias previas a la consulta del 26 de septiembre que definirá la composición de la nueva Asamblea Nacional. Olivares llega a la entrevista dispuesto a contar anécdotas y vivencias y reafirmar su compromiso ciudadano. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

¿Cuándo y  por qué decidiste optar a una representación parlamentaria?

Bueno tengo que decir que fue una decisión de las bases, de los militantes de los partidos de la Mesa de la Unidad; la proposición inicial fue de Primero Justicia que me eligió como candidato para este circuito, el número 1 que está conformado por Catia, La Pastora y El Junquito. Los partidos hicieron su escogencia interna, unas primarias que fueron organizadas por ellos mismos; lo de ahora fueron unas segundas elecciones.

¿O sea que tú nombre fue propuesto por las bases, no fue una imposición de las direcciones partidistas?

Si, así fue y ello me dio más ánimos de participar en las primarias. Yo creo que todos los ciudadanos tenemos el derecho de participar a favor de la democracia y para forjar el país que debemos dejarle no sólo a nuestras familias sino al país con calidad de vida que requerimos todos los venezolanos.

Siempre has tenido, junto a tu condición de atleta, vocación por el servicio público

Sí. Antes de que naciera la Fundación Iván Olivares, yo venía haciendo una labor social, como jugador con Trotamundos de Carabobo, con Cocodrilos de Caracas y una pasantía que tuve por Maracaibo durante un año; pero los 25 años en los que representé a mi país con una franela, como miembro de la selección nacional, fue lo que fortaleció esa vocación social. Allí nació mi Fundación y en todo ello hubo una persona, un “Pepe Grillo”, que me dio mucho valor y me impulsó para hacer lo que tenía que hacer que fue el difunto Padre Rivolta, fundador de los hogares “Crea” y de tantas instituciones benéficas.

¿Qué recuerdas especialmente de esa etapa de tus comienzos como jugador de básquet?

Fue una etapa muy bella. Yo digo siempre que los venezolanos respondemos con éxito en todas las cosas que nos proponemos. En esto somos fenómeno. Yo he visto un plomero que cambia  una tubería sin la llave idónea, por ejemplo, y eso es parte de esta creatividad y este empeño que nos caracteriza. Yo formé parte  de ese gran equipo, al cual los venezolanos le daban el mayor rating en RCTV para trasmitir esa alegría que no sólo llegaba a los niños sino a la señora de servicio, al mecánico, al panadero, a esas madres que recuerdo se levantaban muy temprano para ver qué pasaba con doce jugadores que éramos doce personalidades en una cancha de baloncesto.

Ivan Olivares

“SI PODEMOS”

¿De esa etapa feliz recuerdas alguna anécdota?

Bueno imagínate, el Fórum de Valencia. Este escenario fue algo muy especial.  RCTV y me da nostalgia nombrar a ese gran canal televisivo, trasmitió con sus locutores  Pepe Delgado, Gustavo Suárez y otros, el Suramericano de 1991. ¿Por qué nombró ese Suramericano?  Porque allí ocurrieron varios hechos que siempre recuerdo.

¿Cómo cuáles?

Bueno uno es muy interesante.  Antes de comenzar ese partido con Brasil, la gente decía que no podíamos ganarle a ese equipo. El nombre de Brasil era una franela que pesaba muchísimo. El segundo hecho fue cuando la confederación brasileña de básquet nos prohibió  que se tocaran las notas del himno nacional porque ello anímicamente podría disminuir la capacidad de juego de su equipo. Ya cuando iban a hacer el salto entre dos, se ha levantado todo el público en el Fórum de Valencia con una bandera de dos metros a media asta y empezaron a corear el himno. Aquello fue histórico. Fue histórico porque esa  radiación llegó mucho más allá de lo normal, y fue así. El tercer fenómeno que generó ese juego, fue cuando quedaban menos de 5 minutos, y era imposible contrarrestar los 19 puntos en contra que nos llevaba Brasil. Hubo una persona del público que con la misma bandera de 2 metros empezó a correr por todo el gimnasio y empezó a gritar, “Si podemos”. Bueno todo el público se ha levantado y empezaron a gritar también “si podemos, si podemos”, y empezamos a disminuir la diferencia: 17, 15, 13.

