La conquista del sur

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

La distribución de los circuitos del estado Carabobo convierte al circuito 5 en el más importante del proceso electoral del 26 de septiembre; no sólo porque concentra la mayor cantidad de electores y elige 3 diputados uninominales, sino porque de él depende que la oposición obtenga o no la mayoría de los curules que están en juego en esta entidad.

No es secreto para nadie que el Presidente y su Gobierno se deterioran a pasos agigantados, lo que hace impredecible el tamaño de la derrota que pudiese recibir, sin embargo, si analizáramos los números como si las elecciones fuesen hoy,  los circuitos 1, 2 y 4 los ganaría el Chavismo y el circuito 3, sin lugar a dudas, la oposición. Esta premisa le otorgaría, en estas supuestas e hipotéticas elecciones, 3 Diputados al oficialismo y 1 a la coalición opositora.

Si entramos a analizar el circuito 5 veremos que aunque complejo, es posible ganarlo para la alternativa democrática pero presenta una característica particular y quizás poco digerible por los electores: el voto múltiple. Nuestros votantes están acostumbrados a elegir una sola opción y en este caso pueden escoger hasta 3 candidatos a la vez.

En un escenario tan polarizado como el nuestro, pareciera que si hay la suficiente información electoral de ambos bandos y se realiza una campaña profunda que realmente llegue a la gente, existirá un porcentaje despreciable de voto cruzado y los candidatos de ambos bandos “endosarán” sus seguidores a sus compañeros de fórmula, por lo que es muy probable que el sector que se adjudique la victoria, obtenga los 3 curules que se disputan en el circuito.

Como si fuera poco, vale la pena agregar que quien obtenga mayoría en el estado, obtendrá 2 diputados por lista y esa mayoría se decide precisamente en este circuito.

Resumiendo; si la oposición logra ganar el circuito 5 de Carabobo, obtendría al menos 6 de los 10 diputados a elegirse, mientras que si lo pierde, su representación pudiera verse reducida a sólo 2 parlamentarios frente a 8 del oficialismo.

Este análisis tan crudo nos presenta dos realidades completamente distintas y pareciera un mandato para los sectores pensantes del estado. No importa dónde vivamos ni donde nos corresponda votar; si realmente queremos triunfar el 26 de septiembre, si es profundo nuestro compromiso con la democracia, si es inminente nuestra determinación de colaborar activamente con la restitución de un régimen de libertades, debemos arrancar una cruzada por la conquista del sur.

 
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