El futuro es verde o no es futuro

Carlos Lozano

Caminando con Carlos
Carlos Lozano
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Gregorio Parra Maldonado fue el gran jardinero de Valencia, fundador del jardín botánico y experimental de la Hacienda Guaparo, y de la Asociación de Ganaderos, hombre dedicado en vida y obra a la siembra familiar del respeto y amor que encontró inspirado en la naturaleza que amó y defendió hasta su muerte, hace 2 meses, tras una vida espléndida de 98 años, con la firmeza noble del gran árbol ramificado en ejemplos vivos, como flores y frutos, que siempre fue.

El maestro Parra Maldonado fue testimonio viviente de un creciente movimiento humano que, afortunadamente para la humanidad, como esos árboles sólidos que vencen tormentas, vientos, rayos, plagas sólo tienen un enemigo imbatible: el mismo ser humano.

Comenzó principalmente en Europa, cuando la gente fue advirtiendo que la prosperidad comenzaba a tener un peligroso costo para la vida misma. Para muchos fueron unos bichos raros, para otros unos fastidiosos, para algunas empresas de la energía y de la explotación de animales y de territorios se convirtieron en enemigos a ser erradicados.

Se ha dado en llamarlos genéricamente “Movimiento Verde” o más simplemente “los verdes”, por el color esencial de la naturaleza, pero van mucho más allá. Van a la preservación de la vida misma, no sólo de las plantas y de los bosques que están siendo, ellos sí, exterminados para transformar y vender su madera, sino de todas las expresiones de la naturaleza. Y no sólo van a esa preservación, están ya dentro de ella, actúan, han ido librando con perseverancia una dura batalla y son hoy un movimiento con sólida presencia universal.

Han logrado mucho y siguen conquistando posiciones. Han sembrado conciencia, han explicado preocupaciones, han convencido de las urgencias que no son ya ciencia ficción sino realidades terribles que se comprueban claramente en el deterioro de la selva amazónica y en tierras venezolanas sometidas a la más destructora explotación de oro, diamante y minerías dejando, en vez de selvas tropicales purificadoras del aire, terrenos desérticos y ríos brutalmente envenenados.

Hay en Venezuela, afortunadamente para nosotros, un movimiento verde en crecimiento. No son cuatro locos, son venezolanos de diversas edades, inspirados en ejemplos como los de Kathy Phelps y Gregorio Parra Maldonado, y con conocimiento profundo, actualizado y dinámico de la realidad de un país tan descuidado en la preservación del ambiente y de la naturaleza, que ni siquiera sabe recoger y procesar su propia basura, una destructiva indiferencia, reflejo de falta de conciencia.

Además de la vida en democracia, la economía en desarrollo, la formación adecuada de todos los venezolanos, el movimiento verde propugna la defensa y el enriquecimiento de nuestra propia casa, nuestra Tierra, nuestro ambiente.

Es imposible no estar de su parte.

 
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