¿Una cuenta regresiva nerviosa?

Sí, una cuenta regresiva y antes que terminara el tiempo ya nosotros  habíamos superado la barrera de los 19 puntos, y nos habíamos ido encima por 4. Después el juego se fue a tiempo extra y ganamos. Entonces pasamos a la historia en este Suramericano donde nadie daba un bolívar por la representación venezolana. Aquello creó una gran emoción y una gran afición por el básquet. Después fue el preolímpico de Portland  con los juegos que se trasmitía a las 3 de la mañana y la gente los veía en sus casas, en un restaurante, en cualquier lugar donde estuvieran. En esa Venezuela empezó a vivir otra alegría más por el deporte, y comenzamos a ser respetados por el público venezolano.  Y esa historia que marcó nuestras vidas, no sólo de nosotros los jugadores sino de todos los venezolanos comenzó el día en que 10 mil personas en el Fórum de Valencia gritaron: “si podemos, si podemos, si podemos”.

¿Después de esa etapa eres elegido concejal en Valencia propuesto por Proyecto Venezuela, cómo fue ese proceso de traslado del deporte a la política?

En el área política tuve muchos problemas desde el principio, pero entonces empecé a darme cuenta que era más importante participar temiendo que lo que venía a los venezolanos no era nada fácil; y de hecho así pasó. Me ofrecen una oportunidad política pero en el contrato con Trotamundos  había una cláusula  que lo anulaba si participaba en cualquier  movimiento político y en ese entonces me quedaban 3 años de vigencia de la contratación; el contrato llegaba hasta el año 98 y se me planteó un dilema: o me quedaba muy bien económicamente o decidía participar y dejar una huella en la política y opté por lo segundo.

¿Fue una decisión fundamental en tu vida?

Sí, fue un momento decisivo, un momento donde comencé a crecer y me dije “este es el camino que yo quiero para Venezuela”.  Y di el salto al mundo de la política, perdí el contrato de Trotamundos, me suspendieron del equipo pero todo lo que ocurrió hoy considero que fue valioso para mi vida. Participé con Proyecto Venezuela, un partido altamente representativo del sentimiento democrático de los carabobeños y salí electo como concejal de Valencia en el circuito Rafael Urdaneta. En esa elección ganó la alcaldía el señor Paco Cabrera, también candidato de Proyecto Venezuela. Por cierto que no se me olvida una anécdota. En esa oportunidad el Dr. Salas Römer, entonces gobernador, le dijo sonriente a Paco, que era su amigo, “nunca olvides que Iván Olivares fue quien te impulsó a ganar este circuito”. Bueno no sé si fue así pero durante 5 años estoy agradecido de mi gestión como concejal y como vicepresidente de la Cámara Municipal porque el presidente era el acalde Cabrera y creo que dejamos otra huella en la historia.

“IVAN OLIVARES NO ES DE UN EQUIPO EN PARTICULAR SINO DE VENEZUELA”

Nosotros no manejábamos grandes recursos económicos y se ponía de moda entonces el “parlamentarismo de calle”, algo que nosotros veníamos haciendo desde mucho antes a través de obras sociales. Un día le dije a mi compañero el Dr. Víctor Pacheco: “mira Víctor nosotros fuimos elegidos por el pueblo y ellos esperan de nosotros una respuesta contundente,” y entonces nos preguntamos “¿qué vamos a hacer los dos?”.  El primer caso que se dio fue el de la clínica Santa Bárbara Bendita. La gente del sector estaba haciendo allí una construcción en un espacio ilegal. Algunos concejales negaban su voto pero Pacheco y yo no hablamos de la permisología, que se consideraba ilegal. Impulsamos la obra  y no necesitábamos de maletines de dinero para realizar nuestra labor. Así desarrollamos otras iniciativas en beneficio de la comunidad.

EL DEPORTE ES ALGO SAGRADO PARA EL PUEBLO

¿Crees entonces que se puede combinar el trabajo social siendo alcalde o legislador con el deporte? ¿Existe una relación natural entre ambos campos?

