Espectros de guerra

Alex Capriles M.

Axel Capriles M
acaprile@ucab.edu.ve

La locura es un mundo de delirios y fantasías que sustituye a la realidad

Si fueran personas comunes y corrientes uno diría que están locos, que sufren de alucinaciones, de paranoia, de algún tipo de trastorno mental. Pero no es así. Son personalidades importantes, mandatarios, la gente que nos gobierna. Imagínese, sin embargo, que usted sale una mañana de su casa, temprano para el trabajo, y encuentra al vecino del cuarto piso con una réplica de la espada de Napoleón en la mano, blandiendo el acero en el aire con la total certeza de estar luchando contra unos enemigos que usted no logra ver por ningún lado, absolutamente convencido de estar en medio de una batalla que comenzó hace 200 años y que aún no ha terminado. Justo en ese momento lo llaman de la oficina para que vaya directamente a la planta porque tiene que reparar de inmediato una máquina que se quedó atascada. Usted cierra el celular y vuelve a mirar al vecino, ahora conteniendo una invasión y desenmascarando a unos espías que lo quieren asesinar. ¿Qué pensaría usted de su vecino?
La locura es un mundo de delirios y fantasías que sustituye a la realidad, muchas veces como evasión de una experiencia traumática o de una situación que no somos capaces de encarar. Probablemente esa sea la razón por la cual hemos aceptado con tanta naturalidad la obsesión bélica que durante años nos han venido inoculando desde el poder, esa retórica demencial que trastoca las elecciones en batallas y que termina por convertir los delirios en realidad poblando el vecindario de lanceros, guerrillas comunicacionales, milicias, combatientes socialistas y un pueblo en armas. La psicología del guerrero, sin embargo, funciona en términos de destructividad, saqueo y muerte. Nada tiene que ver con la creatividad, la productividad, la generación de riqueza, el bienestar o la seguridad de la paz. Tal vez sea por ello que Venezuela no sólo será el único país del mundo que no crecerá económicamente en el 2011 sino que, por el contrario, profundizará aún más su caída y deterioro.

 
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