Sin duda.  El deporte es algo sagrado para el pueblo y la gente lo quiere y lo pide. Aunque no seguí con Trotamundos terminé mi carrera con los Cocodrilos de Caracas pero quiero destacar que Iván Olivares no es de un equipo en particular, es de Venezuela y lo bonito de la relación entre el deporte y la política es que nosotros sabemos trabajar en equipo y trabajar en equipo es la clave tanto en el deporte como en la política; un ser humano que no sepa trabajar en equipo puede disponer de mucho dinero pero siempre terminará perdiendo.

¿Cómo fue tu experiencia como Secretario de Deportes de la Alcaldía Metropolitana?

Cuando me hicieron el ofrecimiento lo primero fue preguntarle al alcalde Alfredo Peña que era lo que realmente él quería y me dijo que me fuera inmediatamente a trabajar; le dije en ese momento que no podía trabajar con él pero que quizás más adelante podrá ser. Al tiempo me volvieron a llamar para ofrecerme la Secretaría de Deporte y le dije que la aceptaría pero sin limitaciones. Me preguntaron qué entendía por limitaciones y respondí que no quería obligar políticamente a la gente que trabajara conmigo, y que no quería obligar a una actividad que no le saliera del corazón. Acepté y me propuse trabajar con las comunidades, ahí dejamos huella, trabajamos a fondo con la comunidad e inauguramos 53 canchas deportivas, reinauguramos el “Chato Candela” que tenía 19 años abandonado con sus instalaciones prácticamente destruidas. Allí reclutamos gente de la comunidad, carpinteros, electricistas, obreros y emprendimos esa obra tan importante para el deporte caraqueño y de tanta tradición además. Allí, a pesar de que existía una situación política muy difícil, se hablaba de la violencia, del saboteo, pudimos incorporar a todos los grupos, a los Tupamaros por ejemplo, que entendieron que las obras que rescatábamos eran para beneficio de todos y que no lo hacíamos por un interés político partidista sino para beneficio de la comunidad.

Después de esta experiencia asumes la gerencia deportiva en la alcaldía de Chacao

No hay esfuerzo grande ni esfuerzo pequeño. El esfuerzo es producto de la vocación de servicio, del amor y del interés que uno le ponga a las cosas. Allí estuvimos un año con el alcalde Leopoldo López. Era otra cosa en verdad. En Chacao no hay barrios y los pocos que hay son barrios estables, comparado con los problemas de Caracas.  Ahí hicimos cosas también muy interesantes porque si bien Chacao es un municipio más pequeño por ese municipio pasa buena parte de la población caraqueña y allí también se refleja muchos de los problemas de la capital  sobre todo el problema de la inseguridad. Pero la tarea fue si se quiere más educativa. Ocupamos la plaza Francia de Altamira como un espacio destinado a diversos deportes. La plaza era bloqueada durante horas los días domingos para que los vecinos pudieran realizar actividades de deportes adecuado a todas las edades.

¿Hubo una respuesta importante de los habitantes de Chacao?

Muy importante. Eso fue un éxito. La plaza Altamira se convirtió en un centro deportivo en las horas en que ello era posible sin interrumpir las actividades de la ciudad. Recuerdo que en una oportunidad el vicepresidente José Vicente Rangel ordenó cercar la plaza porque le dijeron que la plaza había sido ocupada. Seguramente pensó que se trataba de una ocupación política porque allí se había producido la ocupación de los militares rebeldes en una oportunidad; cuando se enteró que la ocupación era deportiva, sana y útil esa medida que nunca llegó a ejecutarse en verdad, se echó atrás.

¿Ahora qué te planteas como aspirante a la Asamblea Nacional?

Ya comenté el proceso de mi postulación. Estoy seguro que seré elegido por el voto de Catia, La Pastora y El Junquito y me propongo en la Asamblea Nacional ser consecuente con la promesa que he hecho a la gente de servir a las grandes causas, a la democracia, al bienestar de los desposeídos y a la unidad de los venezolanos. Creo que es hora de que hagamos un esfuerzo por superar la violencia entre hermanos. Actuaré con la voluntad de siempre que viene como he dicho de mi vocación deportiva.

Es decir, el trabajo en equipo

Eso es siempre. Trabajo en equipo como decía, es lo más importante, en la cancha y seguramente también en la nueva Asamblea Nacional.

 